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Buena yuca, ¡Taíno!

Ray Fernández, trovador cubano. Foto: Trabajadores.

—¿Ray Fernández? ¿Comunista? Así asustada está la fanaticada del trovador cubano que lo esgrimía como un ídolo musical de la oposición.

— ¿Cómo es posible después de sus agresivas canciones que ahora diga que es comunista? ¿Comunistaaaaa? ¿Qué has dicho Ray? Así llevan días, entre la duda y el espanto que les ha propinado esta declaración de Ray a través de una conversación en sus redes sociales. Fue un jab directo a la frente.

Que Cibercuba y otros medios se sorprendan después de que Ray tanta sazón crítica le ha echado a sus canciones, que los que negocian con la batalla pírrica contra al gobierno cubano no puedan entender, que una parte de la intelectualidad ponga un grito en el cielo después de todo lo que Ray ha disparado en sus versos alrededor de la realidad sociopolítica es una muestra (una más) de que no se domina la teoría política y se encasilla al comunista como un ser enajenado, apolítico y sin postura crítica ante los sucesos de su cotidianidad. Los discursos repetidos han sido más fáciles.

Ray Fernández, trovador cubano. Foto: Captura.

Ese, sencillamente, es el grito del desconocimiento. Un grito que llevo oyendo por años en sitios virtuales y en cuanta red social existe. Un argumento jodido pero usado por personas que alguna vez llegué a admirar por su status intelectual o su manera de escribir, pero que carecen de un mínimo de conocimientos políticos y económicos, ese mínimo que por lo menos no te hace quedar en ridículo al decir que el comunismo se cayó en los noventa cuando aún no ha existido el comunismo como formación económico-social o al hablar de “gobiernos socialistas” cuando en verdad te refieres a gobiernos en tránsito. ¿Será tal vez que el comunismo como idea fue inventado y desarrollado por quienes osan ahora determinar qué es y qué no es?

Por ese camino te encuentras a ciertos periodistas con un arte exquisito para escribir y moldear las historias pero llamándole comunismo a lo que ya hábilmente el sistema global (el único que existe) estableció como comunismo.

Comunismo se ha convertido en todo lo que le molesta al gobierno de los Estados Unidos. Cualquier gobierno, persona u organización en contra de sus políticas ha sido considerado comunistapara que el mundo neoliberal lo aísle, puesto que ya está arraigada una repulsión en los mismos sectores que han nombrado y aceptado como “comunismo” todo lo que el sistema dice que es. Por esa misma razón podemos observar como Donald Trump le llama “comunistas” en sus últimos discursos a los que iniciaron contra él, en plena Cámara de Representante, el proceso de impeachment.

Así se llegó al extremo de que Obama incluso fuese considerado de ideas socialistas por acercarse a Cuba y a Latinoamérica, a pesar de que Obama siempre actuó bajo intereses meramente imperiales y le correspondió al pie de la letra a su entramado capitalista. Noam Chomsky dio en el clavo cuando sugirió que debemos protegernos combatiendo la idea de que el comunismo es lo que la teología política estadounidense decidió nombrar, sea cuales sean los compromisos políticos de los gobiernos. Paradójicamente no hay palabra más usada por el sistema capitalista que “comunismo” y no hay concepto más ultrajado a conveniencia.

El Comunismo “no es un estado que debe implantarse, un ideal al que ha de sujetarse la realidad. Comunismo es solo el movimiento real que anula y supera al estado de cosas actual”; se basa en un análisis científico de la realidad que incluye la crítica y el reajuste constante del propio movimiento. Así que ahora pueden despertar los que, sorprendidos con este escrito, no sabían que Ray puede criticar dinámicas gubernamentales que no concibe correctas a la par de ser comunista, porque de hecho, ser comunista es lo que lo hace un mejor crítico, pues el materialismo-dialéctico es una herramienta útil para cualquier análisis de la realidad.

Increíble! Ahora Ray se lanza con esta flecha encendida y decepciona a todos los que creían a Ray un liberal por andar criticando fortísimo, desde que nació como artista prácticamente. Ray nunca ha tenido frenos: critica aquí, critica acullá; y a veces sube el tono y asusta, pero criticar la realidad, los mecanismos trabados, las injusticias que existen como en cualquier sociedad, las “cosas ilógicas” para resumir, no significa dejar de ser comunista; porque el comunismo no es un problema común, ya sea de transporte o de ausencia de combustible, ni un trámite burocrático, ni un dirigente que no está cumpliendo, ni un apagón, ni un gobierno en específico, ni la URSS.

El comunismo es una idea renovada y profunda, una constante evolución, una herramienta teórico-práctica mediante la cual entenderás cómo surge la pobreza, o qué tiene que ver el desarrollo de Europa con la escasez profunda de África, o las causas por las cuales Estados Unidos invadió Viet Nam, o por qué salvar el planeta de la crisis climática solo se puede lograr en una lucha contra el capitalismo o incluso qué consecuencias trae que haya tantos McDonald's en los países de Latinoamérica. El comunismo superará las típicas luchas de clases de viejos sistemas ya que su propuesta está enmarcada en un desarrollo equitativo y justo. El comunismo “es una aspirina del tamaño del Sol”,  así de grande y complejo se lo imaginó Roque Dalton aquel día que lo metaforizó para siempre.

Ray Fernández es una bomba, quien lo ha escuchado sabe que puede explotar porque lleva mucha dinamita en sus metáforas: su música, cubana en todos sus acordes, nos regala un mensaje de finísima textura, por ello se alzó con el Premio Cubadisco 2018 en la Categoría de Trova. Ahora hay algunos personajes prohibiéndole cantar sus canciones, algunas de las cuales se conocen justamente porque Ray las ha cantado en su peña.

Parece que no le han perdonado expresarse los mismos que tanto hablan de libertad de expresión. Ray está recibiendo ofensas y ataques de las mismas personas que lo llevaban de bandera, pero no lo llevaban por su arte, el motivo no era su arte, tristemente no; pero la yuca de este taíno siempre ha sido fuerte y ahora no se ablandará con estas dosis ofensivas de agua fría.