
La Estación Experimental Agroforestal de Jibacoa. Foto: Archivo/ Cubadebate
Este miércoles, el programa televisivo Mesa Redonda dedicó su espacio a un tema esencial para el desarrollo económico y ambiental del país: la producción agroforestal. El presidente del Grupo Empresarial Agroforestal, junto a directivos de diversas formas productivas, comparecieron para informar sobre la situación que atravesaban sectores clave como el forestal, apícola, cafetalero y cacaotero.
Durante el encuentro, se abordaron los principales desafíos que enfrentaban estas producciones, así como las estrategias que se impulsaban para fortalecerlas en medio del complejo escenario nacional.
Participaron en el panel Santiago Pérez Castellanos, presidente del Grupo Empresarial Agroforestal; Félix Cordero Álvarez, director general de la Empresa Apícola Cubana; Ciro Sánchez Esmoris, director de la Estación Agroforestal Jibacoa, en Manicaragua, Villa Clara; y el productor destacado Modesto Robaina Pérez, presidente de la UBPC Cafetalera La Herradura, también en Manicaragua.
Durante el programa, Santiago Pérez explicó que el Grupo Empresarial Agroforestal funcionaba como una organización superior de dirección empresarial, encargada de conducir procesos productivos vinculados al café, cacao, coco, miel, fibras naturales y la actividad forestal. Esta estructura estaba compuesta por 59 entidades, de las cuales 50 eran empresas estatales, además de dos institutos, una empresa mixta y BioCubaCafé, recientemente creada y en pleno desarrollo.
El grupo cuenta con seis empresas filiales (cinco dedicadas al café y una a la actividad forestal), siete pymes estatales enfocadas en servicios, construcción y procesamiento de madera, así como 10 estaciones territoriales de ciencia e innovación. En total, se agrupaban 252 unidades empresariales de base y 867 formas productivas del sector cooperativo, entre ellas 180 cooperativas de producción agropecuaria, 432 cooperativas de créditos y servicios, y 255 UBPC.
La actividad agroforestal se extiende por toda la geografía nacional. El café se produce principalmente en la región oriental, que concentra el 92% de la producción, aunque también se cultiva en Pinar del Río, Artemisa, Villa Clara y Cienfuegos. El cacao tiene su epicentro en Baracoa, Guantánamo, y se expande hacia otras provincias del llano. La apicultura, por su parte, se desarrolla en Matanzas, Cienfuegos, Granma, Villa Clara, Ciego de Ávila y Camagüey.
Además de estas producciones, el grupo mantiene actividades ganaderas y de cultivos varios, aunque en menor medida, debido a la transferencia de áreas patrimoniales a empresas agroindustriales municipales. No obstante, se conservaban zonas destinadas al autoconsumo de trabajadores y productores.
El Grupo Empresarial Agroforestal emplea cerca de 99 000 trabajadores, de los cuales el 59% pertenece al sector cooperativo y el 40% al estatal. La actividad forestal se desarrollaba exclusivamente en unidades empresariales estatales, mientras que el sistema presupuestado, que incluye institutos y centros científicos, cuenta con 742 personas.
Del total de trabajadores, el 18,3% eran mujeres y el 12% jóvenes.
El Grupo Empresarial Agroforestal continúa fortaleciendo su estructura productiva con iniciativas que impactan directamente en las comunidades rurales. En cuanto a la inclusión femenina, se destacó el esfuerzo por crear casitas infantiles en comunidades serranas, con el objetivo de facilitar el cuidado de los hijos de madres trabajadoras y permitir su incorporación a labores productivas, especialmente en el cultivo del café.
Hasta la fecha, se han establecido seis de estas casitas. Ya existen en Pinar del Río, San Diego, Minas de Matahambre, Segundo Frente en Santiago de Cuba, dos en Guantánamo —una en Yateras— y una en Villa Clara.
La fuerza laboral calificada representa el 24,7% del total, y aunque el éxodo ha afectado al sector, se preserva un núcleo profesional que recibe constante capacitación.
Se impulsa la creación de colectivos laborales, una medida de las 63 aprobadas para dinamizar el sector, con 309 colectivos ya formados y unos 3000 trabajadores que generan ingresos promedio de 9127 pesos mensuales.
El plantel industrial, aunque afectado por el deterioro acumulado y problemas eléctricos, mantiene activos 267 centros de beneficio de café y 72 instalaciones forestales, algunas con más de 120 años de existencia.

Se trabaja para alcanzar una boscosidad superior al 33% en 2030. Foto: Archivo/ Cubadebate
La superficie boscosa bajo gestión del grupo representa el 48% del país, con más de 1 456 000 hectáreas, y se trabaja para alcanzar una boscosidad superior al 33% en 2030, como parte del compromiso con el Fondo Internacional para la protección de la flora y la fauna.
