
Diseño: Edilberto Carmona.
Un portal despejado, unos cuantos artículos en desuso y tiempo libre es todo lo que Ana Lilian González y unas amigas necesitaron para, en enero del 2021, montar su primera venta de garaje.
“Al principio teníamos miedo de que nos pusieran alguna multa porque nadie se había pronunciado al respecto de esa actividad, pero nunca pasó nada”, comenta la joven, quien aprovechó la interrupción de sus estudios universitarios presenciales por la pandemia, para ganarse “un dinerito” y ocupar su tiempo libre con este negocio.
Yusisdelvis Pérez tiene ese don para vender. Ella es capaz de “venderle hielo a un esquimal” si se lo propone. Hace unos días llamó a varias amigas para que rebusquen en sus clóset, en los de las mamás y las abuelas. Les aconsejó sacar todo lo que ya no se ponían y se aseguró que ganarían algo de dinero. Yusy, como la llama los amigos, encontró en las ventas de garaje una oportunidad perfecta.
Aunque en Cuba tal variante se estableció hace poco tiempo, al parecer, llegó para quedarse, pues como Ana y sus amigas, muchas han sido las personas que en los últimos años de crisis sanitaria y económica les han sacado la vena emprendedora. Pero ¿qué es una venta de garaje?
Las ventas de garaje surgieron en los Estados Unidos en los años 50 como una forma de ofertar productos en desuso que la gente acumulaba y que otras las podían aprovechar.
Esta modalidad de venta era utilizada por los anticuarios y coleccionistas para rematar sus patrimonios. Personas de alta posición social, utilizaban estos espacios para deshacerse de los artículos que pasaban de moda. Después, se extendió a todas las capas sociales, con diversos fines, pero siempre dirigido a una mejora económica.
El nombre de “venta de garaje” responde al lugar donde inicialmente se efectuaban, pero ello no significa que en la actualidad sea indispensable este espacio. Lo importante es que se utilice una zona visible para quienes transiten cerca del lugar y que, a su vez, no obstruya el paso. Algo así como el garaje de Yusy y el portal de la amiga de Ana Lilian. Ellas se ha vuelto todas unas especialista en esto de las ventas de garaje.
Sobre las regulaciones
En julio del 2021, el Ministerio de Comercio Interior (Mincin) publicó la Resolución 97/2021 que aprobaba las ventas de garaje como modalidad de comercialización minorista eventual, y establece las regulaciones para su realización.
De acuerdo la normativa, para efectuar tal actividad las personas no requerían de licencia comercial ni de trabajador por cuenta propia, pero sí tenían que solicitar permisos a la oficina designada del Consejo de la Administración Municipal, así como pagar una tarifa mínima no superior a los 50 pesos diarios.
Asimismo, los artículos a comercializar debían ser de uso doméstico y personal, usados, seminuevos y nuevos.
“Nosotras al inicio no teníamos conocimiento de ninguna ley que regulara las ventas -comenta Ana Lilian-. Cuando sale la resolución, nos dirigimos a la Dirección Municipal del Poder Popular de Plaza de la Revolución, ubicada en Calzada y 4, para pedir los permisos hasta diciembre”.
No obstante, dos semanas después el MINCIN derogó la normativa 97 y emitió la 102, con la que se mantuvieron los elementos regulatorios respecto a la actividad, con excepción de que se eliminó la necesidad de otorgamiento de permisos por las autoridades y del pago por el mismo. La función de los Consejos de la Administración Municipal se limitaría a definir y divulgar los días para realizar las ventas.
Ello trajo insatisfacciones en algunas personas que espesaban a dedicarse a este negocio, entre ellas Ana Lilian. Esta joven tuvo que ir varias veces a la Dirección Municipal para que le reintegraran el dinero.
Más allá de retrasos burocráticos y posibles insatisfacciones, los cambios en la normativa constituyeron un incentivo para que más personas, de una forma u otra, se sumaran a la actividad.
Tal es el caso de Yamilia Álvarez Llanio, quien ha sido una de las proveedoras de ropa para la venta de garaje de una amiga. “Eran algunas piezas que ya yo no usaba. Al principio mi amiga hacía las ventas de vez en cuando, pero, como le dieron resultado, fueron haciéndose más frecuentes y llegaron a visitarla grupos de trabajadores que iban en las guaguas de sus centros laborales y todo. Mis ropitas se vendieron al momento.”
