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El “nuevo macartismo”: Profesores en EEUU pierden sus empleos por oponerse a la masacre en Gaza (Parte II, final)

Universidad Estatal de Arizona. Foto: AP.

El discurso proisraelí tiene consecuencias negativas con mucha menos frecuencia, pero ocasionalmente también sucede. En un ejemplo, la Universidad Estatal de Arizona puso en licencia sin sueldo al investigador posdoctoral Jonathan Yudelman después de que un vídeo suyo de una manifestación pro-Israel se volviera viral.

En el video, filmado cerca de ese recinto a principios de mayo, Yudelman se enfrenta a una mujer con hiyab, quien dice que se están violando sus límites religiosos. Yudelman responde: “No respetas mi sentido de humanidad, perra”.

Un  comunicado emitido por la escuela la semana pasada decía que Yudelman “está de licencia sin sueldo de la Universidad Estatal de Arizona en espera del resultado de una investigación” sobre el incidente.

El comunicado decía que, antes del evento, “Yudelman ya había renunciado a su puesto en ASU, a partir del 30 de junio, y no estaba programado para impartir ningún curso adicional”. El caso de Yudelman es una rara excepción a la regla que considera el apoyo irrestricto a Israel como una “responsabilidad profesional”.

No pretendo ser absurdamente imparcial (no se puede ser imparcial ante un acto de Genocidio como el de Gaza), pero el castigo a Yudelman, fue un acto de hipocresía de las autoridades de esa sede universitaria, probablemente anticipando protestas contrarias, es decir, “curándose en salud”.

J. Yudelman, un rarísimo caso de un profesor castigado por prosionista. Foto: US Sun.

La “titularidad” de un profesor en la era de la inseguridad y la ilegalidad

Lo que el fallecido y legendario abogado de derechos civiles Michael Ratner acuñó como “la excepción palestina a la libertad de expresión” no es nuevo, aunque su exacerbación en los meses transcurridos desde octubre ha sido realmente feroz (1).

“La represión del antisionismo tiene una larga y repulsiva historia en el mundo académico. Verdaderamente, solo empezó a recuperarse después de 1967”, informó por correo electrónico el académico y autor palestino-estadounidense Steven Salaita, refiriéndose al período de la guerra árabe-israelí de 1967, una época en la que el apoyo a Israel estaba creciendo en Estados Unidos.

Ese apoyo fue afectado negativamente por la ocupación de territorios árabes por parte de Israel, y trajo represión contra todo el que se atreviera a expresar ese rechazo y exigiera la devolución de los territorios a Egipto, Siria y Jordania. Pero ahora, con la masacre en Gaza, la represión de quienes apoyan la causa palestina es peor.

Salaita fue despedido por discurso propalestino en 2014, un precursor del actual momento represivo.

Después de que Salaita fuera despedido de un puesto de profesor titular (permanente) en Estudios Indígenas Americanos en la Universidad de Illinois por tuits que criticaban a Israel, una solicitud de registros públicos en nombre de Salaita reveló comunicaciones entre la universidad y varios donantes ricos que amenazaban con retirar el apoyo financiero, a menos que Salaita fuera despedido. Y le dieron “bola negra” en todas las instituciones de educación superior en las que ha tratado de trabajar.

Salaita está ahora manejando una guagua de estudiantes de una escuela primaria. “Yo diría que, por un lado, mi situación con la Universidad de Illinois hace una década es exactamente igual a la que sufren actualmente muchos de mis colegas y camaradas”, dijo Salaita. “Por otro lado, mi situación fue diferente (y peor) en el sentido de que me despidieron de una cátedra titular, lo cual es muy poco común”.

El tema es también de dinero

En los últimos años, los “guerreros neofascistas culturales” y los administradores universitarios de ultraderecha con la vista puesta en los donantes judíos ricos han estado tratando de encontrar formas de despedir a los profesores titulares.

Como señaló el teórico político Joshua Clover, profesor titular de la Universidad de California en Davis, las universidades en su mayor parte solo han podido lograr esto cerrando departamentos enteros por supuestos motivos económicos. Sin embargo, el ataque al discurso propalestino ofrece una vía completamente nueva, bajo el pretexto de “proteger a los estudiantes judíos”.

Las acusaciones amplias y vagas de “evitar que los estudiantes se sientan inseguros” permiten a las universidades examinar todo lo que hace un profesor, dentro o fuera del aula. Clover, quien también ha sido blanco de Canary Mission por discurso antisionista, dijo que esto permite que “el discurso extramuros sea tratado como algo relevante para la situación laboral de la gente”.

“Ya no hay nada extramural”, dijo. “Todos trabajamos las 24 horas del día, estemos donde estemos”.

