Freddy la cantante (+ Video)

Freddy con Rafael Somavilla, al piano, y otros músicos.
En atención a la sana curiosidad expresada recientemente en un comentario del amigo Fuillerat a esta columna, me he tomado un par de días en destapar, pulir y ordenar como si fueran piezas de un rompecabezas, los recuerdos -siempre los mismos- que guardo de la malograda cantante cubana Freddy. A ellos les añado un resumen del testimonio que, con mucho cariño y extrema delicadeza, me ofreciera anoche la compositora cubana Ela O’Farrill, afortunadamente de visita en esta ciudad, acerca de la canción que ella le dedicó y que Cubadebate ofrece a manera de ilustración acompañando mis palabras de esta semana para los lectores.
Ela vivía en el noveno piso del edificio de Infanta y Humboldt ubicado frente a lo que fue el bar Celeste, un sitio al que yo caracterizaría ..más bien.. como un café-bar, especie de paradero obligado al final de la noche para los músicos que, de regreso de sus actuaciones en los shows de los cabarets cercanos por aquel entonces a la barriada de La Rampa así como en la multitud de pequeños sitios donde era posible escuchar cada noche la buena y variada producción musical del momento, coincidían para reponer fuerzas con un buen sándwich y un café con leche mientras compartían las impresiones de esa jornada. Fue allí donde comenzó a aparecer noche a noche, una mujer dotada de una poderosa voz de contralto, que se sentaba a cantar, por ejemplo, una versión al español de The Man I Love (El hombre que yo amé) dando muestras de una musicalidad especial cuando intercalaba, entre frase y frase, unos tarareos equivalentes a los giros instrumentales que van armando los arreglos orquestales y que van funcionando como referencia a la armonía, elemento muy a tener en cuenta en este tipo de canciones conectadas con el repertorio de los hoy llamados “standards” norteamericanos (digamos, con el jazz). Alguien me dijo: “tienes que oír lo que hace con tu bolero No te empeñes más”. Salí a buscarla.
Ya me habían dicho que Freddy, a partir de las 10, cuando todavía los músicos no habían carenado en el Celeste, se sentaba un rato en una barra que estaba enfrente, en el cuchillo que hacen las calles de Infanta y San Francisco (¿o Espada?) y una noche, como a eso de las 10:30, me llegué al lugar y me di cuenta de que la tenía delante de mí. La escena se repitió bastantes veces a partir de ese momento. Estábamos en 1959 -de eso estoy segura, a juzgar por la animación y el tráfico en la zona a esas horas y por la sensación de seguridad en las calles. Tal vez haya podido ocurrir este episodio a comienzos del 60, a juzgar con la libertad de que yo misma gozara, de salir a la calle ya entrada la noche sin que, por ello, se originara un conflicto en mi hogar (muchas veces me daba cita frente al St. John’s o el Habana libre con Elena Burke y Manolo –su marido.., dealer del Casino de este hotel, quienes por aquellos años eran mis vecinos muy cercanos, para regresar con ellos al barrio una vez terminadas sus respectivas actividades, ya bien entrada la madrugada). Desde que llegué al bar, una barra larga, abierta a la vista de la calle, identifiqué a aquella mujer gorda, sin otros afeites que no fueran la pulcritud y la sencillez de su atuendo y un olor suave a persona limpia. Seria, callada, delante tenía un trago de algo “a la roca” y una caja de cigarrillos Salem. Me le presenté y no su respuesta fue cantarme mi bolero allí, a voz en cuello. Me aficioné a buscarla, no sólo por el placer que me producía su interpretación llena de creatividad donde ni un alpiste de la parte que había puesto yo como creadora, salía lesionado en letra o música.
