El fotógrafo Perfecto de la Revolución

A diferencia de los otros grandes fotógrafos de la Revolución con educado sentido estético, Perfecto era en la guerrilla un soldado que dejaba constancia gráfica de la cotidianidad en todas sus facetas: la voladura de un puente, la impresión artesanal del periódico, los combatientes dispuestos para el retrato, el saludo de los pueblos liberados, los momentos de ocio, las fatigosas marchas. No es una mirada “artística”, sino la del “alzado” que fotografía a los suyos y lo hace como solo sabe hacerlo: con familiaridad y devoción.