- Cubadebate - http://www.cubadebate.cu -

SMS a un neurocirujano

 Un reconocimiento especial y un diploma fueron conferidos a Fidel en la Gala Central por el Aniversario 35 de la creación del Ministerio de Educación Superior. Rafael Núñez, funcionario del Comité Central del Partido, recibió la distinción. A la derecha Gustavo Cobreiro, rector de la Universidad de La Habana.

Rafael Núñez, funcionario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y autor de este articulo (a la derecha), junto a Gustavo Cobreiro, rector de la Universidad de La Habana. Foto: Archivo

Por Rafael Nuñez, especial para Cubadebate

Hace algunos meses comencé un proceso de estudio en un Hospital de la Habana, con el propósito de resolver totalmente, o al menos interrumpir la pérdida progresiva de la visión del ojo izquierdo. Las investigaciones realizadas fueron desde corrientes análisis de sangre y fondos de ojo, hasta pasar por sofisticados y modernos equipos de Oftalmología, Tomografía Axial Computarizada (TAC) y Resonancia Magnética. El resultado fue impactante para mí: Macroadenoma Hipofisiario Gigante, que presiona considerablemente el quiasma óptico. Dicho sencillamente, un tumor en la cabeza que aplastó el nervio óptico.

Comenzó entonces una nueva etapa al ser transferido para la consulta de neurocirugía. Allí un alivio, el tumor no es maligno y será extraído.

El equipo médico, de enfermería y servicios, que observé durante la semana que duró el proceso pre y post operatorio en el Hospital, es joven y trabajan  bien.

Me operaron exitosamente a través de las fosas nasales, con mínimo acceso. Condujo la operación un médico de 38 años, con una conducta profesional de excelencia, que está al tanto de todos los detalles en la sala donde se encuentran ingresados sus pacientes, ostentando una gran autoridad en la misma.

Un mes después de ser operado, me encontraba cerca de su casa, entraba la noche y dudé al tomar la decisión de pasar a saludarlo. Allí encontré a un hombre sencillo de una familia humilde y revolucionaria, preocupado y ocupado por los problemas del hogar como uno más de nosotros, que por demás estaba en ese momento haciendo una "intervención quirúrgica" a su vieja Motocicleta.

Respondiendo a mis preguntas me enteré, que fue trasladado desde su provincia hacia La Habana, después de graduarse y trabajar varios años en ella, y que había operado en otros Hospitales del mundo desarrollado. Entonces conocí, que una intervención igual a la mía, sin los complementarios médicos y el ingreso, cuesta 30 mil dólares.

No pude dejar de pensar, que si no viviera en Cuba, ni soñando resolvería mi situación. Pero aún más, en las "tertulias pre-consultas" que se producen entre pacientes y familiares, se conversa de todo lo relacionado con "la operación", y ni una sola vez escuché a nadie preguntar cuánto costaba.

Tal vez, la normalidad con que apreciamos la gratuidad de la salud y la educación y que salvase la vida o tener la oportunidad de cursar todas las enseñanzas, sin pagar un centavo, independientemente de creencias religiosas, sexo, raza u orientación política e ideológica, no nos permita apreciar en toda su magnitud lo que ello significa.

Al concluir el 2011, intenté comunicarme con el médico para felicitarlo, pero me respondieron que, "el Doctor está para el campo, esperando el año con su familia".

No me quedaba otra opción, que pedir prestado un celular y pasarle un mensaje muy escueto, reflejando lo que él, yo y todos los cubanos podemos desear y festejar.

Entonces le escribí: "Felíz Año nuevo. ¡VIVA LA REVOLUCIÓN!