Pablo, el periodista que contó cosas extraordinarias
En carta a Raúl Roa, De la Torriente escribió: “Y hay, como siempre en mí, la emoción del impulso que me dice que allá está mi lugar ahora. Porque mis ojos se han hecho para ver las cosas extraordinarias. Y mi maquinita para contarlas. Y eso es todo”. Pablo murió en Majadahonda, el 19 de diciembre de 1936. Lo hizo al lado de los milicianos. Lo hizo reportando la guerra. En Cuba, 85 años después, seguimos esperando sus restos.
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