- Cubadebate inaugura una nueva sección dedicada al rescate de la memoria popular, a cargo de la antropóloga Rosa María de Lahaye, quien nos acercará a los saberes de nuestros ancestros en un empeño consciente de reafirmación de la identidad nacional. Aquí se irán relacionando distintos ámbitos de las artes y la cultura que perviven en las tradiciones orales del cubano, desde los rezos y los mitos hasta las recetas y los apodos.

Yemayá, de Maria Giulia Alemanno
En tiempos de andilanga todo era maravilloso.
Te cuento, para que veas, de lo que unos llaman el "supuesto sincretismo" y para otros es sincretismo sin comillas. Tantos criterios como gente opinando.
En la religión católica existió el jardín del Edén, donde vivían Adán y Eva. De ellos nacen todos en el mundo. En la religión lucumí es igual. Allí está el jardín de Osain, el rey de las hierbas, de la hechicería. Él crea al hombre Obatalá. Pero este hombre está sólo, y Olofi -la materia pura y exquisita- quiere darle una compañera. Es entonces que Olofi concibe a una niña, a la que se le llama al inicio Baronatalá, por haber nacido de hombre. Luego se le llamaría Yemayá.
Andando el tiempo, de Obatalá y Yemayá nacen todos los orichas. La procreación comienza por los cuatro guerreros: Elegguá, Ogún, Ochosi y Osun.
Son muchos los patakíes que sobre ellos se cuentan. Dicen quienes saben que Obatalá se iba diariamente con Ochosi a cazar. Ogún, deseoso de conocer las artes del amor, obliga a Yemayá a que se las enseñe. Para no ser importunados, le daban a Osun mucha comida, con lo cual lo tenían ocupado y tranquilo por largo rato, pues éste era muy comilón. Elegguá -el primero entre los orichas- ataja un día al padre y le pone sobre aviso.
Al día siguiente, Obatalá finge irse de casa y sorprende a Yemayá y a Ogún en el incesto. Avergonzado, Ogún pide a Obatalá que no lo castigue: él mismo se impondría el castigo de realizar los trabajos más duros del mundo por el resto de su vida, es decir, por todos los tiempos.
Obatalá condena a Ogún a ser un eterno guardián. Y a Yemayá le dice que todo varón que nazca en sus entrañas será matado. No quiere más hijos varones suyos.
Al cabo del tiempo, Yemayá queda embarazada de Obatalá. Es un varón. Iracundo, el padre se lo quita y lo envía a Elegguá con la indicación de que lo entierre en el monte de la cintura para abajo y lo deje morir allí.
Elegguá obedece, pero a medias, porque, aunque lo entierra, lo mantiene vivo y le lleva comida día tras día. Este hijo es Orula.
Yemayá vuelve a quedar embarazada y de su vientre nace otro hijo varón. Temerosa, pide a Obatalá que no lo mate, para no enloquecer. Obatalá la mira fríamente:
-Está bien, no lo mataré, pero éste tampoco será tuyo.
Y se lo lleva a Dadá, su hermana -que es a la vez Obatalá-, para que lo críe.
Un día, pasado los años, Obatalá visita la casa de Dadá y se encuentra con un joven idéntico a él. Muy asombrado, pregunta a su hermana de quién se trata.
- Es tu hijo Changó.
Obatalá no puede ocultar su felicidad y se lo lleva a casa. Yemayá no cabía en sí de gozo.
Changó era malcriado, bebedor, abusador, comilón y tenía loca a Yemayá.
Cierto día, Elegguá le cuenta a Changó que él tenía un hermano enterrado por encargo de su padre, el cual estaba vivo sin que nadie lo supiera. Ni corto ni perezoso, Changó se propone desenterrarlo.
-Para qué -objeta Elegguá-. Él no sabe hacer nada. Lo único que hecho en su vida es comer lo que yo le llevo.
Changó queda pensativo. Frente a él se levanta un cedro majestuoso. Con no poco trabajo, corta una rueda de su tronco y se la entrega a Orula. Con ella, le transfiere el don de la adivinación que era propio de él (de Changó) y que no utilizaba por estar siempre de parranda.
Esta es la razón por la cuál los babalaos tienen en una mano a Changó, y en la otra, a Orula.
Habla Berta, hija de Ochún
Entrevistada: Berta
Hija de Ochún
Edad: 61 años
Color de la piel: negra
Entrevista realizada en su casa
RM: ¿Por que vías es posible conocer a los santos?
B: Por fe, por salud, por economía, por bienestar.
RM: ¿Es cierto que los orishas fueron hombres?
B: No precisamente hombres. Pero con la mitología lucumí ha sucedido lo que con la greco-romana, tienen mucha similitud con los humanos. Pero en realidad no fueron hombres. El hombre hace los orishas a su forma y semejanza. Obatalá es el santo mayor. Sin embargo, los mayores vicios humanos se le atribuyen a él. (que él los crea)
RM: ¿El santo es el elemento o es una entidad espiritual? ¿O ambas cosas?
B: Ikú-lobi-ocha (el muerto pare al santo). El santo no es un muerto. No está presente igual que el muerto. El santo no es un muerto, es una fuerza sobrenatural que ayuda a los hombres. Los únicos santos que son muertos son Orula, Oddúa y San Lázaro.
RM: ¿Cuál es la relación santo-muerto?
B: Son santos que tienen influencia de muertos. No es contradictorio, a estos se les llama "santos del guardo" (que se dan después de las 6:00 p.m. igual que Olokun). El babalao no monta muerto.
RM: Los hijos de los orishas son orishas?
B: Depende. Todos los hijos de Yemayá y Obatala sí son orishas. Pero los hijos de Ochún no tienen necesariamente que ser orishas, y la descendencia de los otros orishas no tienen que ser orishas.
Todos los santos tienen jimaguas. Hay personas que le sale: coger los jimaguas, y no son dos sino tres (trillizos) pero igual son jimaguas y se le hace la misma ceremonia. Todo en la religión es de acuerdo al oddun (a lo que te salga)
RM: ¿Hubo un tiempo en que los orishas convivían con los hombres?
B: Sí, hubo orishas que convivían con hombres. Se conoce que Changó iba de pueblo en pueblo y vivía con muchas mujeres y que los hijos reconocidos eran orishas.
RM: ¿Es realmente necesario conocer los patakíes para las prácticas de la santería?
B: No. Actualmente se ve a menudo, que muchos de los que entran no saben nada de nada, y entran y ya... Esta religión es de gente inculta y analfabeta "aquí como aquí, allá como allá". Aunque, te estoy hablando de los orígenes. Ahora hay doctores metidos en este asunto.
RM: Que función tienen los patakíes en la práctica religiosa? ¿Constituyen un modelo para la conducta? Explican el por qué de determinados ritos?
B: La función que tienen es muy importante, para hacer entender a la gente la letra y el signo que le sale, y lo que tiene que hacer, según los consejos del santo que le esta hablando.
Debe ser un modelo para la conducta de los creyentes. Eso es lo normal y el creyente obediente así lo considera.
Todos los patakíes no explican el porque de los ritos, pero algunos sí.
RM: ¿En los registros se le relatan patakíes al que se consulta? ¿Con qué fin? ¿Sabe si alguien lo hace o si se hacia antes?
B: Debe decírsele. Con el fin de que su conducta se adecue a la del santo... no sé si eso lo hagan. Yo tuve mucha suerte en este campo porque mis padrinos tenían muchos conocimientos religiosos.