- Cubadebate - http://www.cubadebate.cu -

Rolando Garbey: El niño pelotero que se hizo boxeador y abrió caminos (+ Audio, Fotos y Video)

Rolando Garbey, uno de los mejores boxeadores cubanos de todos los tiempos. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Rolando Garbey Garbey es de esos cubanos que siguen aquí, orgullosos de su país, “hasta que se seque el Malecón”, de la familia que construyeron y, sobre todo, del boxeo amateur.

Con el carisma que caracteriza a los santiagueros, aunque, como él mismo dice, lleva casi toda una vida en La Habana, nos recibe una tarde en casa junto a Mirta, su compañera durante 54 años.

Ella es parte también de la entrevista, de las victorias, del arsenal boxístico de Garbey. Guarda cada detalle de su carrera; en especial, los relojes que el Comandante les regalara a las esposas de los boxeadores que ganaron el Mundial de 1974, celebrado en La Habana.

Mirta, de la capital; él, de Santiago de Cuba. Juntos tuvieron cuatro hijos: siete nietos y dos bisnietos. Muchas han sido las madrugadas, las anécdotas en común, como cuando Mirta se comió las uñas de la mano izquierda por las tensiones en ese mismo Mundial, mientras su Garbey peleaba el segundo combate.

Rolando Garbey junto a su esposa Mirta. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Así, en cordial clima, iniciamos la entrevista a quien abriera el camino del boxeo cubano en Juegos Olímpicos junto a Enrique Regüeiferos y fuera el primer tricampeón panamericano de América Latina.

“Mi padre era pelotero, jugaba como jardinero del Cuban Mining. Por eso, el primer deporte que practiqué fue el béisbol, al igual que mi hermano, Bárbaro Garbey, que me seguía para todos lados.

“Debes saber que Barbarito llegó a ser campeón mundial del béisbol profesional. Era tercera base. Desde hace muchos años vive en Michigan, Estados Unidos”.

Además, es hermano de Marcia Garbey, campeona centroamericana de salto de longitud en Panamá 1970 y cuarta en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972.

Pero también le llegó el deporte por su mamá. “Lo mismo iba al boxeo que a la pelota. Si estaba en el Latino, oía el boxeo por un radiecito. Y si andaba por la Ciudad Deportiva, en el boxeo, era a la inversa. Se ponía muy contenta cuando ganaba Industriales”.

Se llamaba Noelia Garbey Rojas, y su papá, Arístides Garbey Cayol. “Yo soy Rolando Garbey Garbey, porque los primos se exprimen”, cuenta y ríe.

“Entonces, como te decía, por la primera razón que vine a La Habana fue como pelotero. Vine a jugar porque era torpedero del equipo Los Olmos, de Santiago de Cuba. Pero cuando regresé a Santiago, me dijeron los entrenadores Juan Tomás Castillo y Ovelio Wilson: ‘El único muchacho de aquí, del barrio, que no es boxeador, eres tú. ¿Por qué no vas al gimnasio? Deja la pelota y ve para allá’”.

Nunca había pensado en ser boxeador. “El ejemplo más cercano que había tenido era un primo que llegó a ser profesional. Se llamaba Luis. Él se fue para Venezuela y nunca más supimos de él”.

Rolando Garbey vive orgulloso de su carrera en el boxeo amateur. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

“Retomando el tema, le hice caso a Juan Tomás y fui al gimnasio. Cuando llegué, me pusieron los guantes para pelear con un muchacho llamado Diógenes Celé. Le di un gancho, le hicieron conteo y pararon el combate.

“En ese momento, no sabía mucho de técnica, pero tenía mis nociones, porque siempre había ido al boxeo para ver pelear a mi primo en el estadio Antonio Maceo. Iba a verlo cada 15 o 20 días.

“En esa época, Santiago de Cuba tenía muchos boxeadores profesionales y estaban en ese mismo gimnasio. Además, los Wilson y Juan Tomás Castillo me enseñaron técnicas que no tenían muchos púgiles en Cuba. Luego, en La Habana, me las pulieron, principalmente los pasos diagonales, los planos”.