Freddy me inspiraba admiración y respeto. Yo le pedía otra canción y otra y ella me complacía mientras miraba de reojo hacia la acera de enfrente. Tan pronto comenzaban a aterrizar los músicos en el Celeste, ella cruzaba y yo me iba hacia donde pudiera estar Elena para esperar a que la jornada se diera por terminada y regresáramos al barrio en el carro de Manolo sabiendo que me perdía la tanda que, con toda seguridad, Freddy estaba ofreciendo en cualquier mesa del Celeste por el solo placer de saber que los elogios de quienes la estaban escuchando no eran cosa de juego: baste decir que uno de sus más fervientes admiradores era Guillermo Barreto (Barretico), el más exigente y quisquilloso de cuantos músicos allí se reunían.
Mi historia pica y se extiende y no quiero dejar fuera un solo detalle, así que tendré que repartirla en varias entregas.
(Continuará)
El Cerro, 19 de septiembre de 2010
Freddy canta “El hombre que yo amé” (versión de “The Man I Love”, de George Gershwin)
Artículos Relacionados
Otros artículos sobre: Cuba, Cultura, Ela O'Farrill, Freddy, Marta Valdés, Música
- Esa guitarra de Portillo (+ Video) (20-05-12)
- Freddy, la cantante (conclusión) (10-10-10)
- Freddy, la cantante (sigue) (03-10-10)
- Freddy, la cantante (continúa) (25-09-10)
- Graciano, La Burke y Ela O'Farril, menudo final para febrero (+ Videos) (28-02-10)
Otros artículos de Cultura
- Encuentros cercanos en el Pabellón Cuba (+ Fotos) (25-05-12)
- Del negro... ¿un pelo? (25-05-12)
- Venden en Nueva York obra de Wifredo Lam por 4 millones de dólares (25-05-12)
- Waldo Mendoza presenta su disco "Desde La Habana" (25-05-12)
- Siguen las incógnitas sobre la misteriosa muerte de Pablo Neruda (24-05-12)
Otros artículos de Marta Valdés
La Habana, Cuba, 1934. Compositora, guitarrista e intérprete de sus obras. En 1955 se inició como compositora con su canción “Palabras”. La autora ha basado sus creaciones en géneros como el bolero y la canción dentro del estilo “feeling”. Entre los intérpretes de su obra se encuentran Elene Burke, Doris de la Torre, Bola de Nieve, Cheo Feliciano, Reneé Barrios y más recientemente, prestigiosos artistas suramericanos y españoles que se han sumado a esta lista.
- Esa guitarra de Portillo (+ Video) (20-05-12)
- Un trece de mayo, Adolfo Guzmán (+ Video) (14-05-12)
- Eduardo Martín en la guitarra de Cuba (+ Video) (06-05-12)
- Introducción a María Cervantes (+ Audio) (22-04-12)
- Un brote de trova fresca por entre los libros junto al sombrero de Zequeira, animando la feria matancera (+ Audio) (05-03-12)
Otros artículos de Palabras
Columna de la compositora, guitarrista e intérprete Marta Valdés que se acerca a la historia de la música cubana. Se publica cada domingo.
- Esa guitarra de Portillo (+ Video) (20-05-12)
- Un trece de mayo, Adolfo Guzmán (+ Video) (14-05-12)
- Eduardo Martín en la guitarra de Cuba (+ Video) (06-05-12)
- Introducción a María Cervantes (+ Audio) (22-04-12)
- Un brote de trova fresca por entre los libros junto al sombrero de Zequeira, animando la feria matancera (+ Audio) (05-03-12)








Gracias, muchas gracias Marta por tu regalo, por esa manera tan amena de narrar, de divular con letras tus vivencia para entregarnos a Freddy plena. La cancion una voz grave, pero dulce. Es muy importante este trabajo estas haciendo de desempolvar y poner a la luz lo que ha brillado y brilla de nuestra hacer musical y de la cultura en general. te felicito una vez mas y me has dejado en un suspenso por mucho tiempo y en que momento…
Un abrazo y que tu luz nos siga iluminado, porque es de las buenas.
una errata debio decior de dibujar con letras en lugar de divulgar con letras. Pido disculpas
Te he visto y oido muchas veces, Martha Valdés, hasta en una peña en el parque Almendares, hace algunos años. Lamento muchísimo no conocerte.
