Ganó Biden: ¿Y ahora qué?

Joe Biden recibió donaciones de 44 multimillonarios; pero su acompañante, Kamala Harris, lo superó al obtener aportes de 46 multimillonarios estadounidenses. Foto: Carolyn Kaster/AP
Los demócratas y los republicanos son administradores del imperio, nada más. Pero en su encarnación física, personal, idiosincrática, hay matices que no se deben desdeñar. Fidel siempre decía: “Dios no existe, pero está en los detalles.” Que Elliot Abrams, Marco Rubio, Ted Cruz, Bob Menéndez y la Ileana Ross pierdan su acceso directo a la Oficina Oval que les garantizara Donald Trump revela una diferencia que sería absurdo subestimar.
Es sabido que ambos partidos han perpetrado toda clase de crímenes, en todo el mundo y que su simple enumeración insumiría decenas de páginas. Pero en esta reciente elección se corría un riesgo adicional: una ratificación plebiscitaria para mantener por cuatro años más a un hampón como Donald Trump en la Casa Blanca habría tenido funestas consecuencias para nuestros países. Mencionemos apenas tres.
Primera, la inmediata activación de la “carta militar” contra Venezuela que Mike Pompeo preparara durante su gira de hace apenas un par de meses visitando Brasil, Colombia y Guyana (tres países fronterizos con la nación bolivariana) amén del cercano Surinam. Segundo: un Trump “recargado” habría intensificado las sanciones y el bloqueo en contra de Cuba, Venezuela y Nicaragua y aumentado sus presiones en contra de los gobiernos de Argentina y México, que los asesores más reaccionarios de Trump, aunque parezca mentira, consideran como “aliados” o “cómplices” de la subversión chavista. Tercero, la re-elección del magnate neoyorquino habría reforzado la gravitación regional de Jair Bolsonaro, Iván Duque y la derecha radical en Latinoamérica y el Caribe.
Estos tres “detalles”, que no significa sean nimiedades, son más que suficientes para recibir con cierto alivio la derrota del magnate neoyorquino.[i] En suma: había una elección entre el peor y el malo, y prevaleció el último. Decepcionante, ¡seguro!, pero estas son las “opciones” que el imperio siempre tiene para ofrecer. Desconocer esta verdad, asentada sobre un registro histórico de más de doscientos años, equivale a confundir ilusiones con la realidad.
Bien, y entonces: ¿qué decir de Joseph Biden? Es un viejo político (cumplirá 78 años el 20 de noviembre) del establishment conservador norteamericano, con 47 años transitando por los laberintos del poder en Washington.[ii] Fue senador desde 1972 hasta que, en el 2009, juró como vicepresidente a Barack Obama. A lo largo de este casi medio siglo hay muy poco en su record como para esperar un viraje significativo en la política exterior de Trump, especialmente en el siempre turbulento ámbito de las relaciones hemisféricas.
Lo que sí hay es la certeza de que a lo largo de tantos en el Senado fue cómplice, beneficiario -o por lo menos silente testigo- de la tantas veces denunciada corruptela institucionalizada en Washington, de los jugosos contratos y concesiones ofrecidas a las empresas del complejo militar-industrial y, luego del crash de las hipotecas del 2008, del fabuloso salvataje concedido por el Tesoro al corrupto sistema bancario estadounidense. Todo esto transcurrió bajo su mirada y en ningún momento insinuó disconformidad o incomodidad moral.
La renovación o el “nuevo comienzo”, retórica a la cual son tan afectos los presidentes de Estados Unidos cuando desplazan a sus oponentes no se condice con la promiscua relación que Biden -¡al igual que Trump, pero “guardando las formas”!- mantiene con la burguesía imperial.
Por ejemplo, su costosa campaña electoral se vio facilitada por el generoso financiamiento que le otorgaron las grandes corporaciones. Un informe revela que Joe Biden recibió donaciones de 44 multimillonarios; pero su acompañante, Kamala Harris, lo superó al obtener aportes de 46 multimillonarios estadounidenses.[iii]
En términos individuales Trump se benefició de la prodigalidad de Sheldon Adelson, el dueño de un casino en Las Vegas y, según The Guardian, un “ardiente conservador pro-israelí” que terminó donando 183 millones de dólares para la campaña del neoyorquino.[iv] Biden, a su vez, recibió un donativo del ex alcalde de Nueva York y magnate de los medios de comunicación Michael Bloomberg por valor de 107 millones de dólares.
