Un país de amantes, no de “odiantes”
Como martianos radicales que —como tanto advertía el luchador de la Generación del Centenario Armando Hart Dávalos no es ir a los extremos, sino a la raíz—, pende sobre todos los habitantes de este archipiélago, sus instituciones y sus líderes, encontrar profunda respuesta a las causas que provocaron que un segmento —aunque minoritario—, de quienes salieron a la calles se dejaran arrastrar a la brutalidad, el desenfreno, la violencia o el vandalismo.
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