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Odilio Urfé en el reino de la charanga (+ Video)

Odilio Urfé (I) y Benny Moré.

Odilio Urfé (I) y Benny Moré.

La palabra "charanga" me era ajena en el año 60 del siglo pasado, tengo que confesarlo. Muchos otros términos relativos a la historia musical protagonizada por centenares de autores, ejecutantes de tantos instrumentos como pudiéramos haber visto pasar aunque fuera en láminas o fotos, en persona o por el oído, al transitar por una calle, y sin excluir la sartén, la lata y el cajón, formaban parte de una masa llena de confusiones que poblaban mi cabeza, por más que a partir de unos años atrás, un buen día me hubiese puesto a componer algo que yo llamaba canciones y otros clasificaban como boleros, incluso -ya por esos sesenta-grabados por algunos de los exponentes más exitosos en el mundo del disco y seleccionados por arreglistas, instrumentistas y vocalistas que darían mucho que decir en lo adelante.

Nada se aclaraba jamás para el hijo de vecino a quien -como era mi caso--por alguna razón no le hubiese tocado en suerte criarse o habitar en la cercanía de los ambientes donde las formas más populares hervían como parte del día a día. Al menos, para mí, la palabra "charanga", no había sonado antes de que conociera de cerca a ese deslumbrante cubano que se llamó Odilio Urfé.

Sentado en una vieja butaca giratoria delante de un buró emparentado con ella en ese estilo del mueble de bufete o juzgado republicanos que yacían entremezclados en locales destinados a albergar las cosas inservibles, frente por frente a su maquinita Underwood de letra diminuta, miraba hacia muy lejos mientras contaba cosas que parecía estar sacando de un monte lejano donde todo lo sabido y por saber se hallaba guardado. Cuando quería destacar alguna idea muy especialmente, enarbolaba un lápiz, un simple lápiz y todo quedaba más claro que el agua.

En la época en que lo conocí, Odilio Urfé despachaba en el coro de la Iglesia de Paula, pedazo de ciudad que, entre él y su compinche de la juventud (quien llegaría a ser el Maestro Diez Nieto, hoy venerado en Cuba por los músicos) prácticamente habían tomado para dar vida a lo que ellos habían ideado como Instituto Musical de Investigaciones Folklóricas (IMIF) La planta baja de este recinto estaba destinada a múltiples funciones, entre ellas la de atesorar verdaderos trofeos de la memoria musical cubana que entre el grupo de colaboradores que rodeaban a ambos Maestros, habían ido rescatando, restaurando, descifrando y guardando con celo.

Mucho le debemos a este Urfé cuya imagen trato de recrear pero lo más impresionante para mí, al calor de su insaciable hambre de luz orientada hacia la maravilla de la música cubana era, en medio de alguna charla sobre el tema del danzón -a su juicio la expresión musical más elaborada de cuantas habían sido capaces de ofrecer nuestros músicos al mundo-- comenzaba a develar los secretos de la orquesta, entraba en el tema de la charanga, la describía desde cualquier ángulo y-de pronto-a continuación de cualquier juicio y en medio de la explicación, tomaba asiento delante del piano y desmenuzaba un danzón en sus partes, o reproducía un fragmento de alguno o desgranaba un solo colmado de virtuosismo. Hablaba de los danzones de Reverón y sus ojos se encendían.

Odilio Urfé nació en Madruga el 18 de septiembre de 1921 y falleció en La Habana en 1988. Desde que tuvo uso de razón, supo que su padre, José Urfé, había sido capaz de crear danzones como El bombín de Barreto y Fefita. Los estudios musicales que cursó le permitían interpretar los más variados extremos del repertorio pianístico, pero el sueño dorado de este músico era verse ante un piano "de cola", si es posible de gran cola" y, por entre la cuerda, la flauta, el contrabajo y el timbal de una charanga francesa, lanzar al mundo la buena nueva de un señor danzón. Fuera cual fuera el tema que lo mantuviera sepultado entre libros amarillentos, libretas a medio garabatear con memorias de un viejo músico  o legajos enormes, si usted pasaba por debajo de su terraza a media tarde, en el momento en que hacía un alto para sentarse al piano y tocar un poco para mantenerse en forma, no podía hacer otra cosa que detenerse a escucharlo. Hermosa práctica que tuvo a bien sostener de por vida.

El legado de Odilio Urfé forma parte de los fondos del Museo Nacional de la Música, en cuya sede transitoria de la calle  Obrapía entre Bernaza y Villegas, este lunes 19 a las 3:00 p.m. como parte de los actos conmemorativos por estar cumpliendo dicha institución cuarenta años de haber sido fundada, el musicólogo Jesús Gómez Cairo moderará un panel acerca del tema "Labor fundacional de Odilio Urfé en el trabajo con el patrimonio musical cubano". Valdrá la pena estar allí.

Almendares, 18 de septiembre de 2011

Odilio Urfé

Odilio Urfé

Fefita, interpretado por la Orquesta de Odilio Urfé