
Sonar en cubano. Imagen: Marta Valdés
Perdón, queridos amigos, por haber inflado el título de este artículo a semejanza de lo que ocurría en aquel cine chino que nos estuvo llegando algunas décadas atrás. A veces, se hace imprescindible aspirar a que no quede una pequeña ranura por donde se escape algo que debimos retener y colocar, cuidadosamente, entre nuestros tesoros y es el caso del tema escogido para hoy,
Sucede que, en esta Feria Internacional del Libro, estarán reapareciendo para una aproximación justa a lo que ha sido el panorama de nuestra historia musical, o bien haciendo entrada en ese mismo camino, materiales publicados en el transcurso de algunos años y, ahora, reunidos bajo el rigor de compiladores y editores exigentes, que apuntan hacia un resultado asombroso y prometedor.
Me refiero, en primer lugar, a un nuevo empeño editorial del Museo Nacional de la Música que nos entrega dos clásicos de la altura de La Música en Cuba, de Alejo Carpentier y Un siglo de jazz en Cuba, de Leonardo Acosta. El otro regalo de esta Feria para los estudiosos o simples amantes de la Música Cubana, se suma a los ya conocidos aportes de Ediciones Oriente (recordemos las publicaciones puestas en circulación en años anteriores, enfocadas hacia aspectos de la trova o hacia conmemoraciones importantes en torno a figuras de la talla de Ignacio Villa (Bola de Nieve) en su Centenario. Esta vez recibimos, con verdadera alegría, el libro Sonar en Cubano / Músicos en La Gaceta de Cuba, una compilación a cargo de los escritores Arturo Arango y Norberto Codina que reúne, en exactamente 21 entrevistas a músicos de las más diversas manifestaciones abarcando acontecimientos y figuras musicales que nos dan noticia de un extenso período desde Gonzalo Roig o Rita Montaner a Descemer Bueno, Orishas y Equis Alfonso, pasando por Juan Formell, Santiago Feliú y Gerardo Alfonso o entregándonos el pensamiento y la estética de un Manuel Duchesne Cuzán o un Ulises Hernández.
La desmemoria recibe una estocada en este compendio de modos de entender, sentir o hacer sonar nuestra música cuando emerge, en aleccionador acto de justicia, el quehacer del guitarrista Octavio Cotán o cuando (según apunta Darsi Fernández, presentadora del libro en su lanzamiento y una de las entrevistadoras) entra y sale en las voces y la memoria de varios de los entrevistados, la figura omnipresente, (pudiera decirse, sin caer en exageraciones, “omni-influyente) de Emiliano Salvador.
Viene bien una frase hecha ya que, por esta feria, quienes amamos y defendemos el tesoro de nuestra historia musical, “podemos darnos” (bien duro –añado yo--) “con un canto en el pecho”.
Almendares, 17 de febrero de 2013
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