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Deportes y administración de empresas: Un libro necesario

El autor junto al entrenador de voleibol femenino Eugenio George. Foto: Cortesía del autor.

En tiempos en los que el escenario deportivo exige cada vez más el estudio de contrarios, hacer ciencia desde y para los centros de alto rendimiento, y la revisión de métodos y técnicas de dirección, resulta necesaria la lectura del libro Deportes y administración de empresas.

Bajo el sello editorial Félix Varela y presentado en la última Feria Internacional del Libro de La Habana, la propuesta entrelaza los ámbitos deportivo y empresarial, gracias a la visión de su autor, el Doctor en Ciencias Económicas Lázaro J. Blanco Encinosa.

Con sagacidad, Blanco establece puntos de contacto entre líderes deportivos y administradores; atletas y empleados. Más allá de la mera reseña del volumen, que ya seguramente hicieron los críticos, soy partidaria de citar ejemplos de grandes estrategas con los que compartió el escritor y cuyas anécdotas impresionan a cualquiera.

“Tuve un solo encuentro con Eugenio George, el 'Profe', como le decían sus discípulos. Me recibió en su casa de La Víbora, como el caballero que era (…) Le estimulé a que me hablara de su experiencia al frente de las espectaculares Morenas del Caribe. Comenzó a contarme y de pronto me dijo algo que me impactó: 'Yo decidí en 1978 ganar la Olimpiada de Barcelona 1992'”.

Atónito quedó el autor con estas palabras, como seguramente los que me leen. No se trata de una broma de George -que era muy serio-, sino de la capacidad previsora de un hombre totalmente entregado al voleibol.

Blanco, quien después de esa lección de administración redactó un artículo sobre técnicos destacados y empezó a unir ideas para hacer el libro, explica que a fines de la década del setenta Eugenio tenía la información del entorno interno y externo que existiría a comienzos de los noventa.

El primero era relativo al conocimiento de sus jugadoras, de las niñas con talento en el país. George visitaba las Escuelas de Iniciación Deportiva (Eide), revisaba los planes de entrenamiento, sabía cuánto esas chicas promisorias podrán aportarle cada año al equipo nacional, cómo iría evolucionando ese conjunto, las características físicas y psicológicas de las atletas y, de sus entrenadores, y hasta tenía claro cuándo se retiraría cada una y cómo sustituirla.

En tanto, el medio externo implicaba el dominio detallado de los rivales, los sistemas de juego de los principales contendientes a fines de los setenta, y las potencias que pudieran emerger.

El resultado de toda esta visión estratégica a largo plazo fueron las tres coronas olímpicas consecutivas (Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Sídney 2000), hecho inédito a nivel mundial entre las mujeres, además de los títulos en tres citas del orbe y ocho en Juegos Panamericanos, siete de ellos en línea.

De Carlos Gattorno, la organización, y de Pep Guardiola, la indentidad

El autor junto a Carlos Gattorno. Foto: Cortesía del autor.

Según Lázaro Blanco Encinosa, por lo general los buenos directivos son excelentes ordenadores de las instituciones en las que trabajan. La organización implica crear relaciones adecuadas entre factores materiales, humanos, productivos, financieros y energéticos de una entidad, para que puedan actuar eficaz y eficientemente entre sí, en busca de los objetivos trazados.

Un hombre que ilustra esta actividad es Carlos Gattorno, fundador y actual coordinador del proyecto Marabana-Maracuba, el cual año tras año reúne a más de 1 000 voluntarios, distinguidos por la disciplina y responsabilidad.

Gattorno, licenciado en Educación Física y especialista en Dirección, le confiesa al autor que el quid de la cuestión está en que la estructura organizativa se apoya en una jerarquía, pues a cargo del grupo están él y su vicedirector, pero la pirámide se rompe cuando se necesita y ambos saltan niveles.

Afirma que utiliza la dirección por valores respecto a cómo tratar a su gente y le enseña a ser honesta, cortés y transparente, cualidades que conducen a un buen trabajo.

A veces estimula al colectivo con pequeñas recompensas materiales, pero, a decir de Blanco, lo sigue por su inteligencia, focalización en los problemas y entrega. Su organización es basada en preceptos estéticos de la cultura cubana, traducidos en símbolos, hábitos, formas de hablar, entre otros factores, vitales para aglutinar.

Muy seguido por las multitudes resulta también el exentrenador del Fútbol Club Barcelona, Pep Guardiola. Con él, el autor no pudo interactuar, pero gracias a la era de la comunicación globalizada hay parte de su filosofía como mentor en la propuesta.

