Lo que no se ha resuelto es que todos tengamos siempre a nuestra disposición el alimento que deseemos, con la calidad y diversidad que merecemos y a los precios que corresponden, alcanzables por todos de forma proporcional. No tenemos hambre, pero la justicia social ineludible alcanzada se ha logrado sin satisfacer nunca, con la debida calidad y variedad deseadas, la demanda de alimentos de la población.
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