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Sabor y Tradición: Sopa italiana, boniatos rellenos y lengua estofada

Gracias a los lectores por sus comentarios. En el trabajo de la semana pasada, gracias a Regla por su consejo. Israelssp me hizo una observación y en verdad le pido disculpa, es la segunda vez que me hacen la aclaración, que también están los amos de casa. Siempre me refiero a las amas de casa, cuando sé que existen hombres que saben y disfrutan cocinar y en muchos casos cocinan tan bien como nosotras.

Ezequiel me pide recetas con claria y plátanos burros. Amigo, para mí la claria tiene una carne muy sabrosa y usted puede hacer con ella cualquier receta de pescado, creo que lo que pasa con la claria es más mito que realidad, analice qué comen el pollo o el puerco.

La claria tiene una carne blanca y de buen sabor. En cuanto al plátano burro, le diré que en ocasiones lo prefiero, para hacer tostones, patacones o patacones rellenos, freír en lascas, hacer puré, fufú, freír maduros, hacer compotas.

Como dice Mabel, la cocina es arte y más en estos tiempos. La creatividad es un arma necesaria para poder alimentar nuestra familia  con lo que tenemos. En muchos casos   empleando nuestra imaginación logramos platos muy agradables al paladar.

La lectora Pilar pregunta con qué puede sustituir la maicena, en este caso la maicena lo que hace es espesar el caldo y podemos emplear harina de arroz, o cualquier otra harina, de plátano o el almidón de yuca. Recuerdo cuando niña, cuando no había maicena en la casa de la abuela, mi tía rallaba el maíz, le adicionaba agua mezclando bien y luego con un trapo limpio y seco lo colaba para extraer todo el líquido y lo ponía a secar al sol y se le iba sacando el agua a medida que se iba asentando el sólido en el fondo hasta tener como resultado un polvo blanco que era la maicena. Igual se hacía con la yuca para obtener el almidón. O con la raíz del sagú para obtener una maicena, que se empleaba para hacer dulces y alimentos para bebés y personas mayores, pero era del gusto de todos.

Muchos saben de lo que les hablo, otros desconocen. El almidón de yuca en muchos casos se vendía, en otros las propias familias lo elaboraban, para almidonar la ropa, sí, la ropa toda, fundamentalmente de hombre, pantalones de niños y algunos uniformes escolares. Pantalones, camisas, guayaberas, hasta los calzoncillos, aquellos de patas largas como les decían, y que eran de tela. Como por ejemplo la ropa con tela de caqui, algodón o de hilo era muy difícil que se las pusieran sin almidonar y planchar. Muchos hombres decían que si no se almidonaban eran un “trapo”. Además, les cuento que cuando la pieza, que era como se le decía, estaba almidonada se ponía al sol y si por casualidad se mojaba, había que lavarla de nuevo por el olor que cogía, no había quien se la pusiera.

Gracias a los adelantos en los tejidos hemos mejorado, al igual que con la introducción de las lavadoras. Se imaginan ustedes lavar toda la ropa de una casa en aquellas bateas de aluminio o de madera que tenían un hueco con un tapón para sacar el agua, las veces que se fuera a enjuagar la ropa. Más un implemento que en muchos casos le decían lavaderas para poner la ropa y lavar a mano. Porque no en todas las casas había lavadora, estas empezaron a popularizarse en la década de los 60, al igual que otros efectos eléctricos como las cocinas de gas, refrigeradores, televisores, en muchos casos uno, cuanto más dos en una cuadra, no así el radio que abundaba más y era más popular.

La radio fue una fuente de información, cultura y entretenimiento para la familia. La mujer, por lo general, no trabajaba, su función era atender la casa, y mediante la radio que oía mientras trabajaba, una de las cosas que atendía eran los programas de cocina y de ahí que muchas hacían sus propias libretas de cocina anotando en ellas las recetas que daban. Algunas tenían forma de suscribirse o comprar revistas, pero no todas podían, no eran caras, pero era un dinero que tenían que sacar del gasto diario, entonces recortaban las recetas que venían tanto en las revistas o en algún que otro periódico y las pegaban también en la libreta. De eso tengo muestras, pues me han hecho llegar libretas tanto lectoras, amigas y otras las he comprado. Demostrando la necesidad del ama de casa de tener una guía por donde hacer y llevar a cabo una deliciosa comida.

Entre esas libretas tengo una que conservo, perteneció a Daysi Gómez: Cursillo de Economía Doméstica, curso 1948-1949, Escuela No 20. La persona fue capaz de escribir las recetas y ella misma ilustrarla con sus propios dibujos.

Como siempre digo, no me gusta la TV, pero si algún día pudiera me gustaría un programa de radio para ayudar a hacer lo que sé hacer.

No más añoranzas, aunque recordar es volver a vivir momentos de nuestra infancia y valorar. Muy importante, no todo fue color de rosas. Muchas tiendas llenas de productos, pero no había el dinero para comprar todo, se compraba lo necesario y lo que se podía.