Al igual que las grandes empresas caracterizadas por su identidad, durante los cinco años que Guardiola timoneó el Barça, el conjunto azulgrana tuvo un sello distintivo, marcado por el llamado fútbol total.

“El Barcelona tenía mucho arte, parecía que las zapatillas de los jugadores eran de seda, acariciaban el balón, trenzaban delicadas jugadas y anotaban goles. Y Pep defendía el concepto casi más que los resultados. Era su forma de entender el deporte (...) Tras el estilo, estaban los triunfos. Ganó todo lo que se podía ganar (…) y eso marcó una época”.

De Alcides Sagarra, el entusiamo, y de Steinbrenner, el marketing global

Teófilo Stevenson junto a Alcides Sagarra. Foto: Periódico Granma.

El Doctor en Ciencias del Deporte Alcides Sagarra es uno de los entrenadores más exitosos de todos los tiempos. Bajo su égida se formaron púgiles del calibre de Teófilo Stevenson, Félix Savón y Roberto Balado.

“Creó una filosofía de entusiasmo: salir a ganar era siempre la consigna. Atacar sin descanso. Pegar, luchar. Nunca detenerse. Claro, en ocasiones no era fácil hacerlo, pues siempre cada boxeador tenía un contrario enfrente.

“Recuerdo que en unos Juegos Olímpicos, un boxeador supercompleto se enfrentaba a un robusto peleador inexperto de un pequeño país del Pacífico. Resultó que el cubano se encontró con la horma de su zapato, pues el desconocido le estaba dando una paliza. Era un David, ganándole a un Goliat.

“Sagarra ya le había indicado a su pupilo todo lo posible, pero el gigante no reaccionaba, entonces acudió a métodos menos ortodoxos. Le dio un bofetón y le dijo: “Coño: ¿tú no le puedes dar dos galletas así al gordo ese?

“Después de eso, el muchacho tuvo una reacción positiva, y aunque no pudo ganar, en el último round cambió su imagen.

“Segarra no era solo entusiasmo. Era un directivo muy analítico (…) observaba a los contrarios hasta la saciedad y a los alumnos les hacía estudiarlos”.

Esa característica también la tenía George Steinbrenner, ingeniero y constructor naval que compró los Yankees en 1973. Luego tuvo la idea de convertir al equipo en un negocio mundial.

“Sabía que podía transformarlo en un producto global (…) si lograba vender las transmisiones de TV de sus juegos a los países del Lejano Oriente, donde el béisbol ya era considerado el deporte nacional (…) Pero para eso, debía desarrollar una estrategia de marketing.

“Y el beneficio está en la televisión (…) Se creó entonces el canal Yankee, donde se transmitirían los partidos y había que pagar para verlos (…) Aunque tenerlo no implicaba negar la colaboración con otros internacionales como ESPN y Fox; ni nacionales, tal es el caso del japonés NHK.

“La fórmula de Steinbrenner se basaba en leyendas como Ruth, Gehrig y DiMaggio (…) junto a ídolos actuales como Derek Jeter y Alex Rodríguez. También se apoyaría en el auge del hip hop, muy de moda en las calles neoyorquinas de ese tiempo.

El resultado: un éxito rotundo, y su línea estratégica seguida por planteles que se han convertido en productos globales como el Real Madrid o el Barcelona.

Originalidad e inteligencia deportiva convergen en los epígrafes, los cuales reservan otras miradas interesantes en Vicente del Bosque y el sistema empresarial; Phil Jackson, y la doma de los Toros.

En este último acápite describe cómo Jackson, director de la NBA, provocó sensaciones con sus planes tácticos e incitó a la preparación constante de los técnicos. La jugada ilógica que le dio el triunfo a los Chicago Bulls contra los Suns de Arizona, en la temporada 1992-1993, es todavía hoy electrizante.

Los valores que inculcaba Rolando Veitía a sus alumnas y la confianza que depositaban en sus pupilos los mentores Pedro Chávez, José M. Pineda y Rey Anglada, constituyen también atractivos pasajes.

Por otra parte, en el capítulo dos, dedicado a los grandes deportistas, encuentras historias relacionadas con el mundo empresarial y los legendarios Mireya Luis, Maradona, Cristiano Ronaldo, Messi, Germán Mesa, Alfredo Despaigne… En fin, si no has leído el libro, ¡búscalo! No te arrepentirás.

Blanco Encinosa junto al entrenador de judo femenino Rolando Veitía. Foto: Cortesía del autor.

Blanco Encinosa con Germán Mesa. Foto: Cortesía del autor.