Fue un discurso extramuros (un ensayo para una publicación de izquierda) lo que le valió la suspensión de la docencia a Jodi Dean, teórica política titular en Hobart y William Smith College, en Nueva York, donde ha enseñado durante 30 años. Su ensayo fue condenado por describir las imágenes de la ruptura del muro de Gaza el 7 de octubre como “estimulantes”, y el presidente de la universidad dijo en una carta que “puede haber estudiantes en nuestro recinto que pueden sentirse amenazados dentro o fuera del aula”.

“He estado aquí durante 20 años y no había visto nada como esto”, dijo Paul Passavant, profesor de política en Hobart y William Smith, a Middle East Eye sobre la suspensión de Dean. “Es una violación total a la libertad académica. Y viola la integridad de la institución como institución académica”.

La profesora titular Josi Dean, de Hobart y William Smith College, en Nueva York, fue relevada de su cátedra por escribir y publicar un ensayo propalestino. Foto Redux.

En respuesta a las solicitudes de comentarios, un portavoz de Hobart y William Smith College envió tres cartas de los dirigentes universitarios que habían sido enviadas a la comunidad universitaria a mediados de abril.

“La profesora Dean tiene derecho a expresar sus puntos de vista”, escribió la rectora y decana de la facultad de la escuela, Sarah Kirk, en una carta del 15 de abril. “También es cierto que Hobart y William Smith tienen la obligación, según las leyes federales contra la discriminación, incluido el Título VI, de investigar y tomar medidas inmediatas cuando exista la posibilidad de que haya un entorno hostil basado en el origen nacional, la ascendencia compartida u otros motivos. Clases protegidas que pueden interferir con la capacidad de un estudiante para aprender y disfrutar de los beneficios de una educación”.

Todas las cartas dicen que Dean ha sido “relevada” de sus deberes en el aula mientras la escuela la investiga.

El activista y académico Amin Husain también fue castigado por hablar extramuros. Había apoyado la liberación palestina durante muchos años, pero recién en enero de este año fue suspendido de su puesto adjunto en la Universidad de Nueva York.

Amin Husain como orador en las protestas en Manhattan contra el crimen en Gaza. Foto Center for Artistic Activism.

Husain dijo que el Departamento de Recursos Humanos de la universidad lo interrogó no solo sobre sus declaraciones antisionistas, sino también sobre el contenido de las redes sociales publicado por un colectivo de arte abolicionista, Decolonize This Place, al que está afiliado. Ninguna de las publicaciones del colectivo se atribuyó específicamente a Husain.

“Llevo siete u ocho años enseñando. Nunca una sola queja”, informó Husain. Agregó que su suspensión no fue el resultado de una queja de un estudiante sino de evidencia extraída de “medios de doxing” (2).

Si bien está técnicamente suspendido, Husain es un adjunto cuyo contrato finaliza este mes. (NYU no respondió a una solicitud de comentarios).

“Nunca voy a ser contratado por la Universidad de Nueva York”, opinó telefónicamente. De la universidad, dijo: “Destruyeron mi reputación sin siquiera hacer el procesamiento debido de mi caso”. Una  carta de apoyo a Husain, firmada por más de 2 000 artistas, escritores, académicos y estudiantes, decía: “Estos ataques al discurso (y a los oradores) reflejan la ideología detrás de la lógica de destrucción infligida a la infraestructura cultural de la propia Palestina”.

El profesor Craig Campbell habla junto a los profesores reunidos en el jardín sur de la Universidad Estatal de Texas en Austin el 15 de mayo de 2024. Durante una manifestación reprogramada para el Primero de Mayo, estudiantes y profesores se reunieron en el jardín sur para seguir pidiendo a la universidad que se desvincule por completo de Israel. ¡"Ahora es el momento"!. Foto de Brandon Bel.

La cuestión de la libertad académica en Palestina es inseparable de las luchas laborales que han sacudido a las universidades durante la última década.

“Hasta hace poco, los sindicatos en este país han sido increíblemente débiles, cuyo impacto ha envalentonado a los líderes universitarios que están promulgando políticas cada vez más represivas en sus campus”, afirmó Molly Ragan, organizadora sindical del UAW Local 7902, que enseña en la Escuela Parsons de Diseño, parte de la universidad New School.

“Lo que he aprendido en mis dos años como organizador del personal de la UAW trabajando con profesores y estudiantes trabajadores en la ciudad de Nueva York es que el movimiento sindical y el movimiento propalestino van de la mano”, dijo.

Junto con el capítulo de Estudiantes por la Justicia en Palestina de la New School, dos sindicatos de estudiantes y trabajadores, ambos sindicalizados con la UAW, organizaron el campamento dirigido por estudiantes en el recinto. Hace dos semanas, ese campamento de protesta fue desalojado en una redada policial sorpresa que implicó más de 40 arrestos.