Como puede verse, parecería haber un pequeña contradicción con el principio elemental de toda democracia de un hombre/una mujer un voto. Porque, ¿qué dudas cabe que tanto Adelson como Bloomberg podrán hacer oír su voz más claramente que las de John y Maggie?, que no pudieron donar siquiera veinte dólares para ningún candidato en la pujante democracia estadounidense. Por eso tiene razón Luzzani cuando habla del “gatopardismo” de Biden.
Habrá, eso sí, un cambio de estilo: al olvido pasarán los gestos matonescos y groseros de Trump y compañía (Pompeo y Bolton, especialmente) y, aparentemente, habría una cierta intención de reflotar el multilateralismo y buscar compromisos manteniendo el uso de la fuerza como una alternativa pero no como la primera prioridad. En esa línea Biden prometió su país a los Acuerdos de París sobre el cambio climático; regresar a la Organización Mundial de la Salud para colaborar en la lucha contra la pandemia, y a la UNESCO, de la cual Washington se había retirado aduciendo un supuesto “sesgo anti-israelí” de esa organización. Pero hay que recordar que Estados Unidos había dejado de financiar a la UNESCO en el 2011, bajo la presidencia de Barack Obama y cuando Joe Biden ¡era su vicepresidente!
Desde el Senado Biden se preocupó por cimentar la fortaleza del complejo militar-industrial y la estabilidad del sistema financiero en la gran crisis del 2008. Ante la catástrofe sanitaria precipitada por el negacionismo de Trump en relación al COVID-19 podría tratar de resucitar el “Obamacare” como un esquema muy módico de salud pública. Pero acompañó con su voto en el Senado las invasiones a Irak y Afganistán y como vicepresidente avaló las operaciones militares en Libia y Siria.
En lo tocante a nuestros países, también en su calidad de vice de Obama, Biden respaldó el golpe en contra de Juan Manuel Zelaya (Honduras, 2009); la intentona golpista en contra de Rafael Correa en el 2010; contra Fernando Lugo (Paraguay, 2012) y el fraudulento proceso del impeachment en contra de Dilma Rousseff, entre 2015 y 2016 en Brasil. No hay, por lo tanto, razones para celebrar nada, excepto la derrota de Trump.
En el número de Marzo-Abril de la revista Foreign Affairs, una especie de biblia para el establishment estadounidense, Biden publicó un artículo en donde anticipa lo que haría si llegase a la Casa Blanca. El título –“Why America Must Lead Again”- no deja lugar a dudas sobre la absoluta fidelidad de este personaje a la tradición del “excepcionalismo” estadounidense. El mundo necesita un líder y Estados Unidos debe retomar ese papel, otorgado nada menos que por Dios y abandonado por Trump que erró el camino al intentar que Estados Unidos “fuese grande otra vez” abdicando de su responsabilidad de mantener el orden internacional y desairando a sus aliados y amigos.
Su programa tiene tres ejes: la renovación y fortalecimiento de la democracia dentro de Estados Unidos y en el concierto internacional; nuevos acuerdos comerciales para contener a China y evitar que sean ella y sus aliados quienes fijen las reglas del juego, algo que el imperio reclama como su absoluta prerrogativa tal como ocurriera a la salida de la Segunda Guerra Mundial; y, por último, sentar una vez más a Washington en la “cabecera” de la mesa de las negociaciones internacionales. China y Rusia aparecen claramente como los enemigos de Estados Unidos, en línea con las tesis dominantes sobre todo desde los tiempos de Obama.
