
Elecciones en Colombia. Foto: Reuters.
Histórica victoria de las fuerzas progresistas en la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia, que tuvo lugar el 27 de mayo, y que tienen una importancia que excede con mucho el horizonte nacional de ese hermano país. De hecho, está en juego la paz en América Latina y el poder detener la “ola conservadora” en la región.
De ganar las fuerzas del “Uribismo”, representadas por el candidato Iván Duque, Colombia pasaría a ser el principal aliado de la administración de Donald Trump, la punta de lanza contra Venezuela y la ruina del proceso de paz en ese país. Pero la izquierda y las fuerzas progresistas neo-granadinas están vivas y con reales oportunidades de vencer en una difícil batalla en el balotaje (segunda vuelta) del próximo 17 de junio.

Iván Duque, candidato del “Uribismo” ultraderechista y Gustavo Petro (sentado) representante de la izquierda, definirán quien es el próximo presidente de Colombia.La izquierda (o la centro-izquierda) obtuvo un inusitado 50.9 por ciento de los votos al sumar a Gustavo Petro (25.1), Sergio Fajardo (23.7) y Humberto De la Calle (2.0). La segunda vuelta no va a ser para nada “pan comido” para los seguidores de Álvaro Uribe y su candidato Iván Duque.
A nivel colombiano, además del decisivo tema de la paz, hay mucho en juego. Uno de los asuntos más importantes es el uso de los enormes recursos naturales del país. El Ingeniero Antonio Navarro Wolff, uno de los más expertos y profundos dirigentes de la izquierda colombiana, ha estudiado el tema en detalle para lograr que la inversión extranjera funcione para el desarrollo económico y social de Colombia y no como una fuerza rapaz y depredadora.
Resultados de la Primera Vuelta

Como se observa, para la segunda vuelta del 17 de junio, la izquierda estará representada por G. Petro, que con los votos de S. Fajardo y de H. De la Calle tendría una expectativa de poco más del 50 por ciento. El apoyo político de la FARC y de otros grupo y líderes de izquierda y anti–fascistas, pueden hacer realidad una tremenda victoria, contra la así llamada “ola conservadora”
La asistencia a la votación en la segunda vuelta se espera sea un poco mayor que en la primera, son tendencias que se han manifestado en las últimas elecciones de una manera bastante clara. Si se percibe por el pueblo que todo está decidido, entonces decrece el porcentaje de votantes, si por el contrario, es muy reñida hay mucho más interés y van a votar más personas en el balotaje que en la primera vuelta. En esta ocasión, en la primera vuelta voto un 53.17% de los inscritos y se espera que pueda llegar hasta un 60 por ciento el 17 de junio.
En esta ocasión una diferencia del 2% - 3% en la segunda vuelta puede definir, lo que podría ser el evento político más grande de Colombia desde “El Bogotazo” de abril de 1948. Poco después de saber que era uno de los dos candidatos finalistas, Gustavo Petro afirmo: “O construimos la paz o el país volverá a la guerra”.

No es necesario mencionar la abrumadora ventaja de la derecha en recursos económicos, logísticos y mediáticos. Estos recursos están siendo usados de la forma más concienzuda y en muchas ocasiones inescrupulosa. La unidad más estricta de los sectores progresistas es la única vía para enfrentar el poder económico de la oligarquía nacional e internacional y el abierto apoyo de EE.UU. a la ultraderecha. Nuestro Eduardo Chibás hubiera dicho que es una batalla de “¡Vergüenza contra dinero!”
Si las corrientes progresistas colombianas y los líderes y organizaciones de izquierda y centro–izquierda se unen y trabajan disciplinadamente se puede obtener una victoria de extraordinarias consecuencias para el movimiento progresista latinoamericano.