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El poder de una canción y el caos de la época actual en Estados Unidos

Oliver Anthony, la poderosa voz contra la alienación social estadounidense. Foto: Cortesía del autor.

Crear un enorme divisionismo y atomización ha sido la política dominante de la élite occidental hacia la clase trabajadora desde la toma del poder neoliberal en los años 1980’s, un mensaje que se manifiesta en una nueva canción que de repente se extiende por todo el mundo. En otras palabras, fragmentar a la clase explotada en múltiples y menos poderosos componentes “tribales”, “sectoriales” o de “identidad” sean estos afroamericanos, hispanos, otras minorías, LBTQ+, Ambientalista y Verdes, y otros grupos. Divide y vencerás (Divide et Vinces para los romanos), aplicado al máximo y, temporalmente con éxito, en la sociedad estadounidense por la clase dominante.

La canción “Rich Men North of Richmond” (Hombres ricos al norte de Richmond)¹ que quiere decir en Washington DC, es un lamento personal, un grito de dolor y desesperación por el estado del “nuevo mundo”. Es muy importante porque retoma el concepto fundamente de la sociedad clasista: la desigualdad, los ricos y los pobres, el tener y el no tener. Ese es el conjunto universo de la lucha de clase.

El hecho de que la voz y el valiente mensaje social de Oliver Anthony resonaran inmediatamente entre millones de oyentes (más de 50 millones solo en YouTube) nos dice su trascendencia. En un nivel simple, pero profundo, millones de personas muy diferentes en los EE.UU. descubrieron que compartían algo en común. Lograrlo sin tener el apoyo del aparato de publicidad, todo lo contrario, enfrentándolo verticalmente, es una hazaña. Dónde podría conducir la fiebre producida por esta canción, es aún un misterio, pero hay un significado político potencial en la unidad que despierta, incluso por parte de un número considerable de blancos pobres, considerados como uno de los más sólidos defensores del neofascismo local.

El poder relativo de los cabilderos, en Washington y otros lugares, está establecido por sus relaciones con congresistas y otros políticos, y con frecuencia por su habilidad para conseguir dinero y votos para sus campañas. Foto: Cortesía del autor.

Al “norte de Richmond”, donde juegan con nuestras vidas los cabilderos y legisladores, puede parecer que todo esto se trata de pagos de asistencia social, buenos para la izquierda, malos para la derecha. Pero, a su manera, esto es un poema y, como tal, exige una interpretación más poética.

Aquí el autor señala una paradoja: la coexistencia de no tener nada que comer y sufrir obesidad. Este contraste se observa y experimenta con creciente frecuencia en la clase trabajadora. Los ricos se alimentan bien y van al gimnasio

La ansiedad, la desesperación, el abuso de sustancias (principalmente alcohol y drogas) y los excesos de todo tipo, la falta de vivienda y la mala alimentación (comer mucho y mal, de forma obsesiva), por no hablar de la mala salud física y/o mental de muchos y la reducción de la esperanza de vida, se combinan en estos fenómenos aparentemente opuestos. Otra variante de evadirse es comprarse una pistola, entre los más de 200 millones de armas que están en manos de civiles, y que ya en lo que va de 2023, para algunos, el tener una pistola, es como poseer un segundo pene que vigoriza su machismo. Todos, incluido el propio bienestar social, reflejan la miseria de la clase trabajadora contemporánea en los EE.UU. y, en menor medida, en otros estados capitalistas desarrollados.

El alcoholismo y la drogadicción, como formas de evasión, campean por sus respetos entre los más pobres. Foto: Cortesía del autor.

Y si damos un paso atrás y buscamos causas y efectos, podemos dejar de lado el asunto menor de demasiadas rondas de manipulación y llegar a las grandes causas fundamentales de todo el panorama detrás del rápido esbozo de esta canción de Oliver Anthony.

