Buscando yogurt de búfala que amigos y conocidos me recomendaron como casi una medicina para un familiar con una afección digestiva, llegué a la Finca Vista Hermosa, ubicada en el municipio habanero de Guanabacoa. Avistado el verde circundante y con el asombro de los niños comencé a desandar el lugar encontrando a mi paso búfalos, cabras, vacas, gallinas, palomas africanas, cuis variopintos, gallos miniaturas picoteando enigmáticos bichitos y cerditos negros que, de tanto humano cerca, ya no se asustan y mastican con gozo cuanto bagazo se escurre de la guarapera que sirve el jugo fresco de la caña del lugar. Por una serendipia otra cosa sucedió. Conocí a uno de los titulares del proyecto, Raúl Relova y al músico Yosander Estévez Giraldo. Comenzó un intercambio que enrumbó el propósito de la visita en otra dirección. Terminé buscando la huella cultural en Vista Hermosa.
¿Qué relación guardan agricultura y cultura? Respuesta obvia para unos y no tanto para otros, los vínculos son múltiples. La agricultura influye de manera directa en la vida económica del país y en el medio ambiente. Además de proveer sustento alimentario, también moldea identidades culturales, preserva y enriquece tradiciones. Así, contribuye al fortalecimiento del patrimonio cultural y al surgimiento de nuevas formas de vida.
La tradición productiva es el primer elemento cultural que caracteriza a un proyecto como Vista Hermosa. Explica Relova que este lugar que tradicionalmente se dedicó a la agricultura, hoy conserva las mismas prácticas, pero incorporando un mayor conocimiento científico para realizar lo que se conoce como agroecología.
Esta disciplina implica un conocimiento y comprensión profundos de las técnicas agrícolas, la cultura y del entorno natural en el que se insertan, creando un tejido que permite establecer sistemas agrícolas sostenibles (Martínez Castillo, 2004).

Vista Hermosa. Foto: J . Suárez
En un proyecto agroecológico como el de Vista Hermosa y del cual, afortunadamente existen otros referentes importantes en el país, la cultura aflora en el modo en que se atiende la tierra. Para ello se tienen en cuenta los saberes tradicionales sobre las prácticas agrícolas que las distintas generaciones han desarrollado de acuerdo a las condiciones específicas del territorio donde está enclavado el proyecto, el clima y su cultura. Estas tradiciones tributan directamente a la existencia de diversos sistemas agrícolas y fomentan la biodiversidad. Los valores y las creencias de la comunidad también influyen en las prácticas agroecológicas. A esto se suman los modos en que se maneja el paisaje agrícola en lo referido a la distribución de los cultivos, el manejo del agua y la conservación del suelo. La resiliencia es otra característica que acentúa el carácter cultural de estos proyectos, considerando que las prácticas agroecológicas, al adaptarse a las condiciones locales, pueden enfrentar de manera más efectiva los desafíos ambientales y climáticos.
Desde esa atención cultural a la tierra, muchas de las producciones de Vista Hermosa pueden certificarse como orgánicas, pues los campesinos al estar más alejados de los paquetes tecnológicos generan producciones libres de fertilizantes industriales y pesticidas.

Caminando Vista Hermosa. Foto: J Suárez
Concebido como proyecto con un enfoque participativo y articulador de alianzas para el desarrollo, Vista Hermosa persigue el crecimiento propio y el de otros productores y territorios a partir de los proyectos de colaboración que pueden generar. Desde el trabajo agrícola intentan también como actores no estatales brindar su aporte a la sociedad. El yogurt de búfala, realizado con bacterias vivas y cuyos efectos curativos son cada vez más conocidos, lo ofrecen gratuitamente a las personas enfermas que no tienen la posibilidad de adquirirlo y a niños intolerantes a la lactosa. Aportan sueros de leche a un hogar materno y a un hogar de niños sin amparo filial. Como resultado de los proyectos de colaboración con otros países y organismos internacionales, la Finca Vista Hermosa, según refiere Relova, ha logrado canalizar 6.5 millones de euros para el municipio Guanabacoa, los cuales serán distribuidos en varias unidades productivas. Vista Hermosa cuenta con sesenta y cinco empleados, de los cuales el 90% pertenecen a la propia comunidad y son contratados a tiempo parcial considerando que un número importante son mujeres con niños y con responsabilidades domésticas que atender.
El proyecto incluye otras aristas de la cultura. Los visitantes tienen la posibilidad de realizar un recorrido a caballo por la Finca y visitar el mirador Vista Hermosa. A esto se añade el acompañamiento de un guía encargado de explicar también la historia de la caña de azúcar, a propósito de las que crecen en el lugar y por el papel fundamental que ha desempeñado este cultivo en la historia y la cultura cubanas.