MArtha,le agradezco la gentileza de complacernos,ya que este es un tema solicitado recientemente,tambien soy admiradora de Freddy,desde pequeña aprendi a apreciar la musica cubana y la voz de Freddy llamo mucho mi atencion,me gusta especialmente”Soy una mujer que canta”,cuando la escuche por Haila,senti una gran emocion pues me parece que Freddy fue discriminada racialmente,segun me han contado y tampoco cumplia con el patron de belleza que muchas veces prefieren los productores,por suerte contamos con algunas grabaciones,para mi sigue siendo la mejor contralto de su epoca,cuando lei entre los comentarios escritos aquel dia,que alguien preguntaba si Freddy era mujer u hombre(mas o menos algo asi)comprendi cuan importante es que en Cubadebate haya secciones como estas,¡que pena no tener un programa televisivo con sus “Palabras”!,que ademas audiovisualmente seria complementado con materiales de archivo,pienso en las personas que no tienen acceso a la tecnologia y se pierden toda esta informacion que Ud.nos ofrece,muchas gracias a Ud.y al Profesor por sugerir el tema,ambos somos asiduos visitantes de este sitio,un fraterno abrazo..
Marta, cuando Fullerat te solicito que escribieras algo de Freddy, yo pregunte quien era ella, que bueno que te empezastes a darla a conocer, que interesante historia, que leccion tuya de amabilidad y admiracion para con ella, esperamos con ansiedad los proximos trabajos, asi conoceremos el fatal e infeliz desenlace que supongo le toco al final a Freddy, gracias….Marta, salud y besos de Raul del Sol y Familia.
Gracias Marta, por este regalo tan especial que nos hace soñar, recordar, conocer…por ser tan generosa y compartir todo cuanto atesoras sobre la música. Un abrazo
BUENO YO VOY A CUMPLIR YA 50 AÑOS DE VIDA Y PARA MÍ ESTO QUE SE ESTA HABLANDO AQUÍ, ES COMO SI FUERA ALGO QUE NUNCA SUCEDIÓ, POR LO QUE ME ALEGRO MUCHO QUE MARTHA SE DEDIQUE A SU DIVULGACIÓN, CON ELLO MÁS QUE HACER JUSTICIA, ESTA EDUCÁNDONOS Y CONTRIBUYE ADEMÁS A LA EDUCACIÓN INTEGRAL DE NOSOTROS, LOS CUBANOS… GRACIAS MARTHA
Ni siquiera estoy segura pero creo que la vi una vez en un pequeño corto que pusieron el la tv, no hace mucho. Realmente me pareció excelente lo que recuerdo. NO dudo que por su figura no haya tenido difusión , ignorando su calidad.
¿ Qué hubiera sido de Monserrat Caballé de haber sido cubana de esos tiempos ?
Gracias a usted Marta Valdés por escribir este artículo tan delicado
Espero la continuación, quiero saber más de esta señora cantante olvidada y desconocida.
Que bueno conocer la historia de Fredy tan de cerca como es el testimonio de nuestra Marta Valdés. Y lo digo porque últimamente me he encontrado sobre todo con personas jóvenes que no saben nada de esta historia, me he encontrado con otros que no saben tan siquiera que el tema es de Ela O´farril, otros que piensan que la canción fue compuesta especialmente para Hayla, y algunos que ubican mal el Bar Celeste, el cual lo recuerdo desde mi niñez, porque era vecino de Ela O´farril, ella en el apartamento 902, mi familia en el 502, y algunos dicen que el Bar Celeste es ahora una bodega, y no es así, lo recuerdo con el portal cerrado con unas especies de parabanes de madera torneada, en el mismo cuchillo frente por frente al Colegio de Arquitectos. Solo 12 grabaciones quedaron de Freddy en un disco que guarda celosamente la EGREM que bien pudiera reeditarse, y ver si se promueve más por la radio. Desgraciadamente no quedan kinescopios de la cantante, pero es preocupante que en una ocasión hasta una persona joven, especialista en música, desconocía de la existencia de la Gran Freddy. Gracias Marta por continuar salvando la memoria musical cubana, no solo por tu obra, sino por esto, eres importante para nosotros y en buena hora esta sección en Cubadebate.
