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Chapeando: Distopías (+ Podcast)

¿Tiene sentido en términos jurídicos el bulo que se echó a circular anunciando que se grabará todo lo que cada persona escriba o diga por cualquier medio de comunicación, incluyendo sus cuentas personales en las actuales plataformas de socialización? Con esa pregunta abrimos este podcast, a propósito del desmentido del Tribunal Supremo publicado a mediados de semana.

Para Reinier Duardo, jurista y analista de temas políticos, no tiene ningún sentido ni una sola letra de esa fake news. Es un disparate absoluto, pero no se puede descartar que haya personas crédulas hasta el punto de pensar que sea posible algo tan disparatado, tan de mundos distópicos como suponer que, nada menos que en nombre de la situación del país, se grabará cada opinión personal en las redes.

Coincide Bárbara Betancourt que la mentira levantada esta vez, parece copiada de una novela distópica, como Farenheit 451, de la que casualmente hablaba Alberto Montero en el capítulo de la noche anterior de la novela brasileña que trasmite Cubavisión.

En la novela de Ray Bradbury, su protagonista, Montag, pertenece a una extraña brigada de bomberos cuya misión, paradójicamente, no es la de sofocar incendios sino la de provocarlos para quemar libros. Porque en el país de Montag está terminantemente prohibido leer.

También es cierto que ese es del tipo de invenciones que no pocas personas podrían creer. Por poner un ejemplo, es posible que quienes no se hayan leído nunca una novela distópica ni sepan de qué van, sean susceptibles de caer en el bulo o en parte del bulo.

Pero hay otros factores que también impactan en la credibilidad de las personas desde que los medios existen, lo que hoy se multiplica por el mayor impacto de las redes sociales. Hace unos días Carlos Lazo, el coordinador de Puentes de amor convocaba a dejar atrás chismes, bretes y broncas en las redes y lanzaba una propuesta sobre cómo actuar frente a la violencia que generan las mentiras en el ámbito digital.

Por lo que sabemos, en los momentos en que lanzó esa propuesta, Carlos estaba siendo objeto de algún tipo de bullying y su reacción ha sido proponer que ningún integrante de Puentes de amor caiga en las provocaciones, igualándose a los odiadores.

Coincidimos en que no habría que darle ni siquiera el beneficio del desmentido a quienes buscan visibilidad atacando a quienes tienen más seguidores e impacto que los violentos en línea.

Cómo diría Rosa Miriam Elizalde: "responder a los odiadores es darle un megáfono para que se escuchen más lejos". Seguimos Chapeando.

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