El programa forestal incluye ocho polos madereros y 27 empresas dedicadas a la producción de posturas, semillas, viveros tecnificados, ordenamiento forestal y aprovechamiento de la madera, incluyendo carbón vegetal, resina de pino y turismo de naturaleza. Seis empresas tienen facultades de comercio exterior, entre ellas la Empresa Apícola Nacional, BioCubaCafé y la empresa de Artemisa.
A pesar de las dificultades actuales —como eventos meteorológicos, falta de insumos, éxodo laboral y baja motivación por precios e incentivos— se proyectan soluciones como esquemas de autofinanciamiento en divisas y mayor atención al productor.
La diversificación productiva incluye fincas agrícolas orientadas al autoabastecimiento local, con tareas que abarcan desde el cuidado de la flora y fauna hasta el mantenimiento vial, por las cuales también se remunera a los trabajadores.
Apicultura cubana
La producción apícola en Cuba se mantiene como una de las actividades agropecuarias más reconocidas por su calidad y potencial exportador. En estos momentos, la Empresa Apícola Cubana trabaja intensamente para consolidar y desarrollar este rubro estratégico. Félix Cordero Álvarez, su director general, explicó que el sistema apícola nacional está conformado por la empresa, el Centro de Investigaciones Apícolas y los productores, todos integrados en una estructura que responde a la Ley de Soberanía Alimentaria y al Programa Nacional de Desarrollo hasta 2030.

Cuba es un país productor de miel ecológica de alta calidad. Foto: Archivo/ Cubadebate
Actualmente, la empresa cuenta con 765 trabajadores, de los cuales 250 son mujeres, lo que refleja el compromiso con el empoderamiento femenino en el sector. Además, existen 19 unidades empresariales de base con facultades para operar con mayor autonomía.
La apicultura cubana tiene raíces históricas que se remontan a 1764, cuando se introdujo la abeja en el país tras la toma de La Habana por los ingleses. Desde entonces, ha transitado por cuatro etapas, destacándose la modernización impulsada por el Comandante en Jefe.
El sistema productivo incluye más de 1900 productores primarios, todos vinculados mediante contratos directos con la empresa, que reconoce su figura como agropecuarios.
La comercialización, tanto nacional como internacional, se diseña sobre una cadena de valor con enfoque financiero, de calidad e inocuidad, donde el productor recibe el 41% de los ingresos generados.
El directivo dijo que entre el 80% y el 90% de la miel cubana se destina a la exportación, principalmente al mercado europeo, donde es altamente valorada. Asimismo, refirió que un artículo publicado en Chile la ubicó entre las diez mejores mieles orgánicas del continente.
Aunque no se ha logrado incrementar significativamente el mercado nacional, se han creado alternativas como las tiendas especializadas La Colmena, con 19 establecimientos en todo el país.
También se proyecta insertar el producto en tiendas en divisas para generar ingresos en dólares que sostengan el comercio interno. La empresa ha implementado un esquema cerrado de financiamiento en divisas, que permite que el productor reciba directamente el beneficio económico mediante la bancarización. Un porciento considerable de esos ingresos se destina a la ciencia, buscando fortalecer la calidad productiva.
En el primer mes de implementación del esquema, se beneficiaron 432 productores con más de 300 000 pesos, lo que les permitió reaprovisionarse y continuar su labor.
Este modelo también ha favorecido el encadenamiento con la industria nacional, como el suministro de bidones por el sistema empresarial de la FAR, sustituyendo importaciones.
La apicultura mantiene convenios con la mayoría de las universidades del país, y el próximo 27 de septiembre se celebrará el Foro Nacional de Innovación en la Universidad de Pinar del Río, donde se presentarán más de 60 trabajos científicos.
La empresa también ha incursionado en la exportación de servicios técnicos profesionales, con colaboradores en varios países y una proyección de crecimiento. Se consolida un programa inversionista que busca agregar valor a las producciones, incluyendo la transformación energética del sector. Actualmente, tres parques fotovoltaicos están en funcionamiento, dos en proceso de culminación y tres en proyección, lo que permitirá que las plantas de beneficio operen con energía renovable, aumentando el valor agregado del producto.
Gracias a las condiciones actuales, como el bajo uso de fertilizantes, se incrementan las producciones orgánicas. Para el período 2025–2030, se aspira a alcanzar ingresos superiores a los 21 millones de euros, partiendo de los actuales 10 a 15 millones, y sostener una producción de 11 000 toneladas de miel de abeja. La empresa proyecta su internacionalización, buscando insertarse en cadenas globales más allá de la economía nacional.
A pesar de los años complejos y las limitaciones objetivas, la implementación del nuevo esquema, los intercambios con productores y el compromiso de saldar deudas históricas permiten vislumbrar un avance sostenido. Se trabaja para recuperar niveles productivos como los del año 2021, cuando se alcanzó el récord histórico de 10 528 toneladas de miel, cifra no lograda desde la década de 1980.
