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La historia de Amanda, la bióloga, y los paisajes de La Habana sumergida

La exposición “Habana Sumergida” es una alianza entre el Centro de Investigaciones Marinas de la Universidad de La Habana, Naturaleza Secreta e Iberostar. Foto: Naturaleza Secreta/Facebook.

Hay quien piensa que al estudiar biología está destinado a pasarte la vida sentado detrás de un microscopio. No dudo que Amanda pase horas fascina viendo algas, arrecifes y microorganismo del fondo marino tras este lente, pero su trabajo ha sido, un tanto, más emocionante.

Ella no solo ha visto estos especímenes bajo el objetivo, sino que ha podido conocerlo en su entorno, en su ecosistema. Amanda Ramos Romero tiene apenas 31 años y le apasiona el mar. Estudió licenciatura en Biología en la Universidad de La Habana y rápidamente comenzó a trabajar en el Centro de Investigaciones Marinas de la casa de altos estudios.

Al emprender su proyecto de maestría en Biología Marina, esta joven apostó por investigar una práctica “muy joven”, desarrollada especialmente en el Caribe.  Se centró en la reproducción sexual asistida para salvar o restaurar los arrecifes mediante la reproducción de corales.

“Esta técnica consiste en colectar los gametos de los corales, tanto óvulos como espermas y se hace una reproducción asistida. Es decir se mezclan los óvulos y espermas de diferentes  corales de la especie de coral. Primero se convierten en larvas y luego en coralito. Con esto intentamos recuperar los arrecifes que existían frente a La Habana  y en otras parte de la plataforma de cubana”, explicó la bióloga quien ahora tiene como nuevo proyecto un doctorado en Ciencias Marinas, especializado en arrecifes de coral.

Trabajar en el Centro de Investigaciones Marinas de la Universidad de La Habana, fue la oportunidad de Amanda para incluirse en una proyecto dedicado a investigar y comunicar el estado actual de los ecosistemas costero de la capital, en especial sus arrecifes coralinos. Este centro de investigativo en alianza con la cadena hotelera Iberostar y Naturaleza Secreta, lanzaron la exposición “Habana Sumergida”, como parte de las actividades de FITCuba 2023.

De acuerdo con Alexei Torres, director de Marketing de Iberostar, esta exposición responde a la Agenda 2030 de grupo, pues promueve un programa de acciones encaminado a la protección del medio ambiente y la migración hacia un modelo de turismo sostenible.

Amanda Ramos Romero graduada de biología y máster en biología marina. Foto: Karina Rodríguez Martínez/Cubadebate.

Estampas del patrimonio sumergido en las aguas de Cuba

En la Mayor de las Antillas hallamos un patrimonio cultural subacuático de características excepcionales, resultado del tráfico de las flotas españolas entre las colonias y Europa, bajo asedio de piratas desde el siglo XVI. Foto: Onlinetours.

Los patrimonios subacuáticos y naturales están unidos en una marcada simbiosis, afirmó el arqueólogo subacuático e investigador, Dr.C Vicente González Díaz. “Cuba cuenta con yacimientos con valor histórico que realmente resulta paradisíaco. Suman más de 4190 cayos, isla, cayuelos e islotes y 500 zonas de buceo”.

Desde la más occidental de las zonas del país, en la península de Guanahacabibes, que es considerada la mayor reserva de coral negro del Caribe hasta el patrimonio sumergido en las aguas de la rada santiaguera existen zonas de buceo con vistas excepcionales.

El director de CubaSub destacó como se mantienen casi intactos en las costas de Santiago de Cuba diversos buques españoles que zozobraron en 1898, durante un enfrentamiento naval con Estados Unidos, por la conquista de la oriental urbe.

Explicó que en este parque arqueológico, localizado en la Playa La Mula, casi en la desembocadura del río Turquino y en la bahía,  yacen los restos de la batalla entre la flota del almirante español Pascual Cervera y la armada de Estados Unidos.

Estas aguas oscuras con fondo arenoso esconden a los acorazados Vizcaya, Oquendo, Almirante y Cristóbal Colón, considerado la joya de la flota hundida,  los destructores de la Armada española Furor y Plutón; así como, el buque norteamericano Merrimac.

“Un elemento a destacar del patrimonio cultural subacuático de Cuba es que se ha fusionado con el ecosistema marino”, acotó González Díaz.

En el caso de La Habana, -dijo-  uno de los mayores atractivos del patrimonio cultural subacuático es el USS Olivette. Esta embarcación, propiedad del empresario estadunidense Henry B. Plant, está indisolublemente ligada a la historia de Cuba.

Durante más de tres décadas, el navío entrelazó los puertos de Tampa, Cayo Hueso y La Habana portando  miles de viajeros y correspondencia entre ellas la orden del alzamiento de la guerra de 1895. El Olivette fue el barco en el cual José Martí envió este importante mensaje a Juan Gualberto Gómez.

El Apóstol fue de los más distinguidos pasajeros de este vapor. Otras importantes figuras de la historia también zarparon en él, entre ellas Marta Abreu, el compositor Ernesto Lecuona y  Clara Barton, presidenta de la Sociedad Cruz Roja de los Estados Unidos.

En la madrugada del 12 de enero de 1918, luego de 7 horas y aproximadamente 169 kilómetros de viaje, el barco no pudo con las inclemencias del tiempo y quedó varado en las postrimerías del río Bacuranao a las afueras de La Habana, donde aún yace para el disfrute de los intrépidos que bajen  a las profundidades.

El destino quiso que el USS Olivette estuviese vinculado a la historia de la Isla de Cuba, al allanarse a tan solo unos kilómetros del Castillo del Morro en la Habana. Foto: Cuba SUB.

El vapor acaparó titulares por las arduas acciones de rescate, la gran recompensa que se ofreció para quien lo salvara y finalmente su hundimiento en las aguas habaneras, donde yace hasta la actualidad como uno de los atractivos del Patrimonio Cultural Subacuático Cubano. Foto: CubaSub.