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Tabaco y tradición: Plantar la semilla

En esta área de la CSS se siembra 5,79 ha de tabaco (casi seis manzanas) y su producción final es de alrededor de nueve toneladas de tabaco seco. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Desde que José Antonio Rodríguez González nació en esta vida – como él mismo cuenta – tiene el verde impregnado en la mirada. Su familia entera ha trabajado en esta vega de tabaco de San Juan y Martínez que pertenece a la CSS Isidro García.

José A. nació en 1933 y a punto de celebrar sus 85 años el próximo 3 de marzo, narra su historia. “Mi padre fue cosechero de tabaco toda la vida. A los 6 años empezamos a echar polvo y a coger gusanitos. Seguimos trabajando y trabajando sin vacaciones hasta el día de hoy. Cuando salimos del tabaco hay que coger la zafadura, de la zafadura hay que volver a caer en la tierra, habilitar, echar semillero pa´ volver a plantar tabaco.”

En la plantación trabajan siete u ocho obreros y diez mujeres ensartan en dos casas de cura. Las semillas se compran al Estado. “Los precios podrían estar más bajitos”, dice Rodríguez.

“Este es un producto que gasta mucho. Los jornales salen caros (para los productores). Esos hombres están ganando 70-80 pesos diarios, y las mujeres están ganando a dos pesos el cuje, que sale a 60-80 pesos diarios. El tabaco es duro. Es un producto que tienes que ponerle mucha atención porque si se te pasa se te echa a perder. Cuando él dice recógeme, tienes que recogerlo.”

La mística del tabaco desarrolla en el hombre una intuición más allá de la propia técnica. Necesita cariño, dedicación, cuidados constantes y estabilidad.

“Como papá decía, el pantalón del hombre es quien cuida el tabaco.” José Antonio explica que es necesario entrar al tabaco. Aunque no hagas nada, caminando pa´ aquí y pa´ allá, ya tú le estás dando vida a la planta.”

El campo pasa de mano en mano y de generación a generación. “Él es quien lleva y administra el negocio, porque tú sabes que hoy es mucho papeleo. Y yo hace setenta años que salí del colegio.”

En esta área de la CSS se siembra 5,79 ha de tabaco (casi seis manzanas) y obtiene un rendimiento de 1,54 toneladas por ha. Su producción final es de alrededor de nueve toneladas de tabaco seco.

“Papá nació en esto – cuenta Rodríguez -. Todos los hermanos míos también eran cosecheros. Hemos trabajado siempre en el tabaco, en la vega. Ahora cuando yo me muera sigue el hijo. El hijo no tiene varones, pero tiene los nietos que tendrán que seguir aquí. Yo pienso que los nietos sigan aquí. Son un poquito descarados – confiesa.”

“Ya tú sabes que a la juventud no le gusta mucho “pegar” (sembrar), la juventud le va huyendo a esto. Pero bueno, no les va a quedar más remedio que “pegar” porque no hay más ná. Esto es lo de nosotros.”

Codo a codo con la tierra

Los 500 millones de dólares ingresados en 2017 por la venta de habanos en el mundo significaron un 12 por ciento de crecimiento para ese ejercicio. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

El presidente de la CSS Isidro García, Jorge Luis Muñoz Valladares, explica cómo esta cooperativa cuenta con 140 campesinos, 62 de los cuales  se dedican a la producción de tabaco Sol ensartado.

“En la recién concluida zafra nosotros le aportamos al municipio 146t de tabaco de primera calidad, porque estas son vegas finas de primera.”

“El principal reto es la fuerza de trabajo con la que contamos, que es una fuerza de campesinos que a través de la historia se han dedicado a producir tabaco. Lo hacen ellos conjuntamente con su familia. Es una producción familiar y netamente manual.”

En la distancia se ven los bueyes acarreando el tabaco hacia la casa de cura. La mayoría de los procesos – explica Muñoz – se realizan manualmente.

La producción de tabaco necesita de un clima frío y seco. Aunque el clima ha sido benévolo y la sequía no ha afectado el territorio, Valladares afirma que cuentan con los sistemas de riego necesarios para resarcirla, y recuperarse de cualquier afectación de este tipo.

Dignificar la obra

China constituye un mercado en crecimiento importante con un 33 por ciento de alza en cuanto a las cifras globales. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

“Nosotros conjuntamente con la dirección de la Empresa de Tabaco Hermanos Saíz, que es en la cual está insertada esta cooperativa, estamos en el proceso de dignificación. Para nosotros el hombre representa lo principal. En necesario estar muy pegado al hombre, muy cerca de él. No es solo llevarle los recursos materiales que necesitan para garantizar una buena campaña, sino compartir con ellos a diario”, afirma Muñoz.

El tabaco es tradición y patrimonio cultural del pueblo cubano. ¿Cómo pasar entones el gen del amor por la tierra a los más jóvenes? Esta interrogante supone grandes retos para los actuales productores. ¿Cómo preservar el legado?

Muñoz explica que “a raíz de la creación de las organizaciones de base que se han formado en todo el país, incluyen dentro de las 38 tareas que tienen, la de tratar de rescatar a esa juventud que la Revolución le ha dado la posibilidad de ser médicos, ingenieros, licenciados y eso los ha alejado un poco de este marco nuestro, que es un trabajo duro porque es un trabajo manual. Es un trabajo codo a codo con la tierra.

Detrás de la plantación de José A. Rodríguez hay una escuela. Los niños reciben a los visitantes con canciones campesinas, a tono con la XX edición del Festival del Habano.

Las palabras de Muñoz apuntan hacia ellos: “Hay muchos jóvenes que están entendiendo que el deber de ellos es darle continuidad a sus antecesores.”