Diario desde La Covadonga: Gratitudes (VIII)
El teléfono del âMellaâ tiene la capacidad impertinente de sonar a cualquier hora del dÃa. Forma parte âjunto al ruido del carrito de la comida, las bandejas metálicas, el agua de las duchas y el paso de las escobasâ del retrato sonoro de esta sala. PodrÃamos añadir también un paciente que ronca parsimoniosamente, y a los médicos y estudiantes que dan los âbuenos dÃasâ cuando pasan visita.
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