Por Armando Javier Díaz
El nadador norteamericano Michael Phelps alcanzó hoy la medalla de oro en la prueba de 100 metros estilos mariposa y, de paso, elevó a 21 el récord de preseas conquistadas por un atleta en citas estivales.
Esta vez no hubo espacio para milagros ni desenlaces inesperados. 51,21 segundos fueron suficientes para relegar al sudafricano Chad Le Clos y al ruso Evgeny Korothyshkin, en lo que constituyó la última incursión a nivel individual de Phelps bajo los cinco aros.
El Centro Acuático de Londres está siendo testigo del adiós del mejor nadador de todos los tiempos. Su historia no es desconocida. La gloria alcanzada en Beijing hizo mella en el norteamericano, quien llegó incluso a ser cuestionado por ajetreos extradeportivos. Alejado de las piscinas por espacio de un año, Phelps llegó a Londres con lo justo. Tenía un compromiso ineludible con la historia y ha sobre cumplido. Nadie en el ámbito olímpico puede presumir de semejante botín: 17 medallas de oro, 2 de plata y 4 de bronce, para dejar atrás el total de 18 en poder de la soviética Larissa Latynina.
El adiós se hace entonces inminente para este verdadero fuera de serie que, a golpe de brazadas y de un don sobrenatural para campear por su respeto en las piscinas, ha inscrito con letras mayúsculas su leyenda en la cúspide del deporte mundial.