
Foto original de Omara García Mederos, de la AIN
Después de un quinto juego que disparó la adrenalina de casi todos los cubanos, este martes en la noche volverán a verse las caras Villa Clara e Industriales en la final beisbolera. Sin embargo, ahora el panorama es diferente, pues los naranjas llegan con ventaja numérica y psicológica a su estadio Sandino, donde quieren coronarse tras una larga espera de 15 años.
Todavía se comenta la famosa jugada del out no cantado sobre Malleta en segunda base. Esta vez, al menos en los buzones de Cubadebate, la polémica sobrepasó con creces a las polémicas suscitadas en los play off anteriores. Sólo en el día de ayer, publicamos varios cientos de comentarios de los fanáticos que discutieron a todo color acerca del juego del domingo.
Ciertamente, el arbitraje debe superarse con urgencia, porque los errores han sido demasiados y eso no puede permitirse. La protesta de Villa Clara fue justa, aunque al final los jugadores terminaron excediéndose.
A pesar de todo, hemos visto una final de alto voltaje y esperamos la misma intensidad este martes en el sexto juego. Se pronostica un duelo de zurdos, entre Ian Rendón y Robelio Carrillo. Pero no es seguro, porque ambos mentores han nadado contra la corriente en esta serie.
Antes del juicio final, recordemos que el duelo entre Villa Clara e Industriales se ha repetido cinco veces desde el nacimiento de la estructura por grupos en 1993. Estos equipos chocaron antes en 1994, 1996, 2003 y 2004.
Si los naranjas ganan este martes, sería la séptima ocasión en que la final terminaría en seis juegos, desde 1993 hasta la fecha. Además, cinco series concluyeron por barridas, tres culminaron por diferencia de 4-1 y en tres hubo siete partidos.
Estas últimas se dieron en 1994, cuando Villa Clara le ganó a Industriales; en 1999, cuando Santiago aventajó también a los azules; y en 2002, cuando Holguín superó a Sancti Spíritus.
Por cierto, esa constituye la única final realizada sin la presencia de alguno de los cuatro históricos: Industriales, Santiago de Cuba, Villa Clara y Pinar del Río.
En fin, este año han florecido viejas pasiones y la pelota está en la calle como en aquellas históricas jornadas del primer Clásico Mundial. Ahora el reto es mejorar cada día más el espectáculo.