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Sin más remedios que ir a la parranda (+Fotos)

El movimiento en el centro de la ciudad de Remedios anuncia el advenimiento de la parranda, fiesta más importante de la villa. Foto: Javiel Fernández/Cubadebate.

La tranquilidad del Parque “José Martí” en los primeros días de diciembre invita a disfrutar el ligero invierno de paso por Remedios, la octava villa fundada por los españoles en Cuba. A un costado la Iglesia Parroquial Mayor de San Juan Bautista anida los centenarios secretos que hasta su tejado llevan los gorriones en busca de una posición privilegiada para atestiguar el próximo 24 de diciembre el acontecimiento más importante de la ciudad y un referente de la cultura popular a nivel mundial: las Parrandas de Remedios.

A pocas cuadras del centro de la villa, el viajero escucha la historia de una celebración que data de 1820 narrada con pasión en el Museo de las Parrandas, el primero de arte popular en Cuba y guardián del devenir histórico de la fiesta surgida cuando alentados por el Padre Francisco Vigil los muchachos de los barrios marginales de la comarca rompían con musical algarabía el silencio de las últimas madrugadas de diciembre para llamar al pueblo a las misas de aguinaldo.

Mientras, en la otrora Plaza “Isabel La Católica”, centro de la ciudad y escenario de las festividades, una grúa ubica una armazón de hierro que servirá de sostén a las creaciones fruto de las técnicas del más genuino arte popular transmitidas de generación en generación para la confección de carrozas y trabajos de plaza.

Ahora el viajero transgrede la línea imaginaria que divide a San Juan de los Remedios en los barrios de “El Carmen” y “San Salvador” e interna su lente discretamente en la naves donde los parranderos más fieles han obrado en secreto durante todo el año para lucir las mejores galas de su bando el próximo 24 de diciembre, cuando a ritmo de polca, el baile típico de la parranda remediana, nativos y visitantes irrumpan en la tranquilidad de la plaza y resten frío al invierno; entonces los gorriones espantados por los voladores y fuegos artificiales no alcanzarán a atestiguar una celebración declarada recientemente Patrimonio Inmaterial de la Humanidad junto a otras similares del centro norte de Cuba.

Los barrios de San Salvador y El Carmen comienzan a montar sus trabajos de plaza. Foto: Javiel Fernández/ Cubadebate.

El montaje de cada barrio exige la puesta en práctica de varias técnicas de arte popular. Foto: Javiel Fernández/ Cubadebate.

Las estructuras de madera constituyen el sotén de las carrozas y trabajos de plaza. Foto: Javiel Fernández/ Cubadebate.

Personas de todas las edades laboran durante todo el año en la preparación de las parrandas. Foto: Javiel Fernández/ Cubadebate.

La iluminación de los trabajos de plaza es uno de los espectáculos más llamtivos de la parranda. Foto: Javiel Fernández/ Cubadebate.

La precisión de los carpinteros determina un buen montaje final de las estructuras que componen los trabajos de plaza. Foto: Javiel Fernández/Cubadebate.

Muchas de las técnicas para el montaje son secretos que los barrios han guardado para sí durante décadas. Foto: Javiel Fernández/ Cubadebate.

La preparación de los tableros garantiza a cada barrio el lanzamiento exitoso de sus voladores y fuegos artificiales. Foto: Javiel Fernández/ Cubadebate.

A pocos días de la parranda el trabajo en las naves de los barrios se intensifica y el puesto de trabajo deviene escenario para el descanso. Foto: Javiel Fernández/ Cubadebate

Las imágenes e historias que contarán ambos barrios se mantienen en secreto durante todo el año. Foto: Javiel Fernández/ Cubadebate

El trabajo de los electricistas es vital para garantizar el espectáculo lumínico de las carrozas y trabajos de plaza. Foto: Javiel Fernández/ Cubadebate

La preservación de técnicas de arte popular influyó en la declaración de las parrandas del centro norte de Cuba como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Foto: Javiel Fernández/ Cubadebate.

A mediados de diciembre varias estructuras reciben sus toques finales. Foto: Javiel Fernández/ Cubadebate.

La entrada a cada nave de los barrios muestra la convocatoria a participar en la parranda y constituye una provocación al bando contrario. Foto: Javiel Fernández/ Cubadebate.

En la jerga parrandera el "guataje" denomina el esquema de distribución de electricidad en las carrozas y trabajos de plaza. Foto: Javiel Fernández/ Cubadebate.

Miles de bombillos son comprobados antes de ser instalados en los trabajos de plaza. Foto: Javiel Fernández/ Cubadebate.

Las nuevas generaciones de remedianos asumen buena parte del montaje de sus barrios para la parranda. Foto: Javiel Fernández/ Cubadebate.