
El domingo arrancará el Mundial de fútbol y nuestra sección volverá a andar tras los senderos del balón con crónicas y análisis de uno de los certámenes más apasionantes del deporte en el planeta, únicamente superado en envergadura por los Juegos Olímpicos. Catar 2022 augura 28 días de auténtica locura balompédica y Cuba no estará ajena.
Al contrario, en esta Isla las calles serán otra vez canchas improvisadas, en las cuales muchas cuestiones cotidianas pasarán a un segundo plano en detrimento de goles y gambetas.
Antes, para desafiar la ansiedad de los días previos, observaremos con lupa cada uno de los grupos que componen el organigrama del cual emergerá un ¿nuevo? campeón universal, con Francia como defensor de su corona lograda hace cuatro años en Rusia. Comencemos por el principio.
Grupo A
Los partidos inaugurales de un Mundial casi siempre son olvidables. Encuentros anecdóticos que se ansían con el desespero de quien aguarda por el pitazo inicial después de cuatro años de espera, salvo cuando el equipo sede aspira a algo. Pero esta vez, las ambiciones de Catar pasan por conseguir una actuación decorosa en la cual ni siquiera se osa a mencionar una posible clasificación a la segunda etapa.
Resulta innecesario conocer en profundidad el fútbol actual para catalogar a Holanda como la gran favorita del grupo. La otrora “naranja mecánica”, a la cual solo le queda el calificativo de aquellos temibles equipos del siglo pasado y la primera década del presente, cuenta en esta oportunidad con menos garbo que en otras ocasiones. Su plantilla no inflige temor y esto es bastante infrecuente.
Salvo cinco o seis jugadores que sobresalen y pudieran considerarse de la élite europea, los demás son futbolistas que no serían titulares en ninguno de los otros grandes elencos del Viejo Continente. Aunque ojo, cuenta con grandes promesas y hombres muy laboriosos en cada franja de la cancha. Eso sí, echará de menos el desequilibrio de Robben, los goles de Van Persie, la clarividencia de Sneijder. El leitmotiv de la selección “Orange” es la añoranza por tiempos pasados.
Pero cuidado: sepultar las posibilidades de Holanda sería un acto de suma candidez. Cuenta con la guía del sempiterno Louis Van Gaal, el cual los llevó en Brasil 2014, con una generación similar, al tercer lugar del planeta. Y con su robusta línea de tres, el veterano entrenador tratará de solidificar una muralla y aprovechar entonces a las grandes estrellas, Van Dijk, De Jong o Depay, con un esquema idóneo para explotar las cualidades de cada uno. No ganarán el Mundial, pero a lo mejor sorprenden y se meten en la porfía. ¿Quién sabe?
Sin embargo, hasta conseguir el cupo de avance a la siguiente etapa será una odisea. Enfrente tendrán como férreos oponentes a Ecuador y Senegal, además de la ya citada selección de casa. Los sudamericanos, por ejemplo, han construido un bloque compacto, duro de rebasar, el cual cuenta además con el liderazgo de una camada de jóvenes que brilla en las principales ligas de Europa. Quien ha visto jugar a Moisés Caicedo, sabe bien de qué les hablo.
Pero no es el único este formidable mediocentro del Brighton: se le suman Pervis Estupiñán, Gonzalo Plata, Enner Valencia... Mas los nombres no cuentan con la capacidad de ilustrar la fortaleza de Ecuador. Esta radica, reitero, en el bloque, en la fe del técnico Gustavo Alfaro en mimar la pelota y ser rígidos en defensa, pero sobre todo en la rapidez, el vértigo que ya sorprendió a grandes en Sudamérica y ahora intentará lo mismo para lograr el cupo a octavos en Catar.
La otra aspirante, Senegal, llega herido casi de muerte con la probable ausencia de su estrella, el atacante del Bayern Múnich Sadio Mané. Posee a otros jugadores de muchísimo pedigrí para conformar un once ganador, pero la lesión del ex del Liverpool no solo significaría un hueco táctico y un golpe futbolístico en general, sino además un rotundo revés sicológico para los Leones, que en caso de reponerse darían una demostración tremenda de orgullo.
Mis favoritos: Vaticinar siempre es peligroso, mas no queda de otra. Holanda y Ecuador.
Grupo B
En esta llave, como en la anterior, un gigante se asoma un palmo por encima de los demás. Los inventores del fútbol, que solo ganaron el Mundial en su propia casa en el ya lejano 1966, vuelven otra vez con su eterno cartel de aspirantes colgado y un equipazo, como siempre, plagado de brillantes futbolistas que juegan en su mayoría en la Premier League.
Incluso, con los que dejó fuera Gareth Southgate también pudiera conformarse una escuadra candidata, sobre todo si tenemos en cuenta la grotesca inclusión de Harry Maguire por encima de Tomori, por ejemplo, u otras ausencias realmente llamativas. Los entrenadores en ocasiones imponen sus caprichos sobre toda la lógica, confían hasta el fin en sus futbolistas de confianza y aunque esto sea respetable, privan a los hinchas de ver algunas estrellas bajo el cielo mundialista.
No obstante, la pregunta se impone: ¿qué le falta a Inglaterra para ser campeona? La respuesta es sencilla. Nada. Por talento no será. Fisuras en las líneas de juego no tiene. Solo necesita la fortaleza sicológica de los grandes para esquivar situaciones escabrosas y ganar. Ganar, ganar y ganar.
De los demás, sería imperdonable soslayar la tremenda generación de la que goza el fútbol estadounidense, resurgido cual ave Fénix tras su ausencia de Rusia 2018 y presente ahora con una grey de jóvenes muy muy buenos, encabezados por Christian Pulisic, pero algunos de los cuales ya son protagonistas en clubes de mucho caché en Europa. Pasearon las eliminatorias en Concacaf y ahora tienen el reto de sorprender en Catar. Clasificar a octavos sería un buen comienzo.
Gales, entretanto, posee casi las mismas características de Estados Unidos en el sentido de que varios de sus jugadores son importantes en sus clubes. ¿La diferencia? Que los norteamericanos son casi imberbes y los galeses muchos ya andan en la recta final de sus carreras.
Gareth Bale tendrá otra ocasión para brillar con la bandera de su país, al cual ha puesto en la cima de sus prioridades de manera pública en reiteradas oportunidades. Tanto ellos, como norteños e iraníes, que tampoco deben descartarse, probablemente deban confirmarse con luchar por el segundo cupo del grupo B.
Mis favoritos: Inglaterra y Estados Unidos