Aunque destinados al fracaso, los objetivos de la Ley Helms-Burton siempre han estado claros: asfixiar la economía cubana y derrocar la Revolución provocando hambre y desesperación en el pueblo. Sin embargo, 23 años después de su entrada en vigor, aún es un misterio el beneficio que aporta la legislación a los ciudadanos estadounidenses.
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