El lenguaje utilizado en algunos pasajes es alarmante y nada tiene de diplomático, y recuerda algunas de las bravuconadas e insolencias de Trump. Por ejemplo, califica al gobierno de Vladimir Putin como un “sistema de cleptocracia autoritaria” mientras que dijo que Xi Jiping “era un matón”, aparte de acusar a China de robar descaradamente derechos de propiedad intelectual y los bienes de las grandes empresas y los ahorristas estadounidenses.[v]
En relación a la democracia promete convocar, en el primer año de su mandato, a una gran conferencia con los “líderes amigos” (que ya nos imaginamos quienes serán) para construir una coalición internacional que impulse la democracia y los derechos humanos y combata a la corrupción, y que trabaje coordinadamente sobre la base de una agenda común. Biden cree que una de las mayores fracturas de nuestro tiempo es la que divide a democracias de diversas formas de autoritarismo. No es lo mismo pero guarda un cierto parecido con la “Internacional de la Nueva Derecha” promovida, bajo los auspicios de Trump, por el estratega ultraderechista Steve Bannon. En poco tiempo la verdad saldrá a la luz y se podrá ver quiénes son los réprobos y quienes los elegidos; quienes los demócratas y quienes los autoritarios.
Para concluir: creo que nada bueno cabe esperar de este recambio. Se aventó el riesgo mayor y nada más. En el 2008 y comienzos del 2009 la progresía europea y latinoamericana sucumbió a la “Obamamanía” y pensó, en un alarde de ingenuidad, que un presidente afroamericano obraría el milagro de transformar la naturaleza del imperio y convertirlo en el demiurgo de la paz eterna ambicionada por Immanuel Kant. La desilusión de aquellas bellas almas henchidas de inocencia no pudo ser mayor. Hay un riesgo, si bien no igual, de que ocurra lo mismo con Biden.
El motivo de estas líneas no es otro que ponernos en guardia ante tal eventualidad y caer en un desarme ideológico; y recordar que con Trump o con Biden seguimos a merced de la voracidad imperial por nuestros recursos naturales, en un clima ideológico signado por una paranoia que visualiza a este continente como estando a punto de “caer en las garras” de China o Rusia.
El tono de la “Guerra Fría” que impregna el escrito de Biden es inocultable. Queda, con todo, una tenue esperanza: que haga memoria y retome, aunque sea en parte, la política de Obama con Cuba y restablezca las relaciones diplomáticas a nivel de embajador, levante las asfixiantes restricciones en materia de viajes, remesas, comercio, turismo e intercambio cultural y, en última instancia, relaje en algo los rigores de ese verdadero crimen de lesa humanidad que significa el bloqueo al cual la Isla rebelde ha sido sometida durante 60 años. Y, por añadidura, que proceda igualmente en relación a la República Bolivariana de Venezuela poniendo fin al papelón internacional de la Casa Blanca en su pretensión de hacer de un esperpento como Juan Guaidó un “presidente encargado” de ese país y se avenga a dialogar con el gobierno de Nicolás Maduro, abandonando definitivamente la ruta de la confrontación elegida por Trump y que, al igual que lo ocurrido con Cuba, fracasara estrepitosamente.
