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Mamá, ¿ya se fue el coronabicho?

Ilustración: El Cuento del Coronavirus.

¿Mamá, ya se fue el coronabicho?, ¿Podremos ir hoy al parque?, ¿Cuándo vamos de nuevo al círculo? En una y otra casa, a lo largo de toda Cuba, se repiten cada mañana preguntas como estas. Para los niños ha sido muy difícil el aislamiento ante la expansión del nuevo coronavirus. Los más pequeños no entienden porque ya no pasean cada tarde, ni porque sus padres le niegan el abrazo de siempre al llegar de una jornada de trabajo. Los más grandes, quizás comprenden un poco mejor, pero han cambiado el aula por la sala de su casa, las largas conversaciones con amigos por saludos a distancia y ya nada es lo mismo.

Desde que se detectaran en Cuba los primeros casos de COVID-19 y la dirección del país decidiera el cierre de escuelas, miles de niños permanecen en sus casas. Igualmente, aunque los círculos infantiles estatales continúan abiertos  para padres que cumplen funciones de importancia y no tienen quien cuide de sus pequeños, no son pocas las familias que han decidido dejarlos en casa ante la suspensión parcial de sus labores profesionales o porque eran cuidados en casas particulares y por el momento están cerradas.

Esto no solo ha cambiado drásticamente las rutinas de niños y padres, sino que ha impactado psicológicamente en los más pequeños de casa, quienes no escapan al estrés que genera una pandemia. Ante ello, las familias redoblan esfuerzos por compartir tiempo de calidad con sus pequeños, y ayudarlos a pasar estos días donde las casas se convierten en su mundo.

Porque sé de los miles de madres y padres cubanos que necesitan de un texto como este, convoqué a varios vía Facebook para que me contaran sus experiencias en estos días de aislamiento.

Hoy escribo para quienes pasan sus días entre la pelota o el velocípedo corriendo de un lado a otro, con regueros y juguetes por doquier; para quienes inventan recetas culinarias para compartirlas con sus peques y confeccionaron sus nasobuquitos para una emergencia. En general, para los padres que por estos días somos maestros, educadores, chefs y hasta magos, y para los niños que siempre se las ingenian para sacarnos una sonrisa con sus dibujos o para sorprendernos con sus atinados consejos.

Historias de niños cubanos en aislamiento

Cada familia es diferente, pero las historias pueden ser similares en una u otra vivienda. Para nadie está siendo del todo fácil. Normalmente los niños necesitan del mundo exterior, el contacto con la familia y las salidas a paseo, pero la emergencia nos ha hecho convertir nuestras casas en el lugar más interesante del mundo.

De acuerdo con la UNICEF, en este contexto se hace imprescindible que los padres aprendan claves para conversar con sus hijos: evitando provocarle angustias, brindándoles seguridad y enseñándolos a protegerse de manera divertida.

De una manera u otra muchos padres han venido acompañando a sus hijos, y hoy son muchos los pequeños en Cuba que pintan a la esperanza, hacen divertidos videos lavándose las manos o aplauden cada noche a nuestros médicos.

Pero más allá de los esfuerzos de los padres, permanecer en el hogar a veces es difícil para los niños. El mío por ejemplo, con solo 2 años y medio, ya sabe que la causa por la que no salimos es que “allá afuera está el coronavirus”, y no deja de conmoverme cuando me dice bien seguro y empoderado: “mamá, mañana vamos a salir y yo le voy a dar un pisotón para que se vaya”.

¿Cómo lo han sobrellevado sus niños?, pregunté a algunas madres, y en sus anécdotas se traducen las diversas maneras en que a algunos pequeños ha afectado esta circunstancia.

“Hay días en que mi niño de un año y nueve meses solo dice “Mamá, calle”. Al no gastar energía prácticamente no duerme, está súper hiperactivo y ansioso, me cuenta Yaimerci López. Algo similar le ocurre a Gretel Pereira, con una niña de la misma edad, quien dice que a veces su niña llora sin motivos, la toma de la mano y entonces la conduce hacia la puerta diciendo “Adiós”.

“Mi nena tiene 3 añitos. Lo más difícil para ella ha sido dejar de ir al círculo, jugar con sus amigos, pasear los fines de semana. Todo ha cambiado. Por más que intento mantener su rutina habitual no es lo mismo, pero lo que más me hace sufrir es que todos los días me pregunta: mamá, cuando se va el coronavirus? Quiero ir al parque”, asegura Laysi Valdés.

Otra mamá, Thalía Iglesias, con una niña de dos años, asegura que su bebé ya sabe perfectamente qué es un nasobuco y hasta pide a su mamá que se lo ponga cuando ve que se acerca a la puerta.

