
“Comer bien, que no es comer ricamente, sino comer cosas sanas bien condimentadas, es necesidad primera para el buen mantenimiento de la salud del cuerpo y de la mente…”
José Martí, Nueva York, mayo de 1884.
El trabajo de la semana pasada, que coincidió con la entrada del huracán “Rafael”, que tanto daño causara en el occidente del país y fundamentalmente en la provincia de Artemisa, lo dediqué a Italia y sus comidas.
Me recordaba el lector massimiliano que, en efecto, olvidé mencionar a un italiano nacido en Cuba como fue Ítalo Calvino; imperdonable la omisión de esta figura de las letras de europeas, quien es recordado en Cuba con la convocatoria de un certamen literario que lleva su nombre.
Nació el 15 de octubre de 1923, en Santiago de la Vegas. Sus padres se encontraban en Cuba, en esa localidad habanera. Mario, su padre, fue ingeniero agrónomo y su mamá, Eva, profesora de botánica (considerada la primera mujer catedrática en Italia). Vinieron con el objetivo de estudiar y mejorar el cultivo de la caña de azúcar en Cuba, y regresaron a Italia cuando Ítalo tenía dos años de edad, estableciéndose en San Remo. Ítalo desarrolla en Italia su brillante carrera literaria y, ya en la década de 1960, regresa a Cuba con su novia para casarse donde había nacido.
Si de italianos vamos hablar también debí mencionar a otros, como Amadeo Barletta, junto a Goar Mestre, impulsor de La Rampa habanera y pioneros ambos de la televisión en Cuba. También está el marmolero Pennino, importante hombre de negocios en el giro de la construcción y la explotación del mármol en Cuba.
Otro lector me comenta que si los restaurantes que mencioné en la página de la semana anterior eran los únicos en La Habana, no, claro que no, existían otros y muchos eran reconocidos por la oferta de la casa. Por ejemplo, el restaurante la Estrella, el Louvre, las Tullerías (cuya especialidad era la comida francesa), el café París, La Dominica, la fonda de Ulloa (con la especialidad de puerco ahumado), Carabanchel (conocido por sus espaguetis), La Diana, entre tantos.
Como curiosidad, el arroz con pollo que llegó a ser un plato de compartir en familia, sobre todo en los almuerzos dominicales y en casi todas las celebraciones familiares y oficiales, fue destronado por el chilindrón de chivo en tiempos del presidente José Miguel Gómez (1909-1913). Los menús franceses se imponen en el gobierno del presidente Menocal (1913-1921), que a su vez fueron destronados por el rabo de ternera en el gobierno de Alfredo Zayas (1921-1925); mientras que el lechón asado se impone en el gobierno de Machado junto con un billete que podía variar su denominación en dependencia de las categoría del invitado.
Después de este popurrí de hoy les traigo estas recetas que, como siempre digo, si se puede se hacen y, si no, guardémoslas para el momento indicado. Espero sean de su agrado: arroz con maíz tierno, puré de boniato, bolas de plátanos, albóndigas, boniatillo.
Arroz con maíz tierno

Arroz con maíz tierno.
Ingredientes (4 Servicios):
Dos tazas de arroz, 1 cucharada aceite, 2 tazas de maíz tierno, l cebolla, 1 ají verde, 8 dientes de ajo, ½ cucharadita de comino, ½ taza de puré de tomate, ½ cucharadita de bijol, pimienta y sal a gusto.
Preparación:
Limpie y lave el arroz. Limpie y lave el maíz. Limpie y pique en ruedas la cebolla. Limpie, lave y pique el ají en tiras. Limpie y macere los ajos.
Ponga en una cacerola a la candela con el maíz y la sal y añada el agua suficiente que lo cubra y deje que se ablande el grano. Cuando esté, cuélelo y reserve el caldo.
Ponga un sartén a la candela con el aceite, la cebolla, el ají, los ajos, el comino, pimienta y sal. Deje que se sofría, agréguele el maíz y sofríalo durante 5 minutos.
Ponga en la olla arrocera el arroz, añádale el maíz, el caldo necesario, el bijol, el puré, tape y póngalo a cocinar. Cuando esté revuelva y tape de nuevo hasta servir.
Puré de boniato

Puré de boniato.
Ingredientes (4 Servicios):
Tres boniatos medianos, 1 cucharada de mantequilla, ½ cucharadita de ralladura de nuez moscada, 1 cucharadita de canela y sal a gusto.
Preparación:
Limpie, lave y pique en trozos los boniatos.
Ponga en una olla de presión los boniatos, sal y agua que los cubra, tape y dele 15 minutos, bájelo, déjelo que pierdan presión. Saqué los boniatos, póngalos en una fuente y hágalos puré, adiciónele la mantequilla y únalo todo bien. Polvoréelo por encima con la ralladura de nuez moscada y la canela.
Bolas de plátano

Bolas de plátano.
Ingredientes (4 Servicios):
Seis plátanos maduros, 1/2 taza de queso rallado, 1 huevo, 1 taza de pan rallado, aceite.
Preparación:
Limpie y pique los plátanos en ruedas chanfleadas.
Ponga una cacerola a la candela con aceite, cuando esté caliente fría los plátanos. Cuando estén dorados, bájelos, escurra bien y póngalos en una fuente y aplástelos bien con un tenedor, haga bolas con la masa colocando en el centro queso rallado, páselas por el huevo y luego por el pan rallado y póngalas de nuevo a freír en la cacerola hasta que se doren, sáquelas y póngalas sobre un papel absorbente.
Después póngalas en una fuente para servirlas en la mesa.
Albóndigas

Albóndigas.
Ingredientes (4 Servicios):
Dos tazas de picadillo, 1 cebolla, 4 dientes de ajo, 1 ají pimiento, 1 naranja agria, 1 taza de harina de pan, aceite el necesario, 1 huevo, comino y sal a gusto.
Preparación:
Limpie, lave y pique en ruedas finas la cebolla. Limpie, lave y pique en tiras finas el ají. Limpie y macere los ajos. Lave y extraiga el zumo de la naranja agria.
En una fuente honda mezcle el picadillo con el ajo, la cebolla, el ají, comino, sal y el zumo de la naranja. Deje el picadillo en reposo durante media hora en ese adobo.
Bate el huevo y añádalo al picadillo. Mézclelo bien. Tome porciones pequeñas de esa masa y elabore bolitas. Páselas por la harina de pan.
Aparte una cacerola con aceite a la candela, cuando esté caliente fría las albóndigas. Sírvalas calientes.
Boniatillo

Boniatillo.
Ingredientes (Varios servicios):
Cuatro boniatos, 2 rajitas de canela, 2 tazas de azúcar, 1 cucharadita de canela en polvo, 1 pizca de sal, agua.
Preparación:
Pele los boniatos, lave y píquelos en pedazos y póngalos a la candela en una cacerola con la sal y agua suficiente para cocinarlos.
Aparte, ponga a la candela una cacerola con un litro de agua, azúcar, la canela para hacer un almíbar bien espesa.
Cuando los boniatos estén cocinados, póngalos en una fuente y con un tenedor aplástelos hasta obtener un puré fino. Añádale poco a poco el almíbar espesa hasta que se mezcle bien sin que quede ningún grumo y el boniatillo esté brillante. Coloque el boniatillo en una dulcera grande y polvoréelo con la canela por encima.