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El desarrollo socioeconómico de Rusia y sus perspectivas (II)

Con el acceso a la presidencia de EEUU de Donald Trump, se ha abierto una etapa de aun mayor hostilidad en las relaciones con Rusia. Foto: Archivo.

Durante el 2018, además de los problemas estructurales de larga data, varios elementos continuaron teniendo un notable impacto negativo en la economía de Rusia, entre los que se destacan las sanciones de Occidente derivadas del conflicto ucraniano y la abrupta caída de los precios del petróleo, lo cual explica el 67% del shock que sufrió la economía entre 2014 y 2015.

En este sentido cabe apuntar que los precios del barril de petróleo  como promedio cayeron a  42,80 USD en 2016 frente a 51,90 en 2015, lo que representó una reducción del 17,5%, mientras que para el 2017 el precio fue de 53 USD el barril, un 23,8% superior al 2016. Actualmente se pronostica un precio promedio de 65 USD en el 2018, lo que representaría un incremento del 22,6%,[1] pero esta cifra estaría aún muy por debajo de los precios alcanzados hasta el 2014.

Finalmente cabe señalar que se pronostican disminuciones del precio en 2019 de casi 17% en el WTI y de más de 14% en el BRENT, lo cual está obligando a pensar en la disminución de la producción en Rusia.

También vale la pena recordar que todavía en el 2017 el 59% de las exportaciones rusas eran de petróleo y gas, cifra –no obstante- inferior al 70% alcanzado en el 2013. También se reportan aumentos en la producción ya que en este año se logró la extracción promedio de 11 millones 410 mil barriles diarios, situándose en el primer lugar mundial, lo que equivale a unos 556 millones de toneladas anuales.

Por otra parte, se ha extendido nuevamente hasta el julio del 2019 el paquete de sanciones que viene aplicándose contra Rusia por los sucesos de Ucrania desde 2014. No obstante, las medidas implementadas por Occidente y las contramedidas puestas en práctica por Rusia muestran efectos diversos. En tal sentido se aprecia una tendencia en algunos países de la Unión Europea que apunta a suavizarlas,[2] presumiblemente debido al negativo impacto económico que las mismas provocan, ya que se calcula que se han producido pérdidas por 100 mil millones de euros desde que comenzaron las sanciones. De ellos corresponden 60 mil millones a Rusia y 40 mil a la UE. No obstante, según fuentes rusas, se ha logrado sustituir satisfactoriamente entre el 60 y el 70% de los alimentos sancionados.[3]

Desafortunadamente el escenario político internacional ha continuado deteriorándose, ya que no ha variado la política de la OTAN para acercar sus fuerzas a las fronteras de Rusia, se mantiene latente el conflicto entre Rusia y Occidente en torno a Siria y un efecto de todo ello ha sido el emplazamiento de cohetes Iskander y S-400 en el enclave de Kaliningrado por parte del gobierno ruso. Sin embargo, la tensión entre Rusia y Turquía se ha reducido, lo cual se asocia a los intereses de cada uno en relación a la guerra en Siria y a la importancia estratégica de Turquía para Rusia en su enfrentamiento a la OTAN. También continúa avanzando el gasoducto que atravesará el territorio turco para suministrar a Europa desde el sur.

Por otro lado, con el acceso a la presidencia de EEUU de Donald Trump, se ha abierto una etapa de aun mayor hostilidad en las relaciones con Rusia, en medio de un proceso donde han aparecido elementos que apuntan a reforzar la idea del  acercamiento de diversos funcionarios con el gobierno de ese país.

En meses más recientes se ha incrementado la campaña anti-rusa en los medios estadounidenses, en lo que algunos analistas aprecian como una suerte de cortina de humo para cubrir situaciones que resultan embarazosas para el gobierno y han llevado a investigar supuestos nexos con Rusia de miembros del actual gobierno norteamericano. Actualmente Trump ha hecho todo lo posible por frenar esas investigaciones.

Un nuevo capítulo de esta saga se abrió con los resultados de la cumbre entre Putin y Trump que se realizó en julio del 2018, la cual ha provocado fuertes reacciones en EEUU contra este último por lo que se considera un comportamiento inadecuado en la misma. En todo caso –más allá de la retórica algo más amable de Trump en relación a Rusia- nada ha cambiado entre los dos países, salvo un acuerdo para actuar cooperadamente en Siria, pues continúan las sanciones y la hostilidad contra el gobierno ruso.

A lo anterior se añaden los aranceles impuestos por Trump a partir de julio del 2018, lo que ha desatado virtualmente una guerra económica que afectará también a EEUU. En este caso resalta que las empresas de aviación norteamericanas dependen en un 90% de las compras de titanio en Rusia que resulta vital para esa industria.

En medio de esta coyuntura, el discurso pronunciado por Vladimir Putin el 1 de marzo de este año puso en evidencia el incremento de las tensiones frente a la hostilidad de Occidente, al anunciarse el desarrollo en Rusia de nuevos armamentos nucleares como el cohete Sarmat de alcance prácticamente ilimitado y capaz de portar hasta 15 cabezas nucleares lo que ocurre como respuesta al despliegue de EEUU de armas nucleares tácticas según se desprende de su estrategia de seguridad nacional en su versión más reciente.

No obstante, en ese contexto se reportó que los gastos militares de Rusia se redujeron un 20% en el 2017 –hasta 55 327 millones de dólares- muy por debajo del máximo de 88 353 millones alcanzado en 2013, aunque se mantiene en lo esencial el Programa de Armamentos 2025, que debe asegurar la modernización de las fuerzas armadas del país.[4]

Por otra parte, el gobierno de Vladimir Putin ha continuado impulsando la Unión Económica Euroasiática (UEE) y recientemente se ha anunciado que existen 40 estados que han mostrado interés en la misma. También en el Foro Económico de San Petersburgo el gobernante ruso anunció su intención de extender a diversos países de Asia esta entidad como parte de una política basada en el llamado “pivote asiático” de la política exterior rusa.

A partir de la misma varios analistas resaltan el interés ruso para empalmar los proyectos de la UEE y la Ruta de la Seda de China, especialmente en lo referido al establecimiento de una zona de libre comercio entre los dos países. Entre China y Rusia el intercambio comercial alcanzó los 84 000 millones de dólares en el 2017 y debe ser mayor a los 200 000 millones en el 2020.

Fuentes:

[1] Ver World Bank (WB) (2018) “Russia Economic Report Nº 40” November 2018 en www.pubdocs.worldbank.org

[2] Se destaca en este sentido la posición de Alemania.

[3] Ver Sputnik News (2018) “Las sanciones bilaterales ocasionaron a Rusia y a la UE pérdidas por más de 100 000 millones de euros” Moscú, febrero 2 del 2018 en www.mundo.sputniknews.com

 [4] Ver SIPRI “Yearbook 2018.  Summary in English” en www.sipri.org

El desarrollo socioeconómico de Rusia y sus perspectivas

(Continuará)