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Estampida en la ONU…

El recinto de la Asamblea General de la ONU ha escenificado momentos que la hacen cuestionable y hasta repudiable por lo que allí se permite.

Ejemplos hay muchos, y el último de ellos, es que el premier del gobierno sionista de Israel, Benjamín Netanyahu, usara de la palabra esta semana, cuando es el máximo responsable del genocidio que se comete en Gaza contra la población palestina.

Con sus manos y su alma —si es que la tiene—embarradas de sangre, de niños, niñas, mujeres, ancianos, y acusado ante el mundo como un genocida, llegó a Nueva York sin que nadie lo detuviera en su larga travesía, a pesar de haber sido ordenada su captura por la Corte Internacional de Justicia, y solicitada por una gran parte de la humanidad.

Nunca la ONU fue testigo de algo parecido cuando Netanyahu se dirigió al podio: delegaciones de 77 países abandonaron la sala, mientras, frente al edificio que acoge la organización, cientos de personas exigían que el premier israelí fuera expulsado de la del recinto y llevado a la cárcel donde debe estar.

La reacción del criminal jefe del gobierno israelí, fue la de calificar a quienes abandonaron la sala, como “cobardes morales”.

Además de estimar como «mentiras» las acusaciones de «genocidio» por lo que ocurre en Gaza, Netanyahu elogió al mandatario Donald Trump, a quien calificó como “mayor socio” de Israel.

Entre los pocos que quedaron en el plenario de la ONU, estaba el gobernante argentino, Javier Milei, quien se había fundido en un abrazo con su «amigo Netanyahu», uno de sus «principales aliados internacionales».

Vale recordar que esta misma ONU es el lugar donde cada año se aprueba, casi por unanimidad, que el gobierno de Estados Unidos ponga fin al criminal bloqueo contra Cuba.

Y ¿qué ha pasado?

Pues que el bloqueo continúa, y se fortalece de manera perversa con cada medida nueva que se le ocurra a quien ocupe la silla en la oficina oval de la Casa Blanca.

El más criminal de los últimos ejemplos, es el bloqueo energético contra la isla.

Un día antes de la presencia nada grata del Premier israelí en la Asamblea General de la ONU este año, el mandatario estadounidense que sostiene militar y financieramente a Israel, había proferido mentiras y odio contra Cuba, y nuestros diplomáticos, con la dignidad y el valor que los caracteriza, abandonaron la Asamblea y dieron la espalda a aquel hombre, que también tiene sus manos ensangrentadas de los niños que bombardeó y mató en Irán, y, a los que en Cuba se les niega recibir una medicina, un ventilador artificial, o que son reos de un bloqueo energético que les limita hasta una necesaria y urgente intervención quirúrgica, o un traslado hasta el lugar de atención, limitado por la falta de combustible.