Bueno, entremos en materia. Traigo dos recetas de la libreta que mencioné. Sopa italiana y boniatos rellenos, masas de pescado frito y lengua estofada. Espero las disfruten.

Sopa italiana

Sopa. Foto: Blog hogar.

Ingredientes (4 servicios):

Cuatro huevos duros, 2 tazas de caldo, ½ mazo de perejil, 4 dientes de ajo, 2 cucharadas de aceite, pimienta y sal a gusto.

Preparación:

Separe las yemas de las claras, ponga las yemas en un plato, aplástelas con un tenedor y ponga las claras en otro plato y píquelas en pedacito. Lave y pique bien fino el perejil. Limpie y macere los ajos.

Ponga una cacerola a la candela con aceite, los ajos, la mitad del perejil, sal y cuando comience a sofreír agregue las yemas, sofríelas. Luego agregue el caldo mezclándolo todo bien y déjelo 5 minutos a la candela y luego añada las claras y el resto del perejil, puntéelo de sal y polvoréelo con pimienta.

Boniato relleno

Boniato relleno. Foto: Placer al plato.

Ingredientes (varios servicios):

Cuatro boniatos, 1 cucharada de mantequilla o aceite, 1 taza de picadillo hecho, ½ taza de pan rallado, 1 huevo, ½ mazo de perejil, aceite y sal a gusto.

Preparación:

Limpie, lave y pique los boniatos en pedazos. Limpie, lave y pique bien fino el perejil.

Ponga una cacerola a candela con los boniatos y sal, cúbralos con agua y deje que se cocinen, cuando estén, bájelos, sáquelos, póngalos en una fuente y aplástelos con un tenedor. Agréguele, el perejil, la mantequilla, sal, mézclelo todo bien.

Tome porciones con una cuchara, haga una bola, aplástela y colóquele en el centro el picadillo y haga una bola otra vez, repita la operación las veces necesarias.

Ya echas las bolas y rellenas, ponga en un plato la harina o el pan rallado y en otro el huevo batido. Pase las bolas por el huevo batido y luego por el pan rallado.

Ponga una cacerola a la candela con aceite y cuando esté caliente ponga a freír las bolas rellenas hasta que estén doradas por ambos lados.

Masas de pescado fritas

Fritada de pescado. Foto: Cocina delirante.

Ingredientes (4 servicios):

Dos tazas de masa de pescado o fajitas de pescado, 4 dientes de ajo, ¼ taza de harina de pan, ½ cucharadita de comino, ¼ cucharadita jengibre, 2 cucharadas jugo de limón o vinagre, aceite, pimienta y sal a gusto

Preparación:

Limpie, lave y ponga el pescado en una fuente. Limpie y macere los ajos.

Agréguele el jugo de limón al pescado, los ajos, el comino, el jengibre, pimienta y sal a gusto y déjelo de 2 a 4 horas en ese adobo. Sáquelos, escúrralos y luego páselos por la harina de pan.

Ponga a la candela una cacerola con el aceite y cuando esté bien caliente, póngalos a freír hasta que se doren, sáquelos. Puede comérselos así o acompáñelos con cátchup, salsa blanca o mayonesa a gusto.

Nota: Esto lo puede hacer con cualquier pescado que tenga a mano. Si no tiene harina de pan, puede emplear harina de maíz bien fina, harina de arroz, maní molido o ajonjolí. A gusto.

Lengua estofada

Lengua estofada. Foto: Solo carnes.

Ingredientes (4 servicios):

Una lengua, 1 taza de vino seco, 1 cucharada de vinagre, 1 cebolla, 1 ají, 6 dientes de ajo, ½ taza de puré, 1 cucharadita de bijol, 4 clavos de olor, 1 cucharadita de comino, 1 hoja de orégano, 1 hoja de laurel, ½ mazo de perejil, 2 cucharadas de aceite, pimienta y sal a gusto.

Preparación:

Ponga la lengua en una fuente con agua suficiente durante 20 minutos, sáquela y límpiela bien sacándole la piel y pasándola por la candela. Luego píquela a gusto. O lo puede hacer con la lengua entera a gusto, enrósquela y amárrela. Póngala en una fuente.

Limpie y pique la cebolla en ruedas. Limpie y macere los ajos.Limpie, lave y pique en tiras el ají. Lave y pique bien fino el orégano. Limpie, lave y pique bien fino el perejil.

Agréguele a la lengua los ajos, los cavos de olor, el vinagre, pimenta y sal. Déjela una hora en ese adobo.

Ponga a la candela una cacerola con aceite, la cebolla, el ají, el perejil, el orégano, el comino y cuando comience a sofreír ponga la lengua y deje que se dore dándole vueltas. Agréguele el adobo, el laurel, el vino, el puré de tomate, el bijol, cúbrala con agua y déjela cocinar hasta que esté blanda la lengua y quede una salsa espesa a gusto. Ponga en una fuente la lengua y viértale la salsa caliente por encima.

Nota: Esta receta independientemente que es una más de las comidas criollas, en estos momentos las están vendiendo en La Habana, junto con otras vísceras.