La obsolescencia programada de la clase trabajadora

La difícil situación de la clase dominante occidental contemporánea se remonta aproximadamente a cuarenta años atrás, a la toma de control de las políticas públicas por parte del capital financiero. El capital financiero toma las decisiones de inversión que dan forma a la sociedad, y los gobiernos, para atraer esas preciosas inversiones, comenzaron a ceder cada vez más libertad a quienes toman las decisiones. El impacto social fue y sigue siendo enorme. El neo – liberalismo es una de las principales expresiones económicas del fascismo contemporáneo.

Los gobernantes capitalistas no sólo eligieron medidas para aumentar la participación de las ganancias de los accionistas sobre la remuneración de los empleados por su trabajo productivo, sino que comenzaron a planificar la obsolescencia total de la clase trabajadora occidental. La automatización y la subcontratación (sobre todo en el exterior, en países pobres) disminuyeron la influencia política de los trabajadores, debilitada aún más por la inmigración descontrolada de posibles sustitutos, que escapan de la miseria y la violencia de sus países de origen, para ocupar puestos de trabajo en que la clase trabajadora local no quiere emplearse².

¿Y qué pasa con la izquierda política en todo esto, los pensadores políticos y activistas marxistas o con influencia marxista alguna vez defendieron decididamente a la clase trabajadora como agentes y beneficiarios del progreso histórico?

Este es uno de los aspectos más delicados y difíciles de tratar. La centroizquierda e izquierda política, para que cumpla con su cometido y objetivos, debe ser parte de una vanguardia revolucionaria. Pero una parte importante de estos grupos han visto diluido esa función.

En gran medida, la izquierda intelectual estadounidense se instaló en la torre de marfil de la Academia, de la intelectualidad elitista, donde prosperó siguiendo una trayectoria en armonía con la obsolescencia de la clase trabajadora. Instalada en los departamentos de humanidades en la Universidades, la izquierda intelectual se olvidó más o menos de las clases trabajadoras mientras teorizaba la sociedad en términos de una nueva serie de categorías humanas, raciales y sexuales. Como corresponde a una izquierda, promueve activamente el progreso, defendiendo categorías identitarias oprimidas como alguna vez defendió a los asalariados teóricamente oprimidos.

Recientemente, en una ciudad del estado de Connecticut, una empresa de jardinería tuvo trabajando tres meses a dos ecuatorianos “ilegales” y después se negaron simplemente a pagarles. Se organizo una protesta frente a las oficinas de la empresa, vino la policía y ordenó a los protestantes disolverse. En esa ocasión tuvieron mala suerte, porque se logró llegar a los funcionarios del Departamento del Trabajo del Estado y, ante la inminencia de ser llevados a los tribunales, la empresa prefirió pagarles los adeudos.

No es solo el presente lo que causa sufrimiento. De alguna manera, la clase trabajadora occidental y principalmente en los EE.UU. puede sentir que, en muchas maneras y niveles, le han arrebatado el futuro.

¿El arma de la crítica contra la crítica de las armas? El fascismo “no cree en lágrimas”. Foto: Cortesía del autor.

La centroizquierda e izquierda contemporánea estadounidense no capta este descontento porque ha disminuido su contacto con la clase trabajadora y ya no está interesada en la propiedad de los medios de producción, o incluso en la producción misma, lo que puede ser realmente destructivo para el planeta.

La “izquierda académica” ve el mundo entero como si fueran aulas y salas de conferencias. Quiere una distribución más justa, pero esta “lucha” se efectúa principalmente a nivel de minorías intelectuales.

El concepto de “Izquierda” política o social, como todas las demás cosas de este mundo, varía con el tiempo. No hay fin de la Historia, a la Fukuyama, y por ende no hay fin de los componentes de la Historia y de la dinámica social. No debemos olvidar que “los hombres se parecen más a su época que a sus padres”. Las condiciones políticas y sociales de hoy en los EE.UU. son muy diferentes a las de la época de la Guerra de Vietnam (o de la Guerra Fría I en general), de después de la Segunda Guerra Mundial y ni digamos que las existentes durante la Gran Depresión.

