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Hay que vender más y mejor el producto turístico cubano

Turistas se fotografían en la Plaza de la Revoluución, de La Habana. Foto: Cuba Travel.

Para la Isla, el sector turismo continúa siendo el principal agente dinamizador de la economía, a pesar de sufrir fuertes impactos negativos heredados del último trimestre de 2017 y el recrudecimiento permanente de la política de Washington dirigida a obstaculizar los viajes, el comercio y las inversiones foráneas.

La llegada tardía de las importaciones básicas, unido a los obstáculos para acceder a los mercados y las restricciones impuestas por el bloqueo se han convertido en un factor que estrangula a todos los sectores de la economía de la Isla.

En este sentido, los resultados del sector turismo, por una parte, y las políticas económicas que se siguen en el país por otra, reflejan que a pesar de ser el turismo uno de los sectores que aporta divisas y es el más dinámico; los niveles de rendimiento de las inversiones y sus niveles de productividad distan de ser un sector eficiente. Hay que tener presente que es el crecimiento de la productividad, el motor que impulsa el desarrollo económico, y en consecuencia la mejora del nivel de vida.

La posibilidad que tiene el sector turístico cubano de apropiarse de los beneficios de la inversión extranjera, depende de varios factores internos; uno de estos es la competitividad de la industria local y su capacidad para proveer a las empresas extranjeras; que como es conocido presenta fuertes deficiencias, junto a la inexistencia de un conglomerado asociado. Por lo tanto, el desafío de captar las inversiones extranjeras, sin mediar las condiciones necesarias, conlleva a la posibilidad de que la empresa extranjera sea un enclave dentro del país y que solo una fracción de sus beneficios se transfiera a la economía local.

Un grupo de turistas camina por La Habana. Foto: EFE.

El turismo por sí solo no desarrolla ningún país. Ningún país puede tener éxito en su desarrollo económico alejándose de la esfera de la producción. El turismo debe entenderse como un motor impulsor de los demás sectores productivos, que garanticen la menor cantidad de importaciones (sustitución de importaciones) y que acompañen real y eficazmente al desarrollo turístico.

Una mirada al turismo cubano en 2018

Los primeros meses del año reflejaron las consecuencias dejadas por el azote de los fenómenos naturales y las alertas de viaje sobre supuestos “ataques sónicos” selectivos a funcionarios diplomáticos de Estados Unidos y Canadá.

Visitantes internacionales llegados a Cuba por vía aérea y marítima, 2017-2018. Tomada de Excelencias Cuba.

El primer semestre de 2018 reportó una disminución en los arribos (- 208,296) por cuatro razones básicas: el huracán Irma de septiembre de 2017, que causó daños en las instalaciones hoteleras del litoral norte, donde se localizan los principales polos de sol y playa; la prohibición por el gobierno de Donald Trump a los viajeros estadounidenses de realizar transacciones monetarias con hoteles, restaurantes y tiendas vinculadas con el sistema empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias; las alertas de viaje publicadas por Estados Unidos y Canadá de no viajar a Cuba por el peligro de los llamados “ataques sónicos”; y la eliminación de 2,574 vuelos comerciales de las líneas aéreas estadounidenses, por menor demanda. Todos los mercados emisores principales disminuyeron en los tres primeros trimestres de 2018, con excepción de los cubanos residentes permanentes en el exterior, la inmensa mayoría cubanoamericanos.

Turistas en el Hotel Nacional. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Las nuevas restricciones impuestas por Washington no afectan a los viajeros estadounidenses en cruceros, los cuales se han incrementado significativamente, tanto en nuevos buques y escalas, como en número de pasajeros y tripulantes.

En el tercer trimestre de 2018 se registró un incremento de un 5 por ciento en el número de visitantes respecto a igual período en 2017, pero aún sin recuperar el nivel anterior al descenso. Con un crecimiento del 4,7 por ciento en el mes de diciembre, se observó una ligera recuperación en los arribos desde Canadá y Estados Unidos; aunque este último bajo la modalidad de cruceristas.

Como es conocido, los ingresos por visitantes en cruceros representan la cuarta parte del aporte económico comparado con el que realizan los turistas de estancia; porque los primeros realizan una estadía promedio de uno o dos días y tienen cubierto a bordo alojamiento, comidas y a menudo excursiones; mientras que los turistas que viajan por avión asumen una estancia media de siete días, alojándose y consumiendo bienes, alimentación y otros servicios en el destino visitado.

Al concluir el año 2018, la capacidad de alojamiento sumaba 69.994 habitaciones físicas; de estas 45.333 bajo contratos de administración y comercialización con 20 cadenas hoteleras internacionales.

Un buen inicio de 2019

El mes de enero del actual año, cerró con un crecimiento del 9 por ciento sobre igual mes de 2018, en que los turistas canadienses se incrementaron en 6,7 por ciento. La llegada de 490 mil visitantes en este primer mes del año, conmina a enfrentar el 2019 con nuevos desafíos, teniendo en cuenta que el turismo y los turistas son otros; el concepto de las vacaciones ha variado, la forma de disfrutarlas es diferente, la explosiva aceleración de las altas tecnologías está presente en todas las etapas del viaje y marcan los derroteros que deberán seguir los decisores y empresarios, apoyados por las políticas gubernamentales.

Las acciones de implementación de los cambios que se realizan en el país para actualizar su modelo económico en el actual escenario de reformas, es una tarea en curso, en que el sector turismo deberá demostrar su creatividad, poder de venta, habilidad estratégica y flexibilidad táctica, mientras enfrenta nuevas dificultades y convierte las constantes crisis en oportunidades.

( Tomado de excelenciascuba.com)