Donald Trump asume que no puede imponerse en un conflicto bélico con la Federación Rusa. Esa es la verdadera razón por la que abandona a Europa Occidental a su suerte. Tampoco pudo someter en términos geopolÃticos a la República Popular China. Las negociaciones comerciales que sus funcionarios mantienen con PekÃn, en Madrid, no exhiben la rendición que el magnate devenido en mandatario promocionó al inicio de su segundo mandato. Estados Unidos, en la cosmovisión trumpista, necesita verse triunfante en alguna guerra. La megalomanÃa trumpista no puede verse sin doblegar a otros pueblos.
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