Vista Hermosa. Foto: Autora
A lo anterior se suma la gastronomía, con una oferta de comida campesina típica cubana, sin colorantes, conservantes o aditivos. Concebida como una cocina simple, de condimentos naturales e ingredientes frescos, el proyecto atrajo la atención de la organización italiana Slow Food (Comida Lenta), que los incorporó a su movimiento bajo el lema “bueno, limpio y justo”. Slow Food promueve la defensa de la comida local y tradicional en tanto alimentación placentera, respetuosa con el medio ambiente y socialmente justa, como contrapartida a la llamada comida rápida, cargada de tóxicos perjudiciales a la salud y onerosamente pagada a sus trabajadores.
Desde el año 2016 Vista Hermosa incorporó con toda intencionalidad a una agrupación musical. Con ella, en épocas de mayor auge turístico llegaron a realizar fiestas campesinas en la finca. Se trata del grupo Yosander y Agranel, dirigido por Yosander Estévez quien es además compositor, arreglista, cantante y productor musical. Oriundo de Camagüey, con la savia musical en la familia, creció bajo el influjo de su abuelo repentista y su papá sonero. Con estudios de Ingeniería Radioelectrónica en Telecomunicaciones y especializado en Radares, Yosander prefiere definirse como “un músico formado al calor del empirismo y a la auto preparación más sistemática y seria posible”.
Sobre su trabajo en la finca, afirma Estévez que “la vinculación con un proyecto tan bien estructurado y a la vez tan respetuoso de las tradiciones de nuestra música y nuestra cultura, ha sido vital para su forma de entender la música. Es deseo de ellos y nuestro mantener esta forma de hacer, anclados en lo que nos define como cubanos ante el mundo”.
Yosander y Agranel tienen como premisa defender géneros raigales de la música cubana con un matiz contemporáneo. Cultivan géneros como el changüí, el son, la guaracha, el mozambique, el pilón, el bolero y el chachachá. El formato instrumental atípico de septeto que incluye violín, tres, guitarra, percusión menor, tumbadora y bajo eléctrico, persigue alcanzar un espectro expresivo e interpretativo más amplio. El repertorio de autor se conforma por las creaciones del propio Estévez, al cual se suman los nombres de figuras cimeras de la música popular cubana como Ñico Saquito, el Trío Matamoros, el Guayabero, Benny Moré y exponentes más actuales como Issac Delgado, Alain Pérez, Pedro Beritan, entre otros.

Yosander y Agranel. Foto: Captura de video
La agrupación ha compartido escenarios con intérpretes como Rumbatá, Papucho y Manana Club, Ecos del Tivoli, Sur tropical, Pedrito Beritan, así como con músicos cubanos residentes en Francia durante el II Festival de Cubanos Residentes en el Exterior “Cuba va Conmigo” realizado en el año 2023.
Interpelado sobre su interés por cultivar un género como el changüí, en el panorama musical cubano actual, con la peculiaridad de ser Estévez, joven y camagüeyano, expresó: “Creo que hay áreas de la música cubana con una riqueza increíble y que han quedado relegadas de la apreciación del público teniendo el valor patrimonial extraordinario que poseen. El changüí tiene la fuerza y la energía que quiero entregar en mis propuestas”.
El encuentro de Yosander Estévez con el changüí se produjo a través de grabaciones informales del grupo Aguas del Guaso constituyendo una revelación sonora por la tipicidad de sus armonizaciones y su cadencia rítmica. “Procuro haciendo changüí, enriquecer los textos y mantener la sabrosura armónica del más tradicional de los changüíes”, expresó. Yosander incursiona también con el nengón y el kiribá, géneros precursores del son cubano. Al respecto confiesa: “Por unas grabaciones de San Miguel el tresero, descubrí el nengón. Luego hice una investigación que me llevó al güirito de Baracoa en Guantánamo que es la cuna del kiribá y el nengón. Justo allí filmamos nuestro primer video clip que no por casualidad se denomina “Nengón de asfalto”.
El quehacer de rescate de la música popular tradicional cubana desde una perspectiva contemporánea no ha sido un empeño baldío. Yosander y Agranel acaban de ser nominados en las categorías de música tradicional variada y ópera prima en los Premios Cubadisco 2024, con su primer álbum presentado al certamen y titulado “Aderezo”. Fueron ganadores, además, de la Beca de Creación “Ignacio Villa” que otorga la Asociación Hermanos Saíz y la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM), casa productora con la que proyectan grabar un álbum que será una mirada a la rumba desde la música tradicional cubana. Yosander sueña con poder hacer un proyecto discográfico a modo de curaduría de la música cubana desde el kiribá hasta el songo. Así las causas y las cosas en Vista Hermosa.
Fue reconfortante la visita, reconectar con la naturaleza en la ciudad, con la vida que guarda la tierra y encontrar prácticas que rescatan los orígenes de lo que musicalmente somos. Recorriendo Vista Hermosa recordé la cita de un viejo maestro: “aprender es saber ver las relaciones entre las cosas". Allí aprendí y confirmé que entre las sinergias que se generan desde la agricultura, la cultura se erige como elemento articulador y determinante para marcar la diferencia y hacer de algo común, lo diferente.
Referencias bibliográficas
Martínez Castillo, R. (2004). Fundamentos culturales, sociales y económicos de la agroecología. Ciencias Sociales, I-II(103-104), 93-102.


Cocina Vista Hermosa. Foto: Autora