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Humor criollo frente al imperio: Fuerte como un trinquete y competente para lo que sea

En diciembre de 1960 era una certeza de dominio público que el imperialismo se aprestaba a invadir militarmente la isla, con el objetivo de aplastar la Revolución. Lo único que estaba en discusión era el tipo de operación militar por la que optaría: de forma directa, utilizando todo su poderío aéreo, naval y terrestre, o mediante el uso de tropas mercenarias encargadas de tomar una cabeza de playa, instalar un gobierno fantoche y pedir ayuda a la OEA, lo cual permitiría a Estados Unidos, disponer de una hoja de parra con las que tapar sus vergüenzas ante el obligado repudio de los pueblos del mundo.

En medio de estas crecientes tensiones y de la movilización del pueblo; a escasos días de la ruptura de relaciones diplomáticas del gobierno de los Estados Unidos con Cuba, y a cuatro meses de la fracasada invasión mercenaria por Playa Girón, las protestas se sucedían por las calles y los campos y aumentaba el sentimiento patriótico y revolucionario en la nación agredida.

El humorismo criollo hallaba en aquellos momentos motivos para expresarse, burlándose del agresor , sin amilanarse ante su enorme poderío. Un suceso que tuvo lugar en la tarde del miércoles 30 de noviembre, en la provincia de Oriente, sirvió para desatar la creatividad popular y fustigar al soberbio enemigo.

Ese día, en Cabo Cañaveral, Florida, los expertos de la NASA habían lanzado un cohete, en medio de su febril carrera por aventajar a la URSS en la exploración cósmica. Transcurridos unos minutos tras el despegue, el misil estalló y sus fragmentos, de hasta 50 libras, cayeron en zonas rurales de Holguín y Puerto Padre. Por suerte, la única víctima mortal fue una vaca perteneciente al INRA, de la finca Yaguaramas, en Holguín.

Como era de esperar, el imperio no se disculpó, ni brindó explicación alguna sobre aquel desastre, que bien pudo haber causado numerosas víctimas entre los pobladores de la región. Tampoco era de descartar, dado el contexto, un ensayo fallido de alcanzar con misiles puntos ubicados en territorio cubano, incluso, de una provocación tipo Maine.

Al día siguiente, varias vacas con carteles alegóricos fueron llevadas a los alrededores de la embajada norteamericana en La Habana, formando parte de la protesta del pueblo cubano contra las agresiones imperiales.

¿Quién duda que se combate también con la burla y el humor, y que quien tenga aquí la iniciativa lleva ventaja en la contienda?

Una lección revolucionaria, para no olvidar.