Cuando llegó a La Habana, ya como boxeador, lo pusieron en la segunda categoría y, “sin nadie esperarlo, me convertí en campeón nacional con 15 años. Puede decirse que a esa edad comencé en el boxeo.

“Al triunfar a ese nivel, el profesor Alcides Sagarra recogió a unos cuantos púgiles santiagueros. A Enrique Regüeiferos, a Douglas y a mí nos trajo para La Habana.

“Nos reunió en Primera y 26, por donde está el puente de hierro, pero antes de parar ahí fuimos a la casa de los remeros. De ahí para la Olvein Quesada, en la localidad del Wajay, que luego sería la escuela nacional de boxeo.

“Esa finca, que antes había sido de Batista, el Comandante se la dio a Alcides, porque Sagarra lo convenció de que necesitábamos un buen centro de entrenamiento. Y así fue”.

Rolando Garbey reside en el municipio Playa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

El equipo nacional, Alcides y la escuela cubana de boxeo

Las relaciones en el equipo nacional siempre fueron sobre la base de mucha disciplina, el compañerismo. “Solía andar con la gente del atletismo, béisbol y voleibol. Cuando aquello ya empezaban las Morenas del Caribe… Si no era un deporte, era otro.

“En el boxeo, mi compañero de andanzas era Enrique Regüeiferos. Para dondequiera íbamos juntos. Lo mismo a una fiesta que al entrenamiento.

“Y es que ese también era el estilo de trabajo de Alcides, de Silverio. Todos eran un equipo. En las competencias, Alcides siempre nos daba ánimos.

“Cuando sonaba la campana iba a la esquina y me sentaba, aunque yo lo hacía bastante poco. Tenía esa posibilidad, porque entrenaba fuerte. Y mientras tengas más respiración y tomes menos agua, es mejor, porque a veces te tragas el agua.

“Alcides fue y es un padre para nosotros. Te hablo de la época de Emilio, de Enrique, Armandito… Actualmente, sigo yendo a su casa, converso con él y con sus hijos”.

Alcides Sagarra Carrión ha mencionado a Garbey entre los nueve mejores boxeadores que han pasado por sus manos junto a Teófilo Stevenson, Félix Savón, Ariel Hernández, Maikro Romero, Armando Martínez, Ángel Herrera, Adolfo Horta y Roberto Balado.

Alcides Sagarra, entrenador de boxeo.Foto ©Reno Massola/Cubadebate.

“En la escuela no se podía faltar al entrenamiento. Y si íbamos a cumbanchar, a las 10:30 de la noche había que estar en el centro. Si no estabas ahí: ‘Ay, mamá’. Alcides registraba todos los cuartos preguntando: ‘¿Fulano está o no está?’. Y si no estaba, lo sacaba de la escuadra.

“A mí nunca me pasó, pero él daba buenos galletazos y cocotazos a la hora de la competencia. Y en la preparación se la pasaba dando vueltas en el gimnasio, le llamaba la atención a los atletas cuando era necesario, se interesaba hasta por cosas personales, y arriba del ring era una leyenda.

“En comparación con mis tiempos, ha cambiado la disciplina. Ya no es la misma. Para cumplir bien la rutina, los muchachos tienen que llegar a las siete de la mañana; a veces, eso no pasa y entonces no estás cumpliendo con lo estipulado”.

Hasta hoy, asegura Garbey, Alcides Sagarra Carrión es uno de los mejores entrenadores que tiene el mundo en el boxeo amateur. “Si vas al museo del boxeo en la finca del Wajay, verás cuántos trofeos hay. Dondequiera que íbamos, lo mismo a un Centroamericano que un Panamericano, lo que fuera… ahí estaba el trofeo.

“Con Fidel y Raúl, teníamos muy buenas relaciones. Raúl le dijo una vez a Alcides que yo sería su sustituto. Por ahí está la foto, el mismo día del cumpleaños de Fidel, en el Mundial de La Habana 1974.

“En ese Mundial, estuvo pendiente todo el tiempo. Desde por la mañana, cuando decían ‘de pie’, ya el Comandante estaba en el Habana Libre”.

