Entre nosotros se encuentra precisamente en estos días Hugo Chávez, como quien visita un pedazo de la gran patria latinoamericana y caribeña, concebida por Simón Bolívar; él comprende mejor que nadie el principio martiano de que "... lo que él no dejó hecho, sin hacer está hasta hoy: porque Bolívar tiene que hacer en América todavía".
Conversé largamente con él ayer y hoy. Le expliqué el afán con que dedico las energías que me restan a los sueños de un mundo mejor y más justo. No es difícil compartir sueños con el líder bolivariano cuando el imperio muestra ya los síntomas inequívocos de una enfermedad terminal.
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