A esto se suma la fuerte separación grupal de los desposeídos e incluso de la clase media, en un fenómeno de “tribalismo político y social” que es apodada “identidad” que hace muy difícil lograr la unidad de acción ante los enemigos de clase y su forma mas extrema, el neo fascismo que crece delante de nuestros ojos.

Sí, la sociedad está amargamente dividida, pero seguro que no es por culpa de Oliver Anthony. Puse el link para verlo y escucharlo en la Nota #1, abajo mi atrevido intento de traducir la letra.

“He estado vendiendo mi alma, trabajando todo el día / Horas extras por un salario de mierda / Para poder sentarme aquí y desperdiciar mi vida / Arrastrarme de regreso a casa y ahogar mis problemas.

Es una verdadera lástima en lo que ha llegado el mundo / Para gente como yo y gente como tú / Ojalá pudiera despertar y no sea verdad / Pero lo es, oh, lo es.

Viviendo en el nuevo mundo / Con un alma vieja / Estos hombres ricos al norte de Richmond / Dios sabe que todos quieren tener el control total / Quieren saber lo que piensas, quieren saber lo que haces / Y no creen que lo sepas. pero sé que sí / Porque su dólar no es una mierda y está sujeto a impuestos sin fin / Debido a los hombres ricos al norte de Richmond.

Ojalá los políticos cuidaran de los mineros / Y no sólo de los menores en una isla en algún lugar / Señor, tenemos gente en la calle que no tiene nada que comer / Y el bienestar de los consumidores pobres pero obesos.

Bueno, Dios, si mides 5 pies 3 pulgadas y pesas 300 libras / Los impuestos no deberían pagar tus bolsas de dulce s/ Los jóvenes se están metiendo seis pies bajo tierra / Porque todo este maldito país, lo que hace es seguir derribándolos”.

Esta es una canción que refleja el caos que impera durante la así llamada en el pasado “Crisis General del Capitalismo”, un sistema que colapsa en el momento de su máximo desarrollo, con el resurgimiento de un neo fascismo vendeano, que asoma la cabeza por doquier. Los partidarios de Trump hoy piden abiertamente el fin de la “democracia”, la prohibición de muchos libros y las ejecuciones públicas de los políticos demócratas. El líder de los republicanos en la Cámara de Representantes se negó incluso a reprender al representante Paul Gosar por celebrar abiertamente su fantasía de asesinar a la representante Alexandria Ocasio-Cortez.

La canción “Rich Men North of Richmond” (Hombres ricos al norte de Richmond), identifica a los culpables del quebranto del pueblo trabajador estadounidense, como un todo, no atomizado en muchas partes, eso es anatema para el “partido único” del Complejo Militar Industrial y Wall Street. Con muchas decenas de millones de visualizaciones, general una visibilidad que ninguna otra protesta de ese tipo había hecho en muchas décadas.

Nota

  1. Para escuchar la canción descrita aquí, ver:

https://www.youtube.com/watch?v=sqSA-SY5Hro

Oliver vive en Farmville, estado de Virginia, EE.UU. con sus tres perros y un pedazo de tierra que el planea convertir en una finquita para criar ganado. Cuando se refiera el norte de Richmond quiere decir Washington DC, la capital y el centro del poder político de los EE.UU. (mire el mapita abajo)

Después de 50 millones de visitas en YouTube, el bien conocido luchador contra la guerra e informante contra las intenciones de la NSA, Edward Snowden nos tuitea que Oliver Anthony probablemente ya tenga un expediente del FBI.

2. En un importante hospital del estado de Connecticut, solo 3 o 4 de más de 30 enfermeras nació en los EE.UU., algunas de ellas, sobre todo del Lejano Oriente, les resulta difícil comunicarse con los pacientes, por su fuerte acento al hablar. Muy pocas personas nacidas en el país (incluso negros y latinos) quieren trabajar en la agricultura, donde encontramos una masa de peones procedentes especialmente de América Latina.