La amiga de Yamilia, similar al grupo de ventas de Ana, recibía mercancías poco a poco de más personas, las contabilizaba en una base de datos digital con el precio del proveedor y el final del producto, y luego las incluía en la venta. En el caso de Ana llegó a tener prendas de 34 proveedores a la vez.
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La polémica
Ante la publicación de la nueva resolución, la polémica de los usuarios en varios medios de prensa no se hizo esperar. Muchos comentarios estaban en desacuerdo con que se limitaran los días para las ventas y coincidían en que términos de la normativa como el de “lotes”, quedaba ambiguo.
Por su parte, las jornadas dispuestas para el servicio no son una constante en todos los lugares. Por ejemplo, mientras que en el municipio cabecera de la provincia Las Tunas se realizan los martes, viernes, sábados y domingos, según informó a la ACN Arcadis Javier Estrada Rodríguez, coordinador de Programas y Objetivos de esa localidad, moradores de la provincia Granma dicen que allí se autorizan solo los fines de semana.
En ese sentido, es importante resaltar que algunas de las personas entrevistadas que realizan ventas de garaje desconocen los días establecidos para ello, y las organizan en sus tiempos libres, mayormente los fines de semana.
Un factor en contra para el correcto cumplimiento de este apartado regulatorio es la poca comunicación existente entre la ciudadanía y sus gobiernos locales.
Rafael Freyre, usuario de Cubadebate, comentó que una modalidad comercial tan oportuna para que la población adquiera ingresos extras y obtenga productos necesarios a precios asequibles no debería limitarse a una fecha u hora determinadas.
En ese sentido, siempre existirá la posibilidad de, una vez que el vendedor exhiba sus productos y los conozcan sus vecinos, estos recurran a su casa en cualquier otro momento si en el establecido para comprar no contaban con el dinero, aseguró Rafael.
Otro usuario, Carlos Aguilera dijo que es una buena iniciativa que acerca a la comunidad un comercio diferente. Aunque alertó que estas ventas de garaje son, en muchos casos, utilizadas para vender artículos importados por personas naturales que salen del país al “turismo de compras”.
Entre los elementos que se excluyen en la modalidad de ventas de garaje, de acuerdo con la Resolución 102, están precisamente “lotes de artículos nuevos importados y de la industria nacional; pieles de animales y maderas preciosas; y alimentos”.
Las nuevas vías de promoción: las redes sociales
Ante la posibilidad de promover las ventas a través de las redes, comenzaron a surgir grupos en esas plataformas dedicados no solo a la promoción, sino también a la venta de artículos.
“Las personas nos preguntaban si no teníamos un grupo de WhatsApp -dice Ana Lilian-, y nos embullamos a hacerlo. Compartimos los enlaces por los estados y por Facebook, y los usuarios se comenzaron a unir. Actualmente tenemos 22 grupos.”
No obstante, debido a los vacíos legales que aún existen en Cuba para actividades como esta en el escenario virtual, a las autoridades se les van de las manos regularlas. A tono con ello, las ventas de garaje online y presenciales se prestan para camuflar actividades económicas ilícitas, que incluyen muchas veces reventas de artículos comprados en las tiendas en divisa o traídos del exterior.
Aunque Daniela Rosa del Pino, miembro de grupos homólogos a los de Ana, ha vivido experiencias gratas con las ventas online, otras no lo han sido tanto. “Me percaté que en un grupo en WhatsApp vendían de todo, incluso ropas de marca de alta calidad por cantidades a precios exuberantes”, comenta.
Otra experiencia similar tuvo la joven, esta vez de forma presencial, cuando asistió a una venta en el Vedado y observó, entre los artículos, una maleta en el piso semiabierta con pacas de ropas aún en sus nailon. “Estaban carísimas, pero es verdad que eran cosas nuevas”, asegura Daniela. Pero también afirma haber hecho muy buenas compras de forma virtual y presencial.
Más allá de propiciar posibles infracciones con el tipo de artículos que se ofertan, los precios, y la frecuencia del comercio, la virtualidad constituye un beneficio y demuestra una vez más sus potencialidades para el desarrollo social.
Ante la escasez de productos para el uso doméstico y personal en Cuba, las ventas de garaje constituyen una solución, de eso no hay dudas. Lo que a alguien ya no le sirve puede ser aprovechado por otro. Además abre una oportunidad para jóvenes y no tan jóvenes emprendedores, que como Ana Lilian y Yusy decidieron abrir sus portales y garajes para darle una solución Vintage a sus clientes.