La apicultura cubana, con su historia, ciencia y compromiso, sigue siendo un pilar de la soberanía alimentaria y del desarrollo agroexportador del país.
El café
Expertos y productores expusieron las estrategias y los desafíos para recuperar una de las joyas de la agricultura cubana: su café. Con un enfoque en la aplicación científica y la gestión eficiente, se traza una ruta para aumentar los rendimientos y satisfacer la demanda nacional.

Café cubano. Foto: Archivo/ Cubadebate
El Dr. Celso Sánchez Esmoris, director de la Estación Agroforestal de Jibacoa, en Manicaragua, Villa Clara, y Modesto Robaina Pérez, presidente de la UBPC Cafetalera La Herradura, ofrecieron un panorama detallado de los avances y retos del sector.
Robaina Pérez inició su intervención contextualizando el mercado internacional: “El precio de café robusta representa el 44%. Los principales países productores de café a nivel mundial son Brasil, Vietnam y Colombia. Y estos países han incrementado sus producciones con la aplicación de las innovaciones tecnológicas”.
Frente a este escenario, la apuesta de Cuba no es expandir las áreas, sino ser más eficientes. “Por eso nosotros damos una tremenda importancia a la innovación tecnológica. No es incrementando área, es aplicando tecnología para obtener nuevos productos y productos más eficientes, más atractivos para su comercialización”, afirmó.
El Dr. Sánchez Esmoris detalló el trabajo científico que sustenta la recuperación.
“Estamos trabajando fuertemente con la zonificación agroecológica para obtener una innovación tecnológica que incluya la política varietal y la producción de semillas”. Esto permite que “los productores tengan bien definidas las variedades que deben utilizar en los diferentes macizos montañosos y en la zona llana”.
Explicó que, según la altitud, se siembran variedades específicas para maximizar el rendimiento y la resistencia. En las partes bajas, el café robusta, más resistente al cambio climático. A mayor altura, ”una combinación de variedades que tienen un buen comportamiento”.
El objetivo final es que estas variedades tengan “un alto nivel productivo, resistencia durable a la roya, un tamaño de grano que sea grande... y que tenga excelente calidad a la taza”.
Ambos expertos enfatizaron que la alta calidad del café cubano es un sello que debe preservarse.
“El café cubano se caracteriza por ser un café de alto estándar de calidad. Y eso nunca lo debemos perder”, sentenció Sánchez Esmoris.
Robaina Pérez añadió con orgullo: “Se dice que el café arábigo cubano es muy bueno y recientes encuestas internacionales hablan de que el café elegido como el café más exquisito del mundo, es el café cubano”.
Sin embargo, este prestigio conlleva una gran responsabilidad: “Es un compromiso tremendo recuperar la producción cafetalera cubana y lograr todo el café que nuestro pueblo necesita”.
La experiencia de la UBPC La Herradura, en Manicaragua, fue presentada como un ejemplo de cómo aplicar estos principios. Hace una década, esta unidad estaba prácticamente a punto de desaparecer. ¿Cómo lo lograron?
1. Cambio de la estructura varietal: Siguiendo las indicaciones de la estación científica, decidieron cambiar su estructura, pasando de tener solo un 10% de robusta a un 98% del área cubierta con variedades más productivas y adaptadas. "Ya hoy nosotros tenemos alrededor del 98% del área cubierta de café robusta", explicó Robaina, lo que les permitió elevar sus rendimientos de 0.26 toneladas por hectárea a 0.78, con la meta de superar la tonelada.
2. Vinculación del hombre al área y atención a la fuerza laboral: Una clave fundamental fue la estabilización de la fuerza laboral, que pasó de 65 a 149 trabajadores. “Lo primero que hicimos fue vinculación del hombre al área aplicamos la tecnología y hemos logrado que todos los campos estén vinculados”.
Para retener a los trabajadores, implementaron un programa de atención social: “construyendo una casita infantil, con capacidades para 30 niños le estamos haciendo viviendas en los campos y le damos servicios de almuerzo”. Esto ha sido crucial para “retener la fuga de gente, que se está yendo por las horas económicas, y por las horas salariales”.
El Dr. Sánchez Esmoris destacó la importancia de la colaboración, especialmente con Vietnam, para mejorar las semillas de robusta. Reiteró que la misión de la ciencia es bajar al campo:
“Nuestro instituto no trabaja solamente en los laboratorios, lleva los resultados de la ciencia al productor acompañarlo haciendo el trabajo tecnológico en su finca.”
El mensaje final fue de optimismo y determinación. El camino es claro: la aplicación constante de la innovación tecnológica, la correcta zonificación de las variedades, la gestión inteligente de las unidades productivas y, sobre todo, la atención al capital humano, son los pilares para que el café cubano vuelva a llenar las tazas de todo el pueblo.

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