Aseguran que así decía Virgilio Piñera cuando se encontraba con los amigos... y este enero acaba de empezar "el año virgiliano" con la puesta en escena de su emblemática obra "Aire Frío" por el Argos Teatro de Carlos Celdrán. Seguirán a lo largo de año otros montajes de sus obras y en las librerías volverán a estar volúmenes de su extensa obra literaria. Cubadebate en este enero del 2012, a cien años de de su nacimiento, escoge "Al paso, a trote sueve" de la papelería recogida y organizada en el libro Virgilio Piñera en persona de Carlos Espinosa publicado por Ediciones UNION 2011.
Elegí sin vacilar la Revolución por ser ella mi estado natural. Siempre he estado en Revolución permanente. Yo, como miles de cubanos, no tenía lo que tenían unos pocos. Se imponía la nivelación, "I have nothing to declare, except Revolution".
Ahora estoy en terreno favorable. La Revolución me ha dado carta de naturaleza. Los años que me quedan de vida no volverán a confrontarme con tales humillaciones.¡Qué lejos están aquellos en que para publicar un libro o una revista me veía precisado e empeñar mi único traje! ¡Qué lejos, qué borrosos, qué olvidados y qué maldecidos, aquellos pobres de espíritu que se conjuraban para destruirme, porque yo, a mi modo, hacía, Revolución en las letras, y esto no convenía a sus planes! Mientras me dispongo a celebrar alegremente mis veinticinco años de vida literaria con la salida de mi Teatro Completo (¿se dan cuenta? ¡Completo!), ¿qué han completado ellos? ¿Y qué han construido? Es ahora que puede verse, con toda precisión, cómo cae sobre ellos ese fango espeso en que pretendieron sepultarme. Por mi parte, y con redoblados bríos, me dispongo a la segunda vuelta. ¡Yo moriré al pie del cañón!
Cuenta Abilio Estévez que Virgilio..."Se movía por la vida como un personaje de ficción. Por eso era tan divertido conocerlo, conversar con él. Todo lo que tocaba se convertía en materia literaria, y esa capacidad de fabulador eterno lo hizo volverse imprescindible para nosotros, que andábamos siempre tratando de desentrañar un misterio que él nos proponía...nunca creí que Virgilio hubiese muerto de verdad. Parece que de tanto oírlo hablar de su inmortalidad, yo llegué a creérmelo. Siempre espero que un día toque a la puerta y cuando abra, sea él que trae un pie de la dulcería y me diga con su sonrisa habitual: "¿Y de mi Cuba qué?"