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Hablando de presos muertos en huelga de hambre que nadie tilda de "disidentes"

Un activista llamado Jerry habla en un mitin de demostrar solidaridad con los huelguistas de hambre en las escaleras del Empire State en San Francisco 01 de agosto. La manifestación se llevó a cabo entre las dos vueltas de la huelga, la primera fue en julio y la segunda, que estuvo acompañado por al menos 12.000 presos en todo el estado, 26 de septiembre comenzó y terminó en cerca de 15 de octubre. La solidaridad es necesaria ahora más que nunca, teniendo en cuenta un número creciente de informes de represalias contra los huelguistas. - Foto: Felix Barrett, Revolución

Un activista habla en un mitin para demandar solidaridad con los huelguistas de hambre en California, y lo hace desde las escaleras del Empire State en San Francisco, el 01 de agosto de 2011. La manifestación se llevó a cabo entre las dos huelgas más recientes en las prisiones de ese Estado. La primera fue en julio y la segunda, que estuvo acompañada por al menos 12.000 presos en toda California, comenzó el 26 de septiembre y terminó el 15 de octubre. Algunos presos continuaron la huelga. Tres murieron- Foto: Felix Barrett

Prisoner Hunger Strike Solidarity
Traducido por Cubadebate

Tres presos mueren en incidentes relacionados con la huelga de hambre en California

En noviembre de 2011, terminó con tres presos muertos la segunda vuelta de una huelga de hambre masiva de prisioneros en California. Ellos estaban en huelga desde el 22 de septiembre y finalmente murieron. Johnny Owens Vick y otro preso fueron confinados a la Unidad Especial de Seguridad de Pelican Bay. Hozel Alanzo Blanchard se encontraba recluido en la Unidad de Segregación Administrativa de Calipatria (ASU).

Según los informes de los presos que estaban alojados en las celdas vecinas y que fueron testigo de la muerte de estos hombres, los guardias no dieron asistencia a los presos de Pelican Bay ni a Blanchard, y en el caso del prisionero de Pelican Bay aún no identificado, al parecer, los guardias deliberadamente ignoraron sus gritos de auxilio por varias horas hasta que finalmente llegaron a su celda, y en ese momento ya estaba muerto.

"Es completamente despreciable que funcionarios de la prisión conscientemente pudiera permitir a alguien atentar contra su propia vida y dejarlo morir", dijo Dorsey Nunn, Director Ejecutivo de Servicios Legales para Niños en Prisión. "Estos muchachos estaban pidiendo ayuda, sus compañeros de prisión pidieron ayuda, y los guardias, literalmente, se limitaron a observar que esto sucedía".

Los familiares de los fallecidos, así como sus abogados defensores, tienen dificultad para obtener información acerca de los tres hombres y las circunstancias de sus muertes. El Departamento de Corrección y Rehabilitación (CDCR) está obligado a hacer una autopsia en casos de muertes sospechosas y está obligado a hacer un informe anual sobre todas las muertes en el sistema.

Los familiares dijeron que sus allegados fallecidos, así como muchos otros prisioneros que participaron en la huelga de hambre, fueron reprimidos severamente con acciones disciplinarias y amenazas. La familia de Blanchard ha dicho que él consideraba que su vida estaba amenazada y al momento de su muerte había pendientes dos apelaciones suyas de emergencia en el Tribunal Supremo de California.

"El hecho de que tres de ellos cometieran suicidio en el último mes es testimonio de las terribles condiciones en que viven los prisioneros en confinamiento solitario", dijo Laura Magnani, directora regional del Comité de Servicio de Amigos Norteamericanos. También hizo referencia a el alto precio que han pagado estos hombres por la huelga de hambre, a pesar de algunas aparentes victorias.

Los prisioneros en unidades de albergue de seguridad de California y otras formas de confinamiento solitario tienen una tasa mucho más alta de suicidio que la del resto de la población penal. La huelga de hambre, que en un momento tuvo la participación de al menos 12 000 reclusos en al menos 13 prisiones estatales, fue organizada a partir de cinco demandas básicas relacionadas con el fin de las prácticas de castigo grupal, confinamiento solitario a largo plazo, interrogatorio y validación de pandillero (*).

El CDCR ha prometido cambios a la validación en pandilla para principios de este año y debieran haber tenido un borrador nuevo para su revisión en noviembre, aunque no se sabe si el proceso está cumpliendo el calendario. "Si el público y los legisladores no continúan presionando, el CDCR podría echar en el olvido todo esto", dijo Emily Harris, coordinadora estatal de Californianos Unidos por un Presupuesto Responsable. "Estas muertes son evidencia de que los funcionarios penales de California han perdido por completo la idea de rendir cuentas".

(*) Validación de pandillero (gang validation) es el proceso por el que funcionarios penales identifican a prisioneros sospechosos de ser miembros de pandillas o de "Grupos de Amenaza a la Seguridad" (STG). Si un recluso es validado como miembro de una pandilla, significa que ha sido clasificado como un riesgo de seguridad en particular y pueden aislarlo de otros prisioneros".

Nota al margen

El 3 de enero de este año, hace poco más de dos semanas, murió también tras una huelga de hambre una mujer de 52 años, Lyvita Gomes, quien se encontraba detenida en una cárcel de los suburbios de Chicago. Gomes, de origen indio, que había estado viviendo en un hotel de Vernon Hills, fue arrestada el 14 de diciembre después de que se ausentara a una cita en la corte. Una nota en The Huffington Post da cuenta del hecho, pero ni a la Casa Blanca, ni al Departamento de Estado le preocupó qué ocurrió con esta mujer, y muchísimo menos, qué paso con los tres huelguistas de California.