Rolando Garbey compartió importantes momentos junto a Fidel y Raúl. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Los Panamericanos de 1967 y el despunte de Garbey

Garbey reinó en Juegos Centroamericanos y Panamericanos entre 1967 y 1975, en peleas contra boxeadores que en muchos casos hicieron historia en sus países y a nivel regional.

“El primer gran triunfo llegó en los Panamericanos de 1967, cuando conquisté el título. Te cuento una anécdota. Uno de esos días en que entre competencia y competencia íbamos a comer algo, estábamos Félix Isasi, el pelotero; Enrique Regüeiferos y yo comiéndonos un helado en la villa panamericana.

“De pronto, vino un señor fuerte y grande y nos dijo: ‘Les doy 25 000 a cada uno’. Nos miramos y preguntamos: ‘¿Qué está hablando él?’. Inmediatamente, se lo contamos a Llanusa, el presidente del Inder en aquel momento. Y la respuesta fue rápida también. ‘No, díganle que se vayan para el c…’. Todo quedó ahí.

“De los títulos panamericanos en los 71 kg, te puedo decir que los combates en las finales casi siempre fueron contra el mexicano Emeterio Villanueva y Alfredo Lemus, de Venezuela. Con Alfredo peleé cuatro veces y con Emeterio, tres.

“A todos los rivales los respetaba, pero fundamentalmente a Emeterio y Alfredo, que siempre llegaban a finales conmigo, lo mismo en los Centroamericanos de 1970 y los de 1974, que en los Panamericanos del 1967 al 1975, ganados todos por mí”.

Esa tercera corona continental, la de 1975 en México, no la llevaba en la mente. “Sí iba era a combatir por la madre patria, un tanto desconfiado con el arbitraje, que era un poco difícil en esos años.

“Y cuando la logré, me dijeron: ‘Usted es el primer tricampeón panamericano que tiene América Latina. ¡Felicidades!’. Me cogió de sorpresa, me alegré mucho. Era mi deber, y el resultado de los triunfos alcanzados. Además, había ganado por nocauts seguidos, al igual que Andrés Molina y Regüeiferos”.

Rolando Garbey atesora gran parte de su historia y la de su familia. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Sin embargo, le fue esquivo el cetro olímpico, aunque en tres Olimpiadas (México 1968, Múnich 1972 y Montreal 1976) ganó plata, un quinto puesto y bronce, lo que resume 12 años en la élite olímpica. Recuerda esos años cuando le pregunto si considera que quedó con deudas en Juegos Olímpicos.

“De la plata en México 1968, te puedo contar que Boris Lagutin me llevaba muchos años y mañas sobre el ring; incluso, había sido el campeón de Tokio 1964. Yo era muy joven y él ya estaba hecho, pero no era solo eso, era el tamaño que tenía y yo no podía llegarle. Se me hizo difícil tocarlo.

“De todos modos, fui, junto a Regüeiferos, el primer medallista olímpico del boxeo cubano. Por el bronce peleé por la tarde y Enrique por la noche. Ambos ganamos y, como era por división, cuando fuimos a discutir la medalla de oro, Enrique peleó primero. Por eso fuimos los que abrimos ese camino, aunque hayamos quedado en plata.

“La otra medalla, el bronce de Montreal 1976, me fue bastante difícil con el yugoslavo Tadija Kačar y no pude adivinarlo”.

¿Qué cree de la actual generación de boxeadores?

−Tenemos figuras como Iglesias, La Cruz, Lázaro Álvarez, Arlen López, que lo han hecho bien. Ninguno se parece a mí. Yo era de los boxeadores más técnicos en el mundo.

“Tengo una cosa que la mantengo y siempre se la transmito a los muchachos: quien no repita el ejercicio técnico, no llega a ser grande. Si no es así, pues adiós”.

Insiste en que la repetición es la base del boxeo. “Lo mío era la media distancia y, cómo puedes observar, ¿hay alguna herida en mi cara? No. Y tuve más de 360 peleas.