Notas:
[i] La literatura sobre Donald Trump y su gestión en la Casa Blanca es enorme, y no podemos dar cuenta de toda ella aquí. Nos limitamos por eso a mencionar unos pocos títulos que aportan numerosas perspectivas para comprender al personaje y su papel en la política de Estados Unidos. Ver, por ejemplo, Silvina Romano, compiladora: Trumperialismo. La guerra permanente contra América Latina (Buenos Aires: Mármol Izquierdo/CELAG, 2020); Sonia Winer y Mariana Aparicio Ramírez, compiladoras: Estados Unidos: situación interna e internacional en el entorno de las elecciones y la pandemia (México: Unam/Anthropos y Siglo XXI editores, 2020); Casandra Castorena, Marco A. Gandásegui (h) y Leandro Morgenfeld, compiladores: Estados Unidos contra el mundo. Trump y la nueva geopolítica (Buenos Aires: CLACSO, 2018); Marco A. Gandásegui (h) compilador: Estados Unidos y la nueva correlación de fuerzas internacional (CELA, Panamá; CLACSO y Siglo XXI Editores, 2017) ; Silvina Romano, Aníbal García Fernández, Arantxa Tirado y Tamara Lajtman: “Elecciones presidenciales en EE. UU.: tendencias e impacto en América Latina”, accesible en:https://www.celag.org/elecciones-presidenciales-en-ee-uu-tendencias-e-impacto-en-america-latina/ Una revisión de las recientes elecciones se encuentra en Leandro Morgenfeld, ·Crónica de un escándalo anunciado”, en Revista Anfibia, Noviembre 2020, accesible en:http://revistaanfibia.com/ensayo/cronica-escandalo-trump-biden/ , Raúl Zibechi, El otoño del imperio, en La Jornada (México: 6 Noviembre 2020) accesible enhttps://www.jornada.com.mx/2020/11/06/opinion/019a1pol y Atilio A. Boron, “La herencia política de Trump”, en Página/12 (4 Noviembre 2020), accesible enhttps://www.pagina12.com.ar/303810-la-herencia-politica-de-trump
[ii] Sobre Biden es imprescindible leer la esclarecedora nota de Telma Luzzani en Página/12 del domingo 8 de Noviembre: “Elecciones en Estados Unidos: el gatopardismo de Biden”, disponible enhttps://www.pagina12.com.ar/304393-elecciones-en-estados-unidos-el-gatopardismo-de-biden
[iii] Tal como se informa enhttps://www.rollcall.com/2019/11/20/the-democratic-field-middle-class-heroes-or-millionaire-hypocrites/
[iv] Cf.https://www.opensecrets.org/elections-overview/biggest-donors El gasto total de la campaña en el 2020 fue de casi 14.000 millones de dólares, más del doble de lo que se gastara en la presidencial anterior, en el 2016. [v] Joe Biden, “Why America Must Lead Again. Rescuing U.S. Foreign Policy After Trump”, en Foreign Affairs, Volumen 99, Número 2, Marzo/Abril 2020. La acusación de “matón” en contra de Xi Jiping la refiere Rick Gladstone en “Biden to Face Long List of Foreign Challenges, With China No. 1”, en New York Times (7 Noviembre 2020), accessible enhttps://www.nytimes.com/2020/11/07/world/americas/Biden-foreign-policy.html
[1] La literatura sobre Donald Trump y su gestión en la Casa Blanca es enorme, y no podemos dar cuenta de toda ella aquí. Nos limitamos por eso a mencionar unos pocos títulos que aportan numerosas perspectivas para comprender al personaje y su papel en la política de Estados Unidos. Ver, por ejemplo, Silvina Romano, compiladora: Trumperialismo. La guerra permanente contra América Latina (Buenos Aires: Mármol Izquierdo/CELAG, 2020); Sonia Winer y Mariana Aparicio Ramírez, compiladoras: Estados Unidos: situación interna e internacional en el entorno de las elecciones y la pandemia (México: Unam/Anthropos y Siglo XXI editores, 2020); Casandra Castorena, Marco A. Gandásegui (h) y Leandro Morgenfeld, compiladores: Estados Unidos contra el mundo. Trump y la nueva geopolítica (Buenos Aires: CLACSO, 2018); Marco A. Gandásegui (h) compilador: Estados Unidos y la nueva correlación de fuerzas internacional (CELA, Panamá; CLACSO y Siglo XXI Editores, 2017) ; Silvina Romano, Aníbal García Fernández, Arantxa Tirado y Tamara Lajtman: “Elecciones presidenciales en EE. UU.: tendencias e impacto en América Latina”, accesible en:https://www.celag.org/elecciones-presidenciales-en-ee-uu-tendencias-e-impacto-en-america-latina/ Una revisión de las recientes elecciones se encuentra en Leandro Morgenfeld, ·Crónica de un escándalo anunciado”, en Revista Anfibia, Noviembre 2020, accesible en:http://revistaanfibia.com/ensayo/cronica-escandalo-trump-biden/ , Raúl Zibechi, El otoño del imperio, en La Jornada (México: 6 Noviembre 2020) accesible enhttps://www.jornada.com.mx/2020/11/06/opinion/019a1pol y Atilio A. Boron, “La herencia política de Trump”, en Página/12 (4 Noviembre 2020), accesible enhttps://www.pagina12.com.ar/303810-la-herencia-politica-de-trump
