Hoy, cuando demos flores y besos y abrazos, cuando tengamos gestos que iluminarán sus rostros e incluso –porque no son gestos de todos los días– pondrán en ellos expresiones de extrañeza, pensemos también en cómo asumir los retos y cambios impostergables que pone ante nosotros el acto responsable, justo, lógico, natural y sensato de verlas como iguales. Bellas, sensuales, inteligentes y sabias, tiernas y amorosas, talentosas, esforzadas y sacrificadas, entregadas, imprescindibles y valientes… Iguales.
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