Difícil ha sido también para Adriana Pérez, con una pequeña de 4. “Le he puesto una rutina de ejercicios y juego. Por las tardes subo a la terraza y esperamos que caiga el sol. Ella es muy alegre. Pero anoche empezó a llorar porque extraña la escuela de arte a la que asiste y porque no ha podido salir más a jugar o al parque. Me dijo, “esto no se va a acabar nunca”. Traté de explicarle que todo va a mejorar, que las cosas volverían a la normalidad pronto”.

Mientras, la casa de Anabel González Valiente es por estos días una locura, porque mamá y papá deben hacer teletrabajo, y ya no saben cómo agenciárselas para entretener a la pequeña de 4 años. “Muchas veces juega a que está en el círculo y habla con sus compañeros imaginarios y le da quejas a la seño ficticia también”, dice su madre.

Niños que miran por la ventana con deseos de salir afuera o preguntan cuándo podrán tomar una guagua para ir al zoológico o su parque favorito; adolescentes con miles de planes para cuando todo pase, y padres que inventan maneras para hacer felices a los niños, en medio de los difíciles momentos. No obstante a la complejidad de las circunstancias, no son pocos los que han asumido este tiempo como una oportunidad para reconectar en familia y experimentan diversas actividades infantiles como válvula de escape ante los problemas.

Reconectar con niños en tiempos de coronavirus

Son muchas las formas de entretenimiento que niños y padres descubren en casa por estos días. Algunas llegan por iniciativa de los adultos, pero no pocas veces la creatividad de los niños sorprende. En redes sociales, por ejemplo, he visto a muchos ayudar a sus padres a preparar recetas culinarias, a otros dibujar el coronavirus, mientras que algunos se han dejado grabar videos donde hablan del bichito y las formas de combatirlo.

Para Verónica Alemán Cruz, otra mamá con la que conversé, uno de los mayores retos ha sido ayudar a su niña a sobrellevar el tiempo en casa lo mejor posible.

“Hemos pintado, jugado a las casitas, a la escuelita. Nos hemos maquillado, recortado papeles, cantado. Aplaudimos cada noche a los médicos. Bailamos. Ahora trato de que aprenda los colores. Para mí ha sido intenso, porque he tenido que dejar de hacer cosas en casa para atenderla. Ella es bien demandante y, mientras otros niños juegan solos, la mía quiere que le acompañe en sus fantasías”.

Montar bicicleta, colorear, jugar con plastilina, aprender a recortar y regar las plantas cada mañana son las actividades favoritas del pequeño de Yudaimis Valdés, de 3 años y 7 meses; mientras que Yanela Hernández Rodríguez, cuya niña sueña cada noche con volver a a ver a su primo y montar columpio, ha experimentado con el dibujo, los pilates para niños y la cocina. “Hay días incluso en los que ella quiere ayudarme a cocinar y le doy algunas tareas muy simples como: lavar las papas peladas, escoger frijoles”.

Con un bebé de cinco meses de nacido en casa, igual de retador está siendo este tiempo para Dainerys Mesa Radrón, quien ha optado por permitir a su hijo de siete años actividades antes no exploradas. “He aprovechado para enseñarle cocina, computación, y seguir repasando la asignaturas. Sobre la TV y el celular, siguen siendo un premio”.

“Vamos sobreviviendo una jornada a la vez... Cada día una actividad diferente: lo mismo disfrazarlo de payaso que lavar juguetes sucios. Ahora pone la mesa cada vez que nos sentamos a comer, canta mucho y tenemos la casa inundada de dibujos! Por momentos puede ser duro (para ambos), pero nadie dijo que sería fácil. Juega a la pelota dentro de la casa (cosa que antes no se permitía) y está aprendiendo a montar bicicleta y chivichana, también dentro de casa!”, añade Laura Odriozola.

Los niños y los médicos merece mención aparte, porque no son pocos los que ya logran entender la importancia de la Medicina, se disfrazan de médicos y enfermeros, aplauden a las 9 de la noche, y parecen estar convencidos de cuál será su profesión cuando sean grandes.

Los días seguirán pasando y pronto todo habrá pasado. Mientras, juguemos con nuestros hijos, leamos cuentos para ellos, pintemos, inventemos clases de gimnasia o jardinería. Cuando todo pase, volverán los planes, y también los abrazos, pero antes vamos buscando juntos la felicidad en las pequeñas cosas.

Algunos consejos de UNICEF para ayudar a tus hijos

Estar en casa puede ser divertido

Infografía: Radio 26.

En video: Niños cubanos hablan sobre la pandemia

https://www.facebook.com/CanalCaribeCuba/videos/562600791041250/