El asalto al Capitolio, revisitado

Aunque hayan intentado barrer el tema bajo la alfombra, las imágenes del seis de enero serán difíciles de olvidar. Parecían sacadas de alguna película hollywoodense, una de esas donde la sede del gobierno es atacada por enemigos de Estados Unidos y el típico héroe de esas historias toma el control de la situación. Pero la realidad fue más compleja que la ficción. Ese día no hubo un súper hombre salvador, y quienes invadieron violentamente el Congreso no eran extranjeros, sino ciudadanos estadounidenses.