Ragan señaló que la participación laboral tenía como objetivo proporcionar “un escudo legal para el campamento, porque cualquier represalia es una violación de nuestro derecho básico de la Sección 7 a la actividad concertada bajo la NLRA”, una referencia a la  protección de la acción colectiva en el lugar de trabajo de la Ley Nacional de Relaciones Laborales.

El lunes, ACT-UAW Local 7902 presentó un cargo de práctica laboral injusta contra la universidad por los arrestos en el recinto y el trato dado a los participantes del campamento.

Sin embargo, la importancia de apoyar a los académicos que hablan a favor de Palestina va mucho más allá de la libertad de expresión y la protección de los trabajadores. La ocupación de Israel y su guerra brutal en curso son recordatorios constantes de las cuestiones más destacadas en juego.

Inmediatamente después de finalizada la ceremonia de graduación en la Universidad de Yale (New Haven, Connecticut), se reinstala de nuevo el campamento de protestantes contra el crimen en Gaza. Foto: Marty Goodman.

A pesar de las continuas redadas policiales, los campamentos de protesta se están extendiendo, a pesar del fin del año docente. Casi 200 recintos universitarios en todo el país establecieron campamentos en el último mes para exigir la desinversión de Israel, su aparato militar y las corporaciones que se benefician de él.

“No creo que la represión funcione, no si su objetivo final es mantener a la gente callada. Si el objetivo es el castigo en sí mismo, entonces la táctica es efectiva”, dijo el académico Salaita. “Pero si el resultado deseado es el silencio, entonces las organizaciones sionistas están fracasando estrepitosamente y seguirán fracasando estrepitosamente. Nadie va a dejar de hablar de Palestina a estas alturas”.

Clover, la profesora de Davis, se hizo eco del sentimiento. “Si te van a despedir por defender a Palestina, ahora es el momento de hacerlo, de defender a ese valiente pueblo, de todos modos”, dijo. “Ahora es el momento de hacerlo de la manera más seria y basada en principios”.

Los crímenes contra las universidades son de horrible magnitud en Gaza

En ningún lugar se ejemplifica mejor este desafío de principios que entre los académicos palestinos, que son los que más han perdido, con la brutal agresión sionista.

La Universidad Islámica de Gaza, como se veía el 15 de febrero pasado. Foto: AFP.

“Nunca nos cansaremos, ni nos asustaremos ni nos amenazarán con dejar de abogar por la justicia y la paz y con detener la masacre y el genocidio en curso en Palestina”, dijo Ahmed Alhussaina, vicepresidente de la Universidad de Israa, una de las instituciones de educación superior más famosas de Gaza.

“Es realmente una vergüenza ser testigo de tal desgracia en el sistema político estadounidense”, manifestó Alhussaina. “Existe una campaña macartista para silenciar la voz palestina en todas las universidades estadounidenses, grandes y pequeñas, pero hay una amplia determinación y apoyo a Gaza y Palestina en todas las universidades, y será difícil contener esta marea juvenil”.

Alhussaina, que perdió a 102 familiares por causa del ataque de Israel, huyó de Gaza en noviembre. Al comienzo de la guerra, el ejército israelí se apoderó de su universidad y la convirtió en cuartel y centro de detención, antes de destruirla con una explosión masiva y controlada.

Todas estas protestas y represiones no son hechos aislados, sino que están en el contexto general de la ola neofascista que intenta tomar el poder de forma definitiva en Estados Unidos.

Estas acciones corporizadas en D. Trump y sus sicofantes de MAGA no solo se manifiestan en el caso de Gaza o de Israel y el Cercano Oriente.

Tienen que ver con la política exterior en Ucrania, Taiwán, en el bloqueo contra Cuba y en mantener a Cuba en la lista de países promotores del terrorismo, las agresiones contra Venezuela, Irán, RPD de Corea y un extenso etc.

Desde el punto de vista de la política interior de Estados Unidos, tienen que ver con el tema del aborto, de la tenencia de armas, de que prácticamente no haya impuestos para los mas ricos, del encendido problema de la inmigración y los extranjeros “ilegales” y muchísimas cosas más.

El fascismo esta asaltando el poder y estas manifestaciones estudiantiles, disparadas por el terrible crimen de Gaza son una expresión más de la lucha del pueblo estadounidense contra esa arremetida de la ultraderecha mas brutal e irrespetuosa de las leyes. ¡La unidad es esencial!

Lea más:

Un ejemplo de como se tima a la opinión pública: Antisionismo no es análogo a antisemitismo

https://firmas.prensa-latina.cu/2023/12/07/como-israel-espia-a-los-estadounidenses-mientras-la-administracion-finge-no-verlo/

Notas

1. Michael Ratner fue un gran defensor de los derechos civiles y humanos en Estados Unidos, fallecido en 2016. Fue profesor en las universidades de Yale y Columbia.