Teresita Fernández: una traviesa chiquilla que cumple 90 años
Así era (es), una “maestra que canta”, como se autodefinió. Vestida de ética siempre, que reía al contar sobre personajillos que le habían cerrado puertas y luego habían cruzado el canal de La Florida, mientras ella seguía en Cuba…
Fumaba tabacos, Teresita Fernández; mi madre, guajira holguinera, los mascaba. Y cuando no tenía, sin encomendarse a nadie, cogía el elevador del edificio de Infanta y Manglar (conocido como “Fama y Aplausos”) y subía del piso 4 al 12, a visitar a su vecina y amiga.
No pocas veces llevaba en una vasija de barro — que le gustaba a Tere — un poco de sopa, unos calamares rellenos o un ajiaco. Allá se quedaba mami un rato, aconsejándole a Tere que se buscara un marido y ella le respondía “búscatelo tú, que tienes revuelta la pajarilla”; y era verdad, con 89 años mi madre estaba enamorada… pero esa es otra historia.
A Tere la mayor parte de los vecinos le daban chucherías, como la niña que siguió siendo hasta el fin de sus días. Jamás olvido que en un ejercicio del Día de la Defensa, ante un simulacro de incendio, ella bajó los doce pisos y llegó a la planta baja pálida, a »
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