
Foto: Ladyrene Pérez / Cubadebate
Con Yoel Almaguer, Laura Barreras y Isabel M Echemendía (estudiantes de Periosimo)
Cuatro meses después de la publicación del primer trabajo sobre la situación de la clínica Carlos III, el centro veterinario parece despertar de su letargo; sin embargo, tras recoger diferentes opiniones es evidente que falta aún trabajo por hacer en pos de garantizar un buen servicio.
La situación constructiva, sanitaria y de abastecimiento de medicamentos son las principales dificultades que ha tenido que sortear durante mucho tiempo este centro de atención animal, el cual ha provocado que trabajadores como Juan Luis Cabo, médico veterinario especialista en ultrasonido y ecocardiograma se muestre escéptico ante las mejoras.
“Trabajo en la clínica hace unos treinta y nueve o cuarenta años, estamos llegando ya al límite, se plantea siempre que se van a resolver los problemas pero siempre seguimos en lo mismo”.
Como reconoce la Dirección Nacional de Veterinaria en el caso de la Clínica de Carlos III el año pasado se hizo un proceso de mantenimiento que no llegó a cubrir ni las necesidades ni las expectativas, pues esa clínica presenta un grado de deterioro elevado.
“Se invirtieron casi 400 mil pesos entre el año pasado y lo que va de este año, pero no se ve; la reparación fue sobre todo en pintura, algunas filtraciones... La clínica debe llevar una reparación integral, pero el principal problema es que nadie tiene los planos y no se sabe a ciencia cierta por donde va la instalación eléctrica, la instalación hidráulica, y sobre esa base ahora es que se está concluyendo los proyectos de reparación”, acotó el Dr. Jorge Luis Milian Darias, Director General del Instituto de Medicina Veterinaria.