[1] Sobre Biden es imprescindible leer la esclarecedora nota de Telma Luzzani en Página/12 del domingo 8 de Noviembre: “Elecciones en Estados Unidos: el gatopardismo de Biden”, disponible enhttps://www.pagina12.com.ar/304393-elecciones-en-estados-unidos-el-gatopardismo-de-biden
[1] Tal como se informa enhttps://www.rollcall.com/2019/11/20/the-democratic-field-middle-class-heroes-or-millionaire-hypocrites/
[1] Cf.https://www.opensecrets.org/elections-overview/biggest-donors El gasto total de la campaña en el 2020 fue de casi 14.000 millones de dólares, más del doble de lo que se gastara en la presidencial anterior, en el 2016. [1] Joe Biden, “Why America Must Lead Again. Rescuing U.S. Foreign Policy After Trump”, en Foreign Affairs, Volumen 99, Número 2, Marzo/Abril 2020. La acusación de “matón” en contra de Xi Jiping la refiere Rick Gladstone en “Biden to Face Long List of Foreign Challenges, With China No. 1”, en New York Times (7 Noviembre 2020), accessible enhttps://www.nytimes.com/2020/11/07/world/americas/Biden-foreign-policy.html
(Tomado de la página de Atilio Borón)
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En serio?? Soñar ciertamente es gratuito pero de ahí a esperar que Biden levante las restricciones contra Cuba, eso sería esperar demasiado. EEUU y sus principales sectores de la economía siguen los argumentos de los cubano americanos que solo desean asfixiarnos, por ende, tendrán que pasar muchas cosas en ambos países para que en un futuro distante se normalicen las relaciones. Ojalá ese día llegue.
Magistral reseña del destacado periodista A. Botón. Una descripción a modo de advertencia sobre lo que se adviene en este nuevo mandato... Por supuesto, si fuese en un ambiente "estándar". No obstante, me parece que el redactor obvió el tema del Coronavirus, que podría jugar un papel clave en la actitud del nuevo gobierno. Condicionar su proyección para con el mundo, ante la crisis epidemiológica actual.
Bien por acá
Iliana Ross no tenia acceso a la Casa Blanca en los tiempos de Trump. Ella no es congresista hace 4 años. Incluso Bob Menendez nones del agrado de Trump.
No dice nada nuevo .Resulta ingenuo pensar que los demócratas van a cambiar la política de bloqueo hacia los países conocidos. Lo pertinente del artículo , es la bibliografía que presenta al final:muy completa.
Gracias Atilio por adentrarnos una vez más, de forma magistral, en el entramado político y socioeconómico de ese Imperio.
Nada que al imperialismo " ni un tantico así"
Excelente artículo, breve reseña de lo q pudiera pasar, concuerdo totalmente con usted profesor
¿Ileana ross no está retirada?
Aquí lo que queremos en que Biden siga el bloqueo. No me queda otra duda por la manera en que se expresa el periodista. Biden no ha hablado una sola palabra sobre Cuba después de la elección y ya aquí lo estamos despotricando. El pueblo cubano está harto de lo mismo, queremos establecer relaciones de respeto con el gobierno americano, no es necesario tan temprano comenzar con las críticas. El presidente Díaz Canel lo dijo, por favor, hablemos en son de paz que el Sr Biden todavía no se ha metido con nosotros, al contrario, dijo que retomaría la política de Obama. Por favor, seamos un poco más sensatos. Al final el bloqueo americano es el pueblo cubano de a pie quien lo sufre.
amigo ingeniero Atilio Boron si has leido bien no es cubano es periodista argentino y de los buenos ok
Estoy de acuerdo con Ud, si bien es cierto que no podemos esperar que Biden quite el bloqueo, al menos tenemos la esperanza (no cuesta nada y no es delito) que la situación mejore un poco, porque nadie puede negar que cuando Obama era el presidente hubo una mejoría perceptible para los cubanos de a pie, como yo y como la mayoría.
