Si te quieres por el pico divertir, cómprate un cucuruchito de maní

El manisero es en nuestro retablo insular tan cómodo, familiar y socorrido como el aromático sorbo del café, como los frijoles negros, como el sol caliente que blanquea las sábanas, como el aire preñado de salitre, ese que antes besó a la mar mientras pasaba corriendo.
Rita Montaner, la Única, le hizo reverencia a mediados del siglo XX, desde su voz aguda y prolongada en el viento. "Manisero se va...", entonaba la mulata risueña y cómplice, intérprete de altos quilates.