Dr. Jorge Luis Milian Darias, Director General del Instituto de Medicina Veterinaria. Foto: L. Eduardo Domínguez / Cubadebate
Aunque durante el último recorrido realizado por este equipo de Cubadebate nos percatamos del avance evidente en la reparación de la instalación, aun transita con morosidad algunas de sus áreas; lo que ocasionó por ejemplo, que las labores constructivas hayan demorado más de un mes en comenzar según el plazo planificado.
Para David Leal, director de la Clínica de Carlos III, el principal motivo de esta situación es la falta de materiales, lo cual ralentiza la obra.
“Hasta este momento, se han puesto ventiladores y están bien iluminadas las áreas reparadas. Se está haciendo un arreglo capital en curaciones clínicas, que es el zona más importante del lugar. Allí se inyecta, se ponen sueros, se atiende a los animales. Mas, la entidad ejecutora, la empresa Bacuranao, ha tenido problemas con los recursos de construcción para estos arreglos”.
Asimismo, David comentó que el lugar de mayor problema es el salón de cirugía. Debido a que la clínica tiene más de un siglo de construida, y la red de tuberías hidro-sanitarias no sirve.
“Hay que hacer todo el sistema de tuberías nuevo. En estos momentos, ya le falta un toque en la plomería y unas manos de pintura. Se está haciendo un esfuerzo enorme por terminar ese salón, ya que la clínica no hace cirugía hace más de 5 meses y nosotros somos el único centro estatal donde se cubre este servicio. De ahí la importancia de terminarlo”, señaló Leal.
Otra de las preocupaciones mostradas en el reportaje anterior fue la falta de agua potable dentro de la clínica para suplir diferentes necesidades, aspecto que ya fue solucionado, excepto en el laboratorio.
“Además del baño, y terminar con el sistema de tuberías para proporcionar agua potable a todo el lugar, se hizo un comedor. Antes la Clínica no tenía almuerzo para los trabajadores. Ya se está procesando una ficha de costo para el abastecimiento del comedor. Están las mesas y el bebedero de agua fría”, explicó David.
En Cuba hay entre clínicas y consultorios un total de 226 instalaciones, de ellas 86 clínicas y 140 consultorios. Según un levantamiento realizado durante el último año por el Ministerio de la Agricultura como parte de las estrategias para el fomento de la ganadería, se hizo un estudio del estado de las clínicas, el cual arrojó que la mayoría están mal o regular desde el punto de vista constructivo.
Sobre el plan inversionista para revertir este hecho Milian Darias de la Dirección Nacional de Veterinaria acotó que “el año anterior tuvimos una inversión superior a los 2 millones de pesos, un proceso inversionista fuerte. Esto es estratégico para el país, pues también sirve para detener cualquier brote que se pueda crear. Junto al proceso de recuperación de laboratorios también se reparan las clínicas del país.”
Tan solo a media luz…
Si usted es los que frecuenta habitualmente la Clínica Carlos III, seguramente pudo percatarse de la tranquilidad que reinaba en el lugar entre los días 20 y 23 de junio pasado. La calma no fue provocada por la inexistencia de mascotas enfermas, ni por el desinterés de sus cuidadores, sino por el sobre consumo de energía eléctrica que provocó que a la clínica se le retirara el servicio sin previa información.
Según los trabajadores la cuota de consumo tuvo que ser disminuida pues actualmente allí no hay tanto gasto, además de ser la segunda ocasión en que ocurre ese incidente.
“Lo único que se usa es el equipo de ultrasonido porque el de rayos x está roto hace tres años, los aires acondicionados de los salones no se usan porque no se está operando, así que no sé por dónde es la fuga de electricidad para quedarnos a los veinte días del mes sin electricidad.”
Según nos comenta la administradora del lugar, Odalys Casillero, el apagón fue provocado porque el consumo de la clínica se había terminado, aunque al principio pensaron que había sido una falla eléctrica o una rotura interna.
“El viernes en la tarde cuando me llamaron los técnicos que estaban de guardia, lo reporté a la empresa eléctrica, pero no vinieron hasta el sábado. Luego cuando revisan ven que es que se había acabado la cuota para el consumo; vino el director provincial y hasta el lunes no se pudo restaurar la electricidad, pues era sábado corto”.
Labiofam: ¿Falta de medicamentos o de comunicación?…
Según expresó el director de la Clínica de Carlos III, se renegoció la cantidad de medicamentos enviado mensualmente al sanatorio. Sin embargo, LABIOFAM solo produce una parte de los medicamentos utilizados para los animales, la otra parte hay que obtenerlas mediante la importación.
“Estamos desprovisto de anestesia, un producto que según nos han dicho, no se produce en LABIOFAM. La única que está disponible es la que se utiliza para las personas y esa no está a nuestro alcance, a pesar de que cuando se pasa de tiempo la incineran en vez de traerla para la clínica”, comentó Rocío Bichó Amador, médico veterinario de Carlos III.
LABIOFAM produce cerca del 90 % de los medicamentos necesarios pero lo que más escasea en las clínicas son los antipiréticos y los anestésicos generales, los cuales, son importados.
“Cada Delegación provincial de veterinaria se lo compra a LABIOFAM, el resto de los medicamentos se importan”. El caso de productos muy específicos para los perros como jabones, champú antiparasitario, vacunas como la pentavalente, la sextavalente, es el mismo, por lo que suple la demanda”.
El director de LABIOFAM, José A. Fraga Castro, explicó que la empresa financia, con sus ingresos, los medicamentos de la ganadería cubana, estatal, privada y de cooperativa, así como los animales afectivos, pero de igual forma, confirmó que ellos no producen todo lo necesario para una clínica de veterinaria.
“Hoy tenemos más de 30 millones de pesos en los almacenes de todo el país en medicamentos veterinarios. Por lo tanto, no hay ninguna razón para que falte en una clínica. Hay determinados medicamentos que nosotros no producimos para los animales. Por ejemplo los antipiréticos, que se usan para los cuadros febriles. Tampoco se hace anestésico general, aquí solo se hace anestésico local. Todo lo demás lo hacemos”, sentenció Fraga.
Tal parece, que la falta de medicamentos se debe a una mala gestión por parte de la administración de cada clínica, responsable de solicitar a Labiofam la cantidad necesaria de material médico mensualmente.
"No se concibe que falte un suero en una clínica, no hay justificación para que en las clínicas falte antibióticos. Nosotros hacemos antibióticos y casi todos son inyectables. Aquí no hay ninguna dificultad en la producción. Hay suero, antistamínico, vitaminas, hidrolizado de proteínas. Hay bisturí, algodón, gasa, guantes de cirugía… Es un problema de sentarse y trazar la estrategia. Que ellos hagan el pedido como clientes y digan qué les hace falta”, concluyó el director de LABIOFAM.
Un punto clave que aún queda por resolver, sería la aprobación de la Ley de Protección Animal, un proyecto que permanece en la oscuridad pese a la necesaria ejecución de medidas que garanticen la seguridad de los animales. Sin embargo, ya en 2007, el Consejo Científico Veterinario de Cuba trabajaba en la elaboración de una norma jurídica capaz de garantizar el derecho a la vida de todos los animales del país. Casi ocho años después, continúa la incertidumbre respecto a este tema.

Doctora María Gloria Vidal, especialista del Consejo Científico Veterinario de Cuba. Foto: L. Eduardo Domínguez / Cubadebate
“Junto con la Asociación Cubana para la Protección de Animales y Plantas se redactó un anteproyecto de ley que ya está presentado al Ministerio de la Agricultura, y esperamos que en un tiempo no muy lejano siga su proceso hasta la Asamblea Nacional”, explicó en ese entonces la doctora María Gloria Vidal, especialista de la asociación.
En la visita de Cubadebate a la Dirección Nacional de Veterinaria, la doctora Vidal reiteró el compromiso de la asociación para la creación de una ley de protección animal, pero señaló que tan importante como una legislación, es la de “enseñar, cultivar a las personas, en el correcto cuidado y bienestar de los animales”.
La larga travesía de la Clínica de Carlos III parece llegar al fin a un punto estable, aunque todavía quedan obstáculos por enfrentar. Una debida planificación de los recursos puede evitar la falta de medicamentos, o la indumentaria necesaria para salvar la vida de ese compañero que nos acompaña día a día.

Foto: Ladyrene Pérez / Cubadebate

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