A pesar de mis 46 años, yo debo tener un alma muy muy viejaaaaaaaa sentimental y espiritualmente en cuanto a historias teñidas de una melancolía que solo el mundo de las palabras (las mágicas palabras) y algunas imágenes (audiovisuales incluído) nos pueden devolver. Eso ha hecho el milagro de la memoria y la escritura pujante de Marta Valdés al hablarnos de este modo tan literario (parece el capítulo de una novela) de esa gran Freddy que mis jóvenes oídos dieran lo que no tienen por escucharla.
Yo que a mis 46 me jacto de conocer tanta y tanta música cubana, tengo ahora una fervorosa necesidad de escuchar a Freddy y hacer todo lo que esté a mi alcance para darla a conocer. Sé que puedo.
Coincido con todos los hermosos criterios que han vertido mis antecesores, especialmente Gladys y Fuillerat.
Espero que en los sucesivos capítulos, Marta nos diga cómo murió fisicamente Freddy. Hay que seguir leyendo, es la única manera de crecer.
Enmanuel Castells (Cuba)
Estimados amigos que han enviado comentarios:
Ojalá vean este mensaje. Les estoy muy agradecida por darme ánimo para seguir adelante y pido calma y lucidez ante un tema que la vida me dio el privilegio de poder guardar entre mis experiencias más sensibles y aleccionadoras. Les aseguro que no estoy añadiendo una pizca de fantasía. Si algo estoy poniendo de mi cosecha es la necesidad –imperiosa a mis años y en agradecimiento a haber sobrevivido y tener un espacio como éste dónde hacer el cuento–de sacar las cuentas como son. Fue muy poco lo que pudo hacer Freddy para hacer memoria porque casi inmediatamente de haber comenzado su vida profesional, se marchó y decidió seguir camino. Ni siquiera dio tiempo a olvidarla como ha pasado con artistas memorables que nos regalaron algo de sus vidas. El disco que grabó aquí para el sello Puchito ..el único que conocemos, que con el tiempo ha sido quemado y re-quemado por todas partes del mundo y comercializado bajo sellos con denominaciones bastante pintorescas– no llegó a tener promoción ni campaña de venta sino que, prácticamente nació y al mismo tiempo se hizo historia. En la medida en que podamos, a partir de estos recuerdos que pongo a disposición de ustedes, trataremos de reconstruir la imagen real de esta mujer de carne y hueso que, si bien recibió los ramalazos de esa subestimación abierta o solapada que muchos tienen a mano para quien es mujer, negra o gorda o las tres cosas o hasta dos de ellas, tuvo la suerte de poder abrirse al mundo en tiempos de revolución, cuando ya a ningún portero le estaba permitido vedar la entrada a alguien por no ser blanco. Si interrumpo el curso de mi escrito del domingo próximo para intercalar estas consideraciones, corremos todos el riesgo de perder el hilo o –lo que es peor–enredar la pita. Mil gracias de nuevo por prestarme su atención y deséenme suerte.
Gracias Martha por su escrito sobre esa gran cantante que fue Freddy. Todavia me parece recordar un escrito que lei sobre ella en la revista Bohemia (hace muchos anos) sobre como fue descubierta por alguien que visitaba la casa donde trabajaba (no se si seria realidad o ficcion), el caso es que la voz de ella me impacto, me gusta mucho la musica y sobre todo el canto y nosotros los cubanos nos podemos vanagloriar de haber tenido excelentes musicos y cantantes y sobre todo escritores que nos han dado la oportunidad de escuchar bellas canciones como ud. Desde aqui donde vivo le envio mi agraecimiento y continue con su hermoso trabajo.
Martha, yo particularmete espero que UD. nos ponga ante los ojos, todo el recuerdo de lo que narra, para leerlo y disfrutarlo. Damos gracias a su interés. Nosotros esperamos y agradecemos su gentileza, por favor no se detenga.