El rigor de Adriana

En uno de mis viajes a Cuba la busqué, pues en La Habana vivía investigando. Logramos sustraerla de Cuba para que nos apoyara en Venezuela en una serie de producciones socio musicales en TeleSUR. Fue una maravilla tenerla en Caracas y llevarla a hacer egbó a Obatalá o a disfrutar de una arepa nocturna. De golpe la vida nos puso a mí en un lado de actividad y a ella en otro, pero la comunicación fluyó, como siempre.