Medallas en fuga: El podio por dentro

Nada puede justificar el éxodo y la emigración. Se van no solo los que comienzan; se van campeones y medallistas olímpicos y mundiales. La mayoría no termina representando a la nación escogida, se lanza a trabajar en lo que aparezca. Extendamos desde el deporte la mano a quien se haya ido y quiera volver a representarnos (siempre que no sea terrorista o pida invasión a Cuba), viva en la Luna o en Marte. Es la normalidad deportiva en el mundo: formarse en su país, acceder a un contrato profesional en un club y representar en eventos oficiales a su tierra.