¿Producir todos los alimentos que necesitamos con la misma economía, con las mismas estructuras y haciendo lo mismo?

Lo que no se ha resuelto es que todos tengamos siempre a nuestra disposición el alimento que deseemos, con la calidad y diversidad que merecemos y a los precios que corresponden, alcanzables por todos de forma proporcional. No tenemos hambre, pero la justicia social ineludible alcanzada se ha logrado sin satisfacer nunca, con la debida calidad y variedad deseadas, la demanda de alimentos de la población.