
Fidel pronuncia discurso en la iglesia Riverside de Harlem, en Manhattan, Nueva York, durante un acto de solidaridad con Cuba el 8 de septiembre de 2000. Foto: Sitio Fidel Soldado de las Ideas.
Un día como hoy 8 de septiembre, pero del año 2000 —hace exactamente un cuarto de siglo—, Fidel pronunció un discurso en la iglesia Riverside, de Harlem, en Nueva York; a propósito de haber participado en la llamada “Cumbre del Milenio”, celebrada del 6 al 8 de septiembre en las Naciones Unidas. Su discurso en ONU duró 7 minutos y 3 segundos (de 5 reglamentarios), mientras que en Harlem fue de 4 horas; le unía con aquella comunidad una historia de hermandad.
Fue a Harlem hacia donde se dirigió el líder cuando en su primera visita a las Naciones Unidas, en 1959, lo expulsaron del hotel en el que debía hospedarse y, valorando entre “montar una casa de campaña en el patio de las Naciones Unidas” —cosa que “como guerrillero recién salido de las montañas” le pareció perfectamente coherente—, o “marchar hacia Harlem”, donde lo habían invitado; no dudó en escoger el lugar donde se encontraban los verdaderos amigos.
En la visita del año 2000 le cantaron “Feliz cumpleaños” (Happy birthday), a lo que Fidel bromeó: «tal vez habría sido más exacto decir “Feliz suerte” (Happy good luck, Fidel) aludiendo a las incontables amenazas a su vida y en contra del proceso cubano que había enfrentado. Y es que, a pesar del riesgo que implicó trasladarse a los Estados Unidos en aquellas condiciones en las que incluso se le llegó a amenazar con dejarlo preso en una cárcel estadounidense, entendió que se trataba de una reunión demasiado importante como para que Cuba estuviera ausente.
“Porque el mundo está sufriendo realmente una situación catastrófica. No crean en aquellos expertos en aparentar optimismo, o en aquellos que ignoran lo que en realidad ocurre en el mundo”, dijo.
“Realmente estamos iniciando un incierto milenio (…) la humanidad está a punto de iniciar el siglo XXI en condiciones sumamente duras y sumamente inquietantes. No podía dejar de venir bajo ningún concepto. Nosotros estamos bien informados de la tragedia que sufre el mundo, porque uno de nuestros principios más sagrados es la solidaridad”, agregó.
A 25 años de aquellas lúcidas palabras, como diagnosticó Fidel, el mundo sigue inmerso en condiciones profundamente inquietantes y Cuba continúa defendiendo la solidaridad “al precio de cualquier sacrificio”. Sigue siendo ley para lograr una sociedad humanizada que, como señaló en esa y tantas veces, creamos en los seres humanos, “en su potencial de sentimientos nobles”, “en su capacidad para la bondad” y en “el altruismo”.
Desde la serie “Fidel, el arte de la palabra”, Cubadebate les comparte de este discurso del 8 de septiembre del 2000, tanto una cápsula en la voz del líder histórico de la Revolución, como la transcripción de sus palabras.