- Cubadebate - http://www.cubadebate.cu -

Hacer memoria (+ Video)

musica-memoriaCon frecuencia saco a relucir en este espacio acontecimientos ocurridos en otros tiempos así como historias y anécdotas de quienes, en alguna medida, los protagonizaron. Lo hago pensando en lo mucho que se van a alegrar mis lectores, tanto aquellos que ya andaban trotando por acá en aquel entonces como quienes todavía no habían nacido o no tenían uso de razón. Revuelvo mis entendederas, descompleto mis álbumes de fotos, echo mano a las compilaciones caprichosas que algunos ángeles todavía no descubiertos por Silvio han ido preparando para mí (es el caso del poeta y hombre de música Sigfredo Ariel, del cineasta Héctor Veitía o del sabio Cristóbal Díaz Ayala) y le robo sueño a Rosa Miriam, nuestra querida editora de Cubadebate. Respiro profundo y pienso que todo el mundo va a quedar contento.

No voy a detenerme mucho en quienes siempre, en alguna medida, más que referirse al tema de turno que hemos traído a la memoria, se quejan del olvido en que han caído muchos otros, arrancan su pedacito de domingo y abren el buzón de quejas dirigidas quién sabe a quién en lugar de sentarse a disfrutar lo que tienen delante. La cuestión es hacer memoria y, no siempre, mirando al pasado remoto o más reciente sino abriendo los ojos a lo que vale y brilla así como educando el gusto para hacer memorable todo aquello que, al oído, lo merece.

A través de los años, he practicado ese juego, como el ejemplo más elevado de lo que puede ser un pasatiempo. Es el juego delicioso de hacer memoria desde el presente, echando el vistazo oportuno, dando la palabrita de aliento o ayudando a hacer reparables los efectos de un resbalón inocente. Me precio de agradecer lo que me dieron por la radio en mi infancia y adolescencia -que fue bastante-y, en lugar de quejarme de quienes no permitieron que yo conociera, a través de la radio en los 24 años que viví aquí mismo  antes de 1959 el lenguaje de fenómenos como el  Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro, me acerqué a beber en sus fuentes cuando, en los primeros años del triunfo revolucionario, Odilio Urfé , como parte de su inmenso acto de entrega a la música cubana, convocó a sus fundadores para que formaran filas y nos restituyó esa parte de la conciencia musical que solo latía respirando de manera entrecortada. Brazos abiertos para recibirlos, brazos abiertos para enterarnos de que el repertorio tan novedoso de canciones llevadas a tiempo de bolero bailable bien lento por los conjuntos de finales de los cuarenta y primeros años de los cincuenta así como aquella deslumbrante veta del cancionero acuñada como bolero mambo, eran la obra maestrísima que unos jóvenes  habaneros habían sacado desde el corazón de sus humildes guitarras y que ahora tenían voz y estilo para asombrarnos en las pequeñas salas de la capital o en cualquier escenario que se habilitara para recibirlos en aquel rincón de la Isla donde se reclamara su presencia o se aceptara de buena gana la invitación a recibirlos. Y así, encorvado sobre su guitarra, cruzó Portillo la Isla de cabo a rabo para que nos pusiéramos al día hasta en aquello de enterarnos que existió algo todavía inatrapable en términos de historia musical cubana, conocido inicialmente como feeling y que muchos, por el miedo a usar palabras americanas, enmascararon bajo el nombrete  filin.

Llegó Pablito, tan flaco y con aquella madurez descomunal de los primeros tiempos y yo no tuve que mirar atrás para hacer memoria sino que la estaba haciéndo en el momento de dejarme erizar frente a aquel regalo del presente. Llegó el otro Pablito, a quien llamaron Pablo y llegaron Silvio y los nuevos trovadores de los sesenta a las casas y los parques, a todos los sitios donde se les acogió. Hacer memoria no es mirar hacia aquel entonces: en aquel entonces, con cada nota, en cada nueva escaramuza de la palabra, con cada rasgueo, en cada acorde arpegiado que rompía el cascarón reclamando de nuestra atención una nueva instancia, se cumplía, sin pensarlo dos veces, el sagrado deber de hacer memoria.

A lo que voy: todo lo que es memorable, se halla instalado en esa brújula multidimensional que el tiempo de vida nos confía. Nadie está olvidado; todo lo inolvidable -digo, lo memorable-espera por un giro del corazón hacia otros tiempos más o menos próximos, más o menos lejanos pero --¡ ojo!-- no dejemos de la mano a la pequeña Eme  o al sabio Leonardo, a Kelvis -con su luz-- o al viejo Noel Nicola que nos salió al paso con una canción insólita rescatada por las muchachas de Sexto Sentido este viernes que pasó, en la muestra de nuestro presente musical preparada para el espacio televisivo En el mismo lugar,  por Jorge Gómez, alguien cuya ejemplar divisa a lo largo de varias décadas ha sido, desde el presente, proclamar a voces el secreto de hacer memoria.

El Cerro, 23 de enero de 2011

En video: El Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro intepreta "Échale salsita"