Biden no fue declarado vencedor.
Por favor dejemos q se pronuncie...no nos pongamos a la defensiva...con Obama mejoramos mucho los cubanos de a pie
Ganó Biden ? Lo mismo con lo mismo, hay q ser muy iluso para creer q va a cambiar nuestra terrible situación, el bloqueo no hay quien lo quite y todas esas campañas de elecciones es solo para buscar votos.Solo nosotros podremos salir delante si cambiamos de mentalidad sin dejar nuestra esencia y convicciones pero sí removiendo los mentes cerradas q creen q un cambio es un error y te acusan de gusano cdo lo único q deseo es el porvenir de mi pueblo.Pero Biden no hará diferencia a mi opinión personal y ojalá esté equivocado.Saludos
Había una elección entre el peor y el malo, y prevaleció el último,eso es pero no podemos confiar ni desarmados ,ellos son los jefes de turno del imperio y responderán a sus intereses históricos
Excelente análisis, muy bueno para despertar, sobre todos los que han puesto más esperanzas que razón sobre las elecciones en los EUA. Lo único que me alegra tal y como menciona Atilio es la derrota de Trump y cambiar de bota para lamer Rubio y toda su camarilla.
Que bien, un artículo correcto que se basa en hechos para argumentar un verdad a todas luces innegable. Este es el periodismo que necesitamos (No como el del artículo de ayer). Espero hoy si publiquen mi comentario. Saludos.
Exacto. El análisis que conecta todos los análisis, pasados por el prisma de un profesional con conocimientos profundos de la sociedad norteamericana. Y de Latinoamerica. Bravo Atilio. Como siempre.
Muy esclarecedor artículo
No se le puede pedir peras al olmo...pero, al menos Biden , no es el grotesco personaje que sale. Seguiran con su politica de dueños del mundo, eso se sabe. Que tendria que pasar para que EU sea diferente?
Completamente de acuerdo con usted!
Magnífico comentario. Solo sintetizaría en cuanto a la nueva elección, aún en disputa:
¨ del lobo un pelo¨
Muy objetiva y clara estas reflexiones de Atilio Borón, pero como bien dice al menos nos libramos Cuba, Venezuela, Latinoamérica y el mundo de las Trumpadas
"No confío en la política de Estados Unidos ni he intercambiado una palabra con ellos, sin que esto signifique, ni mucho menos, un rechazo a una solución pacífica de los conflictos o peligros de guerra. Defender la paz es un deber de todos. Cualquier solución pacífica y negociada a los problemas entre Estados Unidos y los pueblos o cualquier pueblo de América Latina, que no implique la fuerza o el empleo de la fuerza, deberá ser tratada de acuerdo a los principios y normas internacionales. Defenderemos siempre la cooperación y la amistad con todos los pueblos del mundo y entre ellos los de nuestros adversarios políticos. Es lo que estamos reclamando para todos". Fidel Castro Ruz
Referencia al texto original: Mensaje "Para mis compañeros de la Federación Estudiantil Universitaria", 26 de enero de 2015
Hola buen comentario periodista, felicitaciones, solo decirle que EEUU solo estaba eligiendo quien lo ahorcaba y quien lo fusilaba
Gracias por alumbrarnos, mucha gente ignora los temas tratados en este escrito acerca del próximo presidente del imperio, evidentemente es más de lo mismo. Nosotros seguimos nuestro objetivo, desarrollarnos para consolidar la Revolución. #SomosCuba. #SomosContinuidad.
Atilio yo no confío en Biden ni un tantico así,
de Guevara lo aprendí y en verdad no es pesimismo,
para bien del socialismo debiéramos comprender
que con Biden esto va a ser un poco más de lo mismo
Siempre disfruto y aprendo con los artículos de este gran periodista y politólogo,gracias a cubadebate, y gracias a usted Atilio, siempre esclareciendo temas importantes.
Muy bien Atilio con su artículo esclarecedor para aquellas personas que piensan que vamos a recibir cosas buenas porque Trump se vá, la nueva administración que va a suceder a este, tendrá las mismas intenciones, sólo que de una forma diferente. Sígamos atento a las informaciones que brinda nuestro gobierno y estado que ahí está la exencia de nuestras soluciones. Los cubanos continuar apoyando a la revolución y a nuestro presidente Díaz Canel.
Hace unos días el presidente Canel comentó que esperaba que entre el nuevo gabinete de Biden y Cuba primara el respeto entre las partes y la dispocision de nuestro gobierno de establecer diálogos basados en ese aspecto, sin embargo leo aquí que ya empezamos a tirarle piedras al futuro gobierno sin haber aún empezado su mandato.ningun presidente de EUA va a cambiar su política hacia Cuba o cualquier otro lugar del mundo pero como dijo alguien del lobo un pelo y la diferencia entre el mandato de Obama y el de Trump ha sido más que enorme
Randol independientemente de que el bloqueo/embargo está ahí y es innegable, tampoco se puede dejar a un lado que fue y sigue siendo un “aliado” para justificar lo injustificable, lo mismo sea por que la tierra no da boniato o por que el terreno del Latinoamericano está en malas condiciones. Es una triste realidad. Tirarle piedras a Biden sin haber llegado todavía a La Casa Blanca me parece descabellado.
señores no sueñen mas que todavia no sale biden hasta hasta que la corte federal no declare nada eso no esta decidido acuerdense de eso
Ya se decidió, lea las últimas noticias, el viejo está frito
Se han escrito muchos artículos y comentarios algunos muy cultos (como este) que se dedican más a especular de lo que pueda o no pueda o no quiera hacer Biden en el futuro (casi siempre con un tono negativo), que a felicitarnos por la derrota de Trump y el fascismo, que aun ahora está dando patadas de ahogados como buenos fascistas que son. Ganó el MAS en Bolivia con gran ventaja, perdió el desgraciado de Trump, vienen en fila a ser derrotados próximamente Bolsonaro y Moreno, se observa el inicio de una nueva oleada progresista. Me importa poco la psicología de Biden o su pensamiento ideológico. Lo que quiero y creo que son los intereses directos del pueblo cubano, es que:
1. Los cubanos podamos obtener sus visas sin viajar a otro país y en general que se respeten por parte de los Estados Unidos los acuerdos migratorios con Cuba
2. Que los estadounidenses puedan venir a Cuba, como turistas y contribuir a la economía nacional.
3. Que los cubanos que residen en los Estados Unidos puedan enviarles remesas a sus familiares
4. Que no nos intenten detener los barcos petroleros. ni matar por asfixia a los mínimos números de enfermos de COVID que tiene Cuba en comparación de los Estados Unidos, al prohibir vendernos partes de Suiza para nuestros respiradores mecánicos.
5. Poder tener una vía menos agresiva en todo sentido contra Cuba, y que de ese modo nos permita construir el socialismo próspero y sostenible que deseamos de una manera menos dolorosa y más expedita.
6. El mayor respeto a nuestra soberanía, nuestra forma de gobierno y de vida. Y muchísimas otras cosas que mejoren las relaciones entre los dos países
No tengo, por otra parte la menor intención de querer cambiar el sistema social de los Estados Unidos. Eso corresponde por entero al pueblo estadounidense en el futuro, pero si el presidente electo detiene en breve el brutal incremento del Bloqueo que ha hecho Trump y al contrario lo revierte al nivel que lo dejó Obama, eso sería un notable paso de avance y una mejora mensurable y significativa para nuestra economía y nuestro pueblo.
Se está hablando demasiado contra Biden, quien ni siquiera ha asumido su cargo, en vez de celebrar sinceramente su victoria que es la derrota de Donald Trump el peor enemigo de Cuba y de sus sicarios de Miami, que le ayudaron a conquistar el estado de Florida a cambio de tratar de asesinar a los cubanos como a George Floyd, que como dijera el ilustre José Oro, es lo que trataban de hacer con el Bloqueo.
