Eduardo, Eduardito o el hijo de Hilda
Con Eduardo Sosa tuve apenas dos momentos para conocerlo más allá del trovador admirado por su voz, su melodÃa y esas canciones regaladas a la gente, tal y como se lo pidió siempre su abuela. Por eso la noticia de que no pudo vencer la traición que le hizo su salud conmocionó no solo a la cultura, sino a quienes al menos una vez lo habÃan visto cantar y cantar, trovar y trovar, cubanear y cubanear.
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo