El ambiente en la iglesia era emocionante. Miles de activistas religiosos, sindicalistas, latinos, negros, inmigrantes, estudiantes, maestros y artistas se congregaron dentro y fuera del recinto, ansiosos por escuchar al líder de la Revolución cubana. Al grito de “¡Fidel, Fidel!”, fue recibido por el público demostrando su admiración y entusiasmo. Durante el acto, Fidel pronunció un discurso de cuatro horas y 16 minutos e hizo un recuento de sus visitas anteriores.
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