Decir que los cubanos debemos construir el socialismo con nuestro propio esfuerzo, es una verdad que sabemos todos y no hay otra forma de hacerlo. Pero que con un Bloqueo disminuido o al menos no más agravado y con menos agresividad en general contra Cuba, esta sublime tarea se hace menos escabrosa y estoy convencida que es injusto e incorrecto negarlo.
Amiga Johanna, este es el mejor comentario que se ha hecho al articulo del conocido Atilio Boron. Todo lo que este destacda autor dice esta muy bien, pero debe estar claro que las prioridades de hoy requieren de una political inteligente por nuestra parte, de ninguna manera haciendo concesiones que afecten ni un milimetro nuestra soberania y libertad de tener la politica que Cuba quiera, pero que no podemos obviar que importante y cuantos sufrimientos nos quita la derrota de Trump y de sus lacayos de la ultra derecha de Miami. No es correcto criticar de antemano a Biden y por supuestas limitaciones que de seguro tiene, no acercarnos a el. Usted menciona a Oro, lo que es correcto, el fue el que escribio que "lo menos malo (Biden) no es ni remotamente los mismo que lo peor (Trump)". Las cosas que usted enumera en su comentario son factores muy importantes en la vida de nuestro pueblo y es irresponsable ignorarlas.
Genial!!!, sublime su comentario, mis respetos para Ud. Johanna. 1000% de acuerdo.
Johanna y usted cree que este presidente electo Biden de los Estados Unidos, en su política hacia Cuba mejore sus relaciones en beneficio del sistema socialista de este país y convertirlo en próspero y sostenible!!! Cuánta ingenuidad!!! Ni lo sueñe!!!.
magistral analisis , coincidencia total , no debemos aivar hostilidad con los futuros nuevos gobernantes , pero no puede haber ingenuidad , recodamos la ultima reflexion de FIDEL con motivo de la visita de OBAMA (mi amigo obama ),que entre otros asunto del discurso de Obama , nos planteaba olvidar la historia y vivir el presente y que vino des pues ,bastan las palbras , por lo que la batalla en las redes sociales en la defensa de nuestra patria y de nuestros derechos no debe menguar nada a pesar que pudieran darse algunos pasos en funcion de la normalizacion cuando asuma el nuevo mandatario ,siempre debemos recordar aquella historica frase del Che Guevara ( en el imperialismo no se puede confiar ni tantito asi .)
Y que me dice Ud. de los crímenes que cometió el gobierno de España cuando el dominio colonial?? Los campos de reconcentración de Valeriano Weyler, el fusilamiento de los estudiantes de medicina (que el tribunal de funcionarios españoles autorizó) la esclavitud y matanza indiscriminda de los aborígenes que los llevó hasta la extinción, los horrores de la trata de esclavos africanos que tanto nuestro Martí denunció. Con España nos llevamos a las mil maravillas, entonces??
Muy de acuerdo con usted, amiga Ana la cubana! Lo mejor que se ha escrito en Cubadebate sobre el tema son varios de los articulos de Jose R Oro y muchos comentarios del mismo autor y muchos otros foristas. Me sorprende la aridez de algunas personas que al parecer ven en la derrota de Trump el peor enemigo de Cuba en las ultimas decadas casi como un problema. Los mas "positivos" dicen esperemos a ver que hace Biden, "no tengo grandes expectativas", otros dicen "el mismo perro con diferente collar" y algunos solamente dicen que Biden no va a hacer nada porque apoyaban a Trump secretamente y quieren desanimar a nuestro pueblo. Lo que mas me sorprende o por decirlo mas claro, me asusta es que esas personas desde posiciones de extrema ortodoxia revolucionaria (?) dicen en esencia lo mismo que la mafia de Miami. Creo que es necesario cavilar que esa coincidencia de ideas es sumamente inaceptable.
Por otra parte no entiendo porque hay que "esperar" a ver que hace Biden. Todo lo contrario, sin ceder ni un apice de nuestros principios, hay que ser pro- activos, acercarnos a Biden, decirle que queremos destruir todo lo que ha hecho el malvado de Trump contra Cuba, contra nuestro pueblo. De "esperar" nada, hay que actuar!