“Alcides me ponía a repetir mucho los ejercicios técnicos. Son tres golpes clásicos: el gancho, el recto y el swing. Lo importante es irlos ligando. Y el boxeador que no sepa bailar, no puede ser boxeador.

“Julio César baila y ese es su boxeo. El vino de Camagüey así y el profesor Raúl se lo perfeccionó”.

Rolando Garbey fue tres veces campeón panamericano. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

¿A qué atribuye el resultado del boxeo en los Juegos Centroamericanos, por debajo de los pronósticos precompetencia?

−No lucieron muy bien por cosas que pasan. Hay mucho metal de por medio y cualquiera se te vira. Eso vale. Por ejemplo, yo hablo con usted, tiene que perder fulano y perdió. Eso sucede en todos los eventos, porque son 50 000, 20 000, 10 000…

¿Y cuáles serían las posibilidades en los Panamericanos?

−Las perspectivas que tenemos son con La Cruz, Lazarito, Arlen, más alguno de los muchachos jóvenes. Esperemos que tengan buenos resultados. En estos momentos, la preselección que llevaremos a los Panamericanos se prepara en la Abad Méjico, de Pinar del Río.

“El resto está aquí con nosotros. Y como ya ves, yo sigo activo y lo estaré hasta que se seque el malecón. Los revolucionarios no nos retiramos, por lo menos no los de mi época, que vimos cómo surgió todo el movimiento deportivo cubano gracias a Fidel”.

¿Cómo tomó la noticia de la aprobación del boxeo femenino?

−Perfectamente. Se está trabajando muy bien, pero tienen que desarrollar rápido las capacidades en las muchachas, porque hace rato estábamos batallando para eso y no se había logrado. Ahora debemos recuperar el tiempo perdido.

“Las mujeres van a la guerra, son constructoras, manejan, hacen todo tipo de trabajo. ¿Por qué no hacían boxeo, si practicaban judo, pesas? Lo importante es que ya se logró y, por lo menos, las glorias del boxeo, que sabemos lo que es subirse en un ring, confiamos en ellas”.

Rolando Garbey nunca quiso incursionar en el profesionalismo. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

¿Qué considera sobre las incursiones del boxeo cubano en circuitos internacionales?

−Hay muchachos que tienen buena perspectiva y se ha comprobado que nuestro boxeo tiene buena calidad. Hay otros que nos han abandonado, como Ramírez, Rigondeaux, Solís. Están topando y ganando. Ellos tienen su dinero, pero yo tengo mi casa. Me la dio Fidel.

“A mí nunca me gustó el profesionalismo, porque está muy metalizado. Déjenme a mí sin dinero. Yo soy feliz.

“Y al boxeo amateur tengo que agradecerle todo el tiempo. Si no fuera por él, no tuviera la vida que me ha dado. Sin lujos, pero con lo necesario y mucha entrega en el cuadrilátero. Eso y la disciplina son lo más importante. Por eso, siempre son mis recomendaciones a los que empiezan en el arte de los puños”.

Uno de sus hijos siguió los pasos del deporte, pero en el béisbol. “Jugó con los Industriales, pero luego dejó la pelota. Vive hace muchos años en España”.

Para Garbey, el momento más importante de su carrera fue cuando se coronó en el Mundial de 1974. “Es, además, uno de los mejores del boxeo revolucionario. Y esa parte de la historia no la cambio por nada”.

Datos más significativos en la carrera de Rolando Garbey:

Plata en Juegos Olímpicos de México 1968

Bronce en Juegos Olímpicos de Montreal 1976

Campeón Panamericano en 1967, 1971 y 1975

Campeón Centroamericano entre 1970 y 1974

Campeón Mundial en 1974

Ganó el primer cinturón de oro en Rumanía

Fue seleccionado entre los mejores 100 deportistas del siglo XX en Cuba

Después del retiro, trabajó en países como Angola, Argelia, Zimbabue, Venezuela y México. Y, por supuesto, en Cuba.

Rolando Garbey llegó a ser campeón mundial en La Habana 1974. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

En audio, la entrevista

En video, declaraciones de Garbey

Vea además:

Rolando